¿por qué la moda está tan obsesionada con la cultura hacker?

Desde mediados de los noventa, los diseñadores de moda han estado cautivados por las fantasías del clandestino mundo del cyber goth. Pero, ¿que los hackers no usan pantalón de camuflaje y sandalias?

por Alice Newell-Hanson
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27 Mayo 2016, 10:42pm

La moda y el hacking tienen una relación complicada. Prueba A: el infame grupo de hackers Anonymous declara la guerra contra Louis Vuitton. Prueba B: El "Condé Nast Hacker", un blogger de moda demasiado entusiasta, bajó y publicó 1,100 imágenes nunca antes vistas del archivo de Condé en 2009. Y Prueba C (#neverforget): la vez que un mago de la programación llenó la página de inicio de Vogue UK con velociraptors con sombreros de chulo de Marc Jacobs.

The Matrix, 1999.

Pero si los hackers disfrutan de romper la burbuja de misterio y de tomarse muy en serio de la industria de la moda, el mundo de la moda es fan de escarbar en la cultura hacker para obtener inspiración temporada tras temporada. La idea de un misterioso anarquista clandestino sin nombre, de cuartos oscuros llenos de brillantes pantallas de computadoras, conspiraciones anti-sistema, y nerds rebeldes encapuchados, solo enciende algo en los diseñadores, en especial aquellos con tendencias góticas —ve a Alexander Wang, Rick Owens, y a Riccardo Tisci con Givenchy.

Hackers, 1995.

Desde que salió la cinta cyber punk clásica de culto Hackers en 1995, la moda ha estado creando a su propia encarnación más atractiva del hacker. Esta versión usa chamarras de cuero oversized, gabardinas ondulantes, y botas rudas. ¿Pero de dónde vino realmente este ídolo tecno amante del PVC? No de los laboratorios de MIT, y tampoco de las salas de conferencia alfombradas y con alumbrado fluorescente de DefCon, alias la fiesta de graduación de la comunidad hacker.

Monica Bellucci, Matrix Reloaded, 2003.

Un estudio de las fotografías del evento de DefCon revela que existen dos tendencias sobre cómo vestir para pintarle dedo al Internet. La primera, de hecho, no invierte ningún de pensamiento en ella, o el más mínimo posible. Cuando estás navegando la parte escondida del sitio de la Agencia de Seguridad Nacional o bajando fotos de celebridades desnudas, ¿quién tiene tiempo de armar un look que diga algo más que "puedo sentarme cómodamente vestido así por hasta 24 horas"? Los que adoptan esta aproximación optan por shorts de camuflaje y playeras de Fruit of the Loom con serigrafías de logos de compañías de software y de DefCons de años anteriores. Les gustan las botas de montaña o las chanclas de alberca de adidas. El otro tipo de hackers también rechaza las normas sartoriales, pero viene del otro extremo del espectro de la moda —desde un lugar cercano al hogar espiritual del steampunk. Accesorios populares incluyen mohicanos, faldas escocesas, y sombreros de copa con proporciones extrañas.

Hackers, 1995.

"El mismo concepto del ethos de los hackers es que eres este lobo solitario, un individuo libre de ideologías que puede hacer lo que se le antoje", un programador de Google le dijo a Forbes durante una DefCon reciente. Es ese espíritu de individualismo inconformista que parece inspirar a los diseñadores de pasarela, más que la extraña chica excursionista recluida en casa de la mayoría de los hacker de la vida real. Eso y las fantasías estéticas de la cultura hacker que presentan los directores de cine. Mientras que Carol Lim y Humberto Leon brindaron tributo abiertamente a los cuellos de tortuga y sneakers del ídolo de la vida real de los hackers, Steve Jobs, en la primera colección masculina para Kenzo, históricamente, los diseñadores tienden más a hacer referencias a los hackers ficticios de la gran pantalla que a los chicos fumadores de porros con hoodies de los garages suburbanos.

Matrix Reloaded, 2003.

Solo cuatro meses después de que salió The Matrix en el cine en Estados Unidos en 1999, John Galliano presentó una colección de Dior Haute Couture que, como su equipo le explicó a Hamish Bowles de Vogue, estaba "profundamente inspirada" por la película. Los conceptuales abrigos negros de vinilo se arrastraron tras los modelos con cinturones que parecían cartucheras, boinas, y ojos pintados de negro ceniza que nos recordaban a los delgados lentes oscuros que usa la sacerdotisa del hacking, Trinity.

Carrie Ann-Moss como Trinity en The Matrix, 1999.

También hubo referencias a Trinity en la colección de primavera/verano 2012 de Riccardo Tisci para Givenchy de trajes negros de cuero y gabardinas. Y continuando con la obsesión duradera de la moda actual con todo lo de los noventa, lentes oscuros de forma oval totalmente negros están muy a la moda ahora en las calles de Chinatown en Nueva York y en las cuentas de Instagram de los artistas de Internet que viven en Bushwick.

Givenchy, primavera/verano 2012. Vía Vogue.

En una referencia muy literal a otra película de ciencia ficción clásica, el diseñador canadiense de 21 años, Adrian Wu, utilizó como accesorio a sus vestidos de bastilla de burbuja de su colección de otoño/invierno 2012 durante Toronto Fashion Week, máscaras de Guy Fawkes. "El mensaje de Adrian Wu desconcierta al público", reportó Toronto Star. Las máscaras fueron una referencia a Anonymous, y "un comentario a las comparaciones específicas entre la política norteamericana contra la política europea y cómo afectan los derechos humanos al citar la película V for Vendetta", Wu dijo más tarde en un comunicado de prensa. 

Pero la película favorita de la moda sobre hackers es, por seguro, Hackers. Como tantas otras "películas de moda" semi-irónicamente amadas (otras selecciones para ti son: Eyes of Laura Mars, The Hunger, y básicamente cualquier película donde aparece David Bowie), el valor de la película está enteramente en su estética. Si quieres una representación realista de cómo infiltran una super-computadora busca en otro lado, y de seguro tampoco querrás ver eso. Si quieres ver a dos adolescentes increíblemente cool y hermosos (Angelina Jolie y Jonny Lee Miller) ser increíblemente cool y hermosos en un club nocturno de hackers llamado Cyberdelia poblado por goths en patines, estás en el lugar correcto.

Hackers, 1995.

Angelina Jolie, en particular, como la hacker prodigio de preparatoria Kate Libby, sigue inspirando diseñadores. Su look, creado por el diseñador de vestuario icónico Roger Burton (que también hizo Quadrophenia), ha dejado su huella en las colecciones de la casa francesa Vetements. Las grandes chamaras de motociclista de cuero de color del diseñador principal de la marca, Demna Gvasalia, nos recuerdan a la chamarra del mismo estilo de Kate. Y su rash guard con cuello alto color turquesa de Quicksilver encaja a la perfección con la silueta de Vetements, y la tendencia de la marca por apropiarse de logos improbables.

Vetements otoño/invierno 2015. Fotografía por Harley Weir.

En Louis Vuitton, las creaciones futuristas en cuero y zapatos con suelas gruesas de Nicolas Ghesquière también evocan vibras de Cyberdelia. Incluso puso de fondo para su pasarela de primavera/verano 2016 videos que muestran tecnologías de Oculus Rift y NASA. Y para promocionar la colección se juntó con el programador y diseñador de videojuegos japonés, Tetsuya Nomura, para una campaña publicitaria con la chica de ensueño de todos los amantes de las computadoras, Lightning de Final Fantasy.

Lightning en Series 4 de Louis Vuitton.

Ghesquière, igual que muchos más grandes diseñadores contemporáneos, está fascinado, no solo por la estética de la cultura de las computadoras, pero por las posibilidades tecnológicas que ofrecen para el futuro de la moda. "La maison siempre ha desafiado los límites de la realidad y los sueños. Real, virtual, encarnado, metafórico", decía un comunicado de prensa de la campaña con Lightning. Y en el futuro (o incluso en nuestro presente) de vestidos que se iluminan, relojes que hablan, y todo impreso en 3D, el hacker —perturbador, oscuro y vale madres— es la guía espiritual por excelencia de la moda.

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Texto Alice Newell-Hanson
Still de Hackers

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