isabel marant ofrece alta sastrería para situaciones cotidianas

Isabel Marant ha construido una reputación como la diseñadora a quien acudir cuando estás en busca de la elegancia relajada parisina, tan atractiva para las Kardashians como para la multitud de arte en Le Marais.

por i-D Staff
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10 Diciembre 2015, 7:24pm

Isabel Marant es la reina francesa de la fusión de moda, quien imaginó los tenis de tacón y nos otorgó un estilo galo parisino. De estos diversos elementos, una imagen está empezando a emerger, la de una bobo (bohemia-bourgeois; la combinación lo dice todo) hábil en los negocios quien por sí sola ha logrado actualizar la figura mítica del Parisienne y quien es capaz de hacer una única colección tan atractiva para las Kardashians como para la multitud esnob de arte en Le Marais de París.

"¿Quién habría pensado que mi ropa podría atraer tanto a Lou Doillon como a Kendall Jenner?", dice riendo. Sentada con las piernas cruzadas, sin maquillaje discernible, cabello sin teñir, un cigarro extinguido sin filtrar y enrollado a mano colgando de sus labios, parece más una estudiante de arte que una de las diseñadoras de prendas para mujer más exitosas en el planeta. Su show primavera/verano 2016, celebrado en los pintorescos jardines del Palais Royal ante los ojos de los aficionados de la moda de París (incluyendo a la cliente de larga data, Caroline de Maigret), combinó toques de ropa deportiva de los años ochenta, artesanía de la India del Norte, y mucha menswear. Como siempre, se mantuvo fiel a la fórmula ganadora que inicialmente puso en marcha hace 21 años, cuando lanzó su primera colección. Comenzando con tejidos, inicialmente solo diseñó para sus amigas, inspirada principalmente por las hijas bilingües de Serge Gainsbourg.

Siguiendo los pasos de la ícono de Rive Gauche, Ines de la Fressange (otra experta en mezclar high fashion con low fashion, Monoprix y Chanel), aunque también en marcado contraste, Marant imaginó a una chica que había intercambiado su gabardina por una chamarra vintage del ejército, sus tacones de aguja por tenis, su taxi por una Vespa. "Todo comenzó con una mirada a mi propia vida y necesidades y se convirtió en una consideración un tanto sociológica de la ciudad, y la forma en que las mujeres la viven: como yo, una gran parte de mi clientela núcleo puede que viva en Belleville (el bullicioso Barrio Chino de París), escuche tanto a Shamir como a Nina Hagen y prefiera lanzar su propia fiesta en casa que ir a un club de lujo", dice, añadiendo que "no hay reglas, por supuesto, pero hay una realidad: hoy hay que ser elegante y ser street smart".

A un mundo de distancia del caro Café de Flore en el corazón de Saint-Germain-des-Prés, su obra refleja las necesidades cambiantes de una capital que se volvió cada vez más gentrificada y que fue golpeada por una recesión; una ciudad con límites cambiantes, tanto geográfica como estilísticamente. Por ejemplo los tenis de tacón, que creó en 2010 y que encontraron el éxito en todo el mundo y fueron adoptados por personalidades como Beyoncé, Kate Bosworth, y Jessica Alba: llenaron una necesidad de un tacón cómodo y se ocuparon de una chica igualmente interesada en high fashion como en streetwear: "Todo comenzó cuando era joven: me hacía parecer más alta al añadir capas de corcho dentro de mis zapatos", dice riendo. "Esos tenis fueron también un guiño a mi amor por la moda hip hop, que fue una gran influencia cuando estaba creciendo en París". Una combinación potente por decir lo menos: al día de hoy, el calzado ha sido copiado por todos, desde Nike hasta Giuseppe Zanotti, mientras que ella dice que ahora "¡ya no puedo ni siquiera verlos! Pero la esencia sigue ahí: tacones tan cómodos que se usan como tenis y viceversa; ropa deportiva lo suficientemente elegante para ser usada en la primera fila de un desfile de moda".

Para Alice Litscher, profesora de comunicación y teoría de moda en el Institut Français de la Mode de París: "La obra de Isabel regresa a la esencia de la moda francesa: a lo largo de la historia, los diseñadores usaron la ropa para comentar sobre el mundo en general en lugar de reflejar lo que los turistas esperaban de ella. Desde los cortes griegos y sin corset de Paul Poiret hasta los tejidos inspirados en la polo de Coco Chanel, ofrecieron soluciones prácticas inspiradas en otros países". Su estilo se caracteriza por híbridos prácticos y consistentes: "Encuentras los mismos productos reelaborados cada temporada: la smart it-piece, los conceptos básicos asequibles, la chamarra étnica y la outerwear inspirada en la menswear. Su moda es estable y tranquilizadora; para ella, lo comercial no es una mala palabra, está en sintonía con la forma en la que la gente consume productos hoy", agrega Alice.

De hecho, durante los últimos 21 años, su progresión lenta y constante la ha llevado al éxito a nivel mundial y una explosión de popularidad en Estados Unidos desde su colaboración con H&M en 2013 (después de Lanvin, Margiela, Viktor & Rolf, su colección limitada urbana para el gigante sueco retomó algunos de sus éxitos de ventas, lo que llevó a algunas personas a acampar afuera de las tiendas durante la noche). Marant ahora cuenta con 16 tiendas en todo el mundo, 800 puntos de venta, y 6 colecciones que incluyen una segunda línea de difusión, Isabel Marant Etoile. Incluso su ropa de segunda mano es codiciada: según el destino de compras vintage, Vestiaire Collective, su marca de ropa número uno en todos los Estados Unidos es Isabel Marant.

"Supongo que hay algo bastante estable sobre mi diseño, una identidad que no se reinventa. Es algo fuerte y difícil de lograr, no se puede construir de la noche a la mañana. Hoy estás rodeado de marcas y productos tan transitorios como un post de Instagram. La longevidad de una marca es la cosa más difícil de mantener". Para subrayar el punto, habla de su marido, el diseñador de bolsas Jérome Dreyfuss y menciona su rápido éxito y las dificultades posteriores. "La moda impulsa a los jóvenes a la vanguardia, y se olvida de ellos un par de temporadas más tarde. O esas nuevas estrellas son incapaces de lidiar con el ritmo. Puedes tener todo el talento del mundo, pero eres demasiado joven y tu compañía es muy pequeña para conocer cómo funciona, para lograr que las entregas se hagan a tiempo, que te paguen, que no te estafen. Es increíblemente difícil", dice.

Varios diseñadores han salido de su casa de moda. Por ejemplo Léa Peckre, quien estudió en el ilustre colegio de La Cambre de Bélgica y ganó el premio ANDAM por su primera colección en 2015. A pesar de que el estilo de Léa, sombrío y minimalista, es muy diferente al de Marant, siente que Isabel le ha enseñado cosas vitales: "La moda es para la vida, más que para un museo, es una cosa muy realista. Me enseñó a considerar la prenda como un objeto, un producto en lugar de una expresión meramente intelectual. Es algo que las escuelas conceptuales nunca te enseñan".

Isabel, que permanece sin filtros y a quien frecuentemente se le ha citado diciendo que es anti-consumista, izquierdista, y que célebremente pasa con su familia cada fin de semana en una cabaña de madera sin electricidad ni agua en el campo cerca de un río, ha encontrado que puede reconciliar sus creencias y su amor por la moda: "Una pieza de moda exitosa hará más feliz a su portador y mejorará su vida de maneras invisibles. No estoy buscando ser la más famosa, la más cool, la más nada, pero espero ofrecer soluciones de sastrería para situaciones cotidianas. Y que hagan eco en todos los países y en todas las épocas". Va en muy buen camino para lograr precisamente eso.

@isabelmarant

Credits


Texto Alive Pfeiffer
Fotografía Letty Schmiterlow
Estilismo Julia Sarr-Jamois
Peinado Cyndia Harvey de Streeters usando Moroccan Oil
Maquillaje Florrie White de D+V Management usando Clinique
Manicure Michelle Humphrey de LMC Worldwide usando Maybelline New York
Asistente de Fotografía Yi Chen, Mona Butt
Asistente de Estilismo Harriet Byczok
Casting Angus Munro de AM Casting (Streeters NY)
Impreso Luke de Touch
Producción Artistry London
Modelo Imaan Hammam @ Viva
Imaan usa todo de Isabel Marant.

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