cuando la moda le sucede al chico normal

Los críticos y escritores le dan mucho peso a la moda, pero ¿eso en verdad influencia lo que un chico común decide ponerse? Investigamos si la moda está más influenciada por el chico normal, de lo que el chico normal se influencia por la moda…

por Jack Moss
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19 Agosto 2015, 3:00pm

Hasta la mirada más breve a las revistas de moda de esta temporada, revelará que los códigos sigilosos que alguna vez dictaban la moda masculina, están cambiando. Es una reacción a lo que se ha estado viendo -y hablando- en los desfiles de la última temporada -ideas que ahora se visualizan en las páginas impresas o fotografiadas en los cuerpos de los modelos -anunciando una nueva estética, un estado alterado-. Lejos están las fronteras estrictas con las que los hombres acostumbraban planear sus guardarropas, reemplazadas por prendas que cuestionan los fundamentos de género, y lo que significa ser, y vestir, como un hombre.

Fue la reimaginación de Alessandro Michele en Gucci lo que estableció el zeitgeist -ya sea en think pieces, editoriales o su campaña fotografiada por Glen Luchford- es la innegable marca de la temporada. La moda masculina de Michele se ubica en un espectro entre hombre y mujer, niñez y adolescencia -ropa donde tanto la idea, como la silueta, son más relajados, con un espacio libre para los ideales de transformación.

Gucci primavera/verano 2016. Foto Gianni Pucci / Indigitalimages.com

Las revistas de moda y las pasarelas se alimentan de la fantasía, apostando por lo improbable y lo imposible. Hasta el seguidor más dedicado de la moda se reservaría a usar el atuendo completo de una colección, sentimiento que esta temporada se ha comprobado más que nunca -como escribió recientemente Matthew Scheiner del New York Times: "La moda vive en la pasarela... la realidad toma asiento en las gradas."

Es una contradicción a la que se recurre una y otra vez. ¿Existe una relación entre el ambiente que impera en los desfiles con lo que la gente quiere usar en verdad? ¿Qué tan lejos llega realmente la influencia de la industria del menswear? Esta era la pregunta que trataba de responder originalmente. ¿Mi método? Encontrar a un chico común y corriente y hablar con él. ¿Cómo se relaciona él con la moda? ¿Es influenciado por los cambios a los que les da tanto peso aquellos que escriben sobre moda?

Acne primavera/verano 2016. Foto cortesía Acne Studios.

Encontrar al chico "normal" fue una tarea más difícil de lo que esperaba. Buscando en Londres y en lugares más suburbanos como Berkshire mi ciudad natal, los chicos no encajaban tan fácilmente en la categoría, como imaginé. En lugar de eso, eran una compleja red de tribus y estilos entrelazados - chicos skaters, gamers, amantes del deporte. El "chico normal", descubrí pronto, era una fantasía personal. A mis amigos también les parecía difícil de nombrar. "Los chicos normales usan Stussy y esas cosas", dijo mi novio, diseñador de menswear, en un email. "Pero creo, que existe un chico normal que en verdad se preocupa de que tan básicas son sus cosas normales, ¿sabes?" Un amigo que trabaja en PR de menswear me dijo: "Creo que son como los chicos con los que fui a la escuela." Y, ¿Qué usan? "Los chicos usan chinos y camisas. Aburridos. Los jóvenes usan... ¿cosas deportivas?"

Fotografía Ian Kenneth Bird para i-D.

Mi primer pensamiento fue el tipo de hombre que usa Superdry y Bench -esas ordinarias marcas sin rostro que la gente que trabaja en la moda mira con desdén. "En Londres, nunca estás a más de 2 metros de una rata, incluso si no puedes verla",  Imogen Fox escribió para The Guardian. "Hoy en Reino Unido -según mis cálculos científicos- nunca estás a más de 2 metros de un poco de Superdry."

Superdry otoño/invierno 2015.

Yo, de cualquier manera, estaba fascinado al pensar que una marca silenciosamente se había vuelto una fuerza tan poderosa en el panorama de moda masculina británica, haciendo millones de libras de ganancia en el camino. De cualquier manera, terminé buscando a aquellos que sí usan Superdry, encontré muy pocos, no los suficientes para constituir la norma. El chico que pensé encontrar al parecer no existía.

Fue en ese punto cuando fue aparente que así como Gucci, J.W. Anderson y todos aquellos que retan las fronteras del menswear, el chico normal también es una fantasía del otro lado del espectro. El chico normal como fantasía es un ideal penetrante. Especialmente a últimas fechas, la moda se ha fascinado por el arquetipo de "chico real", uno que funciona como el opuesto al efecto sin género de Gucci. Piensa en el enfoque subversivo de Prada en cuanto a normalidad; la aparente banal manera de vestir que ha definido las últimas colecciones masculinas de Miuccia, o Raf Simons, cuya marca epónima a menudo hace referencia al chico cotidiano, comentando incisivamente sobre la juventud y la adolescencia en el proceso.

J.W. Anderson primavera/verano 2016. Foto Marcus Tondo / Indigitalimages.com

Los diseñadores ingleses también han referenciado enormemente este arquetipo del chico normal, en gran parte porque crecieron junto a él -como Christopher Shannon quien continuamente busca inspiración en la juventud británica. Su última colección se basa en la idea de los británicos en el extranjero -esos chicos normales que se desatan en vacaciones. Para Shannon, la normalidad se ha vuelto casi una forma de protesta: "Siento repulsión a las aspiraciones de estilo de vida", dijo alguna vez para Interview. Es una ideología con la que también trabajan diseñadores británicos más nuevos -como Liam Hodges, quien se inspira por la gente de Walthamstow Market o Cottweiler, quien reinterpreta el tracksuit como uniforme, recuperando prendas de la vida diaria para sus distopías. Hasta Astrid Andersen o Nasir Mazhar, cuyos diseños caen ostentosamente en el lado que está empujando las fronteras, se siguen inspirando del chico que va caminando por la calle.

Prada primavera/verano 2016. Foto Gianni Pucci / Indigitalimages.com

Y no son solo los diseñadores; el imaginario visual de la moda también se ha establecido en un intento por reflejar lo "normal", lo "auténtico". Gosha Rubchinskiy, antes de ser diseñador de moda, se hizo de un nombre al fotografiar a la juventud post-soviética y definir la estética de normalidad -retratando al arquetipo del chico skater. El brillante libro de Alasdair McLellan, Ultimate Clothing Company, también juega con esta representación de normalidad, un tipo de realidad fetichizada -imágenes fotográficas de chicos inscritos en un trasfondo homoerótico. Modelos como Michael Morgan y Danny Blake, ambos fotografiados por McLellan, se ganan la vida gracias a este estereotipo "normal" -su apariencia masculina y británica, es tan popular con los creadores, como con los fotógrafos de moda.

Gosha Rubchinskiy primavera/verano 2016. Foto cortesía de Gosha Rubchinskiy.

¿Por qué es el chico normal un pilar tan reconocible en la moda? De alguna manera, la normalidad se ha vuelto una provocación, el rechazo a los excesos de la industria; el chico regular que funciona como Yin al Yang de Gucci. Después de todo, los que están rompiendo las reglas, necesitan reglas que romper en primer lugar. En momentos como este, la moda puede estar llena de contradicciones, ir y venir entre exceso y minimalismo, masculino y femenino, juventud y madurez, blanco y negro. Pero de alguna manera encuentra su balance entre estos binarios, como un péndulo que se mueve hacia adelante y hacia atrás. Aún cuando la emoción del cambio electrifica la moda, el chico normal se mantiene profundamente arraigado en la consciencia. ¿Estoy en lo correcto amigos?

Credits


Texto Jack Moss
Fotografía Jason Lloyd-Evans

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