retratos de neoyorquinos cruzando el puente de williamsburg

El fotógrafo Hans Neumann captura a skaters y obreros suspendidos entre Manhattan y Brooklyn en un nuevo zine de retratos análogos.

por Alice Newell-Hanson
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12 Junio 2017, 7:05am

El Puente de Williamsburg tiene incorporado cierto humor neoyorquino. Un anuncio al oeste del puente dice, "Abandonando Brooklyn: ¡Caramba!" Con el paso de los años, también se ha vuelto un nicho cultural improbable. De 1959 a 1961, el legendario saxofonista Sonny Rollins ensayaría en la plataforma central para evitar las quejas de su mamá por el ruido, su estructura es visible en escenas de la película The French Connection (1971), y Depeche Mode usó el puente como fondo para su video de 1990 Policy of Truth. Para muchos neoyorquinos, también es donde se quedan atorados en el tren J cada mañana de camino al trabajo, o donde corren, patinan, andan en bicicleta o practican sus graffitis.

Alrededor de la época de la toma de protesta de Trump, el fotógrafo Hans Neumann —quien vive en Williamsburg y corre por el puente cada mañana— estaba pensando sobre la nueva retórica de división del nuevo presidente estadounidense. "Estaba pensando sobre este estúpido loco que quiere construir un muro y jugar con la dicotomía entre un muro y un puente — dice,— y en cómo un puente une dos lugares, y cómo una gran diversidad de gente cruza el puente todos los días".

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El Puente de Williamsburg no sólo conecta literalmente los dos barrios más poblados de la ciudad, también es un camino inclusivo para todo tipo de neoyorquino. Al caminar por él cualquier día verás turistas, crust punks, familias judías jasídicas, obreros, oficinistas con traje, ciclistas comiendo en la división central, estudiantes de arte y chicos yendo a o viniendo de la escuela o el trabajo.

Temprano, durante dos mañanas de primavera, Hans montó un fondo sencillo cerca del punto central del puente y le preguntó a los transeúntes si podía tomarles un retrato. "Cuando me mudé a Nueva York, hace 15 años [desde Perú], hice un poco de fotografía de eventos, así que soy bueno para convencer a la gente", dice. (Después fue asistente de su compatriota peruano Mario Testino). Aún así, algunas personas estaban más convencidas que otras. Skaters y chicos jóvenes: sí. Gente mayor: probablemente. Ciclistas: a veces. Corredores: casi siempre un gesto de negación con la cabeza sudada.

"Veo a estos personajes todos los días —dice Hans—. El primer día que estuve tomando fotografías, aún era invierno, y pensé que era interesante ver cómo se cubría la gente". Las fotos muestran bufandas alrededor de la cabeza de las personas, chamarras de  seguridad en color neón, tracksuits de nylon, abrigos estilo hippie, y todo tipo de gorros. "Pero no quería crear un editorial de moda —añade—. Mucha gente llevaba mochilas y iPods, y les permití que se dejaran los audífonos puestos. No quería alterar mucho las cosas".

"La mayor parte del tiempo, sólo tomé una o dos fotografías —explica—. Los dejé que fueran ellos mismos y no los dirigí demasiado. Simplemente quería que el retrato transmitiera la versión más original de ellos mismos". Además nunca tuvo el lujo de poder tomarse su tiempo. "Un hombre jasídico accedió a que le tomara una foto, pero sólo si no interrumpía su andar, por lo que tuve que correr de espaldas frente a él con mi cámara.

@hansneumann

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Credits


Texto Alice Newell-Hanson
Fotografía Hans Neumann