la era de la piratería en la moda

¿Por qué las marcas de la moda de repente están tan interesadas en 'falsificarse' a sí mismas? ¿Y por qué no nos cansamos de esta piratería?

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27 enero 2017, 1:55pm

Balenciaga fall/winter 17

Cuando Demna Gvasalia mostró su segunda colección de menswear para Balenciaga en París la semana pasada, como era de esperarse fue ampliamente discutida en la prensa. Los puntos que causaron más inquietud incluyeron su enfoque relajado con respecto a la ropa de oficina, tenis ortopédicos normcore, bolsas de compras hechas de cuero, pero sobre todo, el pastiche visual del logo de Bernie Sanders. "Balenciaga 2017", subrayado reconociblemente con unas líneas, podía leerse lo mismo como un signo de afiliación al partido que sufrió la derrota en la carrera política de los Estados Unidos que como un comentario acerca de la era del colapso absoluto del contexto. Se trató de la moda falsificando a la política, y fue la prueba de que hoy en día no es tan fácil distinguir lo real de lo falso.

Balenciaga otoño/invierno 2017

Sin duda fue Vetements, el provocativo colectivo de moda de Demna Gvasalia, el que hizo surgir las nociones de real y falso en la industria de la moda. En octubre de 2016, Vetements celebró una venta de garage en Seúl, Corea del Sur; pero en lugar de su mercancía regular vendieron una colección única de The Original Fake. Se componía de las piezas más populares de la marca, pero con ligeras alteraciones para darles un aspecto "falso". Los jeans con parches estaban al revés, una sudadera típica de la marca fue hecha en color rojo, y los precios para toda la gama eran ligeramente más bajos que los de las colecciones regulares de Vetements. Con los artículos vendiéndose al instante, la marca logró ganarle terreno a las imitaciones más baratas -al falsificarse a sí misma.

Sin embargo, Demna Gvasalia no fue el único que trató de aprovechar la energía incontrolable de las falsificaciones. Alessandro Michele, responsable de la dramática reelaboración de Gucci, lanzó una línea de camisetas y sudaderas adornadas con logotipos de Gucci que notoriamente parecían falsificaciones vintage, inspiradas en los empaques de los años ochenta de la marca. Las camisetas costaban £260, y las hoodies más de mil, lo que limita considerablemente la clientela para las piezas auténticas -aunque puede ser que no importe mucho. Lo que importa es que las falsificaciones Gucci ahora tienen una demanda cada vez más grande en eBay, y la marca es una vez más el tema de conversación entre la juventud más consciente de la última moda. En este espíritu rejuvenecedor, Michele también colaboró con el artista del graffiti Trevor Andrew, alias GucciGhost, para una colección de bolsas, zapatos, ropa y toda la fachada de la tienda en Fifth Avenue. Los logotipos Gucci DIY de Andrew, estampados sobre cuero, parecían estar hechos con pintura fresca, y una de las etiquetas decía "REAL Gucci" -en caso de que hubiera alguna duda.

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Gucci Resort 2017

Históricamente, las imitaciones de la moda han estado asociadas con el hecho de hacer que las marcas de lujo sean más accesibles para el público en general. Todos hemos visto bolsas Chanel y carteras Louis Vuitton hechas de materiales baratos, en proporciones distorsionadas y con los colores equivocados. Las imitaciones solían ser el hijo bastardo y rechazado de la moda, un efecto secundario de sus infructuosos esfuerzos por alcanzar la perfección. Al mismo tiempo, estás falsificaciones a veces evolucionaron en algo culturalmente fascinante, como el trabajo de la ahora figura de culto Dapper Dan, quien vistiera a los pioneros del hip hop de Harlem de los años noventa con falsificaciones de Gucci y LV. Su enfoque es más oportuno que nunca: hoy en día las falsificaciones de la moda son un juego de ironía, publicidad e ingenio, y el juego es veloz.

Esa velocidad es una de las razones clave del triunfo de las imitaciones. A medida que el ciclo de la moda se acelera, el consumidor se aburre fácilmente; bombardeado constantemente con copias e imitaciones, "inspiradas por" piezas y una serie de imágenes de todo lo anterior. Otra razón es la muerte de la jerarquía del lujo. La Alta Costura y el ready-to-wear se mezclan: Louis Vuitton colabora con Supreme, Gosha Rubchisnkiy con Fila, Vetements con Manolo Blahnik- y no resulta obvio de inmediato quién se está beneficiando más de la colaboración. La supervivencia en la industria hoy en día depende de dejar a la gente siempre deseando más -a través de colaboraciones, ediciones limitadas e incluso la auto falsificación.

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Gosha Rubchinskiy primavera/verano 2017

Al mismo tiempo, el poder de las imitaciones va mucho más allá de ser sólo un arma publicitaria. Los artistas y las marcas independientes emergentes a menudo usan las falsificaciones de marcas para hacer una declaración sobre la naturaleza de la moda y el consumismo. En sus primeros días, Palace Skateboards imitaba la medusa de Versace para investir de opulencia a su equipo de skaters. Después de que la misma Palace se convirtiera en una poderosa marca deseable, HypePeace imitó su logotipo para recaudar fondos para la juventud palestina. La revista berlinesa independiente 032c ha comenzado (con mucho éxito) su propia línea de su ropa y con ella se ha sumado a la conversación. Han hecho camisetas de imitación para Sade, Aaliyah y Helmut Lang, al tiempo que también crean su propia mercancía 032c original.

Pero, ¿por qué vender un artículo cuando puedes vender sólo la marca? Así fue que lanzaron un "032c DIY Branding Kit", la etiqueta 032c "viene con dos alfileres de seguridad para que puedas personalizar con el nombre de la marca tu camisa, abrigo de piel, chamarra tipo bomber o lo que quieras. Es una falsificación autorizada, si es que tal cosa existe. ¿No es un sueño hecho realidad? Esa es la actitud".

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Ava Nirui

La artista y escritora Ava Nirui se destaca como la estrella de la guerrilla de la apropiación incluso entre los juegos más magistrales de las marcas. Inspirada e impresionada por el uso excesivo por parte de Vetements del logo Champion, trabajó con verdaderas sudaderas Champion e incorporó su logotipo de la C en los nombres de otros diseñadores, como Rick Owens, Chanel, Gucci y Marc Jacobs. Sus otras piezas fusionaron a Chanel con Kappa; Louis Vuitton con los Ghostbusters; Maison Martin Margiela con McDonalds. Estos artefactos sardónicos del capitalismo tardío resultaron ser muy populares; sin embargo, Nirui podría ser la única sin el más mínimo deseo de vender las piezas. Pero incluso si no quieres ser parte del juego, el juego sigue adelante: aparentemente alguien más vendió algunas copias de sus diseños. "Falsificando mi falsificación de una falsificación", fue como ella lo describió en una entrevista con el New York Times.

Entonces, ¿por qué las imitaciones de la moda nos tienen tan inevitablemente interesados? ¿Podría ser debido a nuestro persistente deseo de ser cool y aceptados? ¿Pero también al hecho de que plantean un mayor cuestionamiento en cuanto a la copia y el original en la cultura contemporánea, y si esas nociones siguen siendo relevantes? Al recorrer el engañoso terreno de las falsificaciones, recuerda que las imitaciones sólo funcionan debido al deseo del consumidor -sólo importan mientras sigas deseando más y más.

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Credits


Texto Anastasiia Fedorova