i-D explora el pasado, presente y futuro del tracksuit completo

Ponemos en una línea de tiempo la evolución del combinado de dos piezas como una declaración de moda que vuelve a estar en tendencia.

por Nellie Eden
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10 Marzo 2015, 7:05pm

Cottweiler fall/winter 15. Photography Christopher Dadey

El tracksuit era un elemento notorio de otoño/invierno 2015 en el mar de flequillos setenteros y pantalones acampanados. En Nico Panda, Nicola Formichetti los re-imaginó en un jersey con motas escarlatas y eslogans ornamentales. Los trajes de satin de Caitlin Price eran una mezcla de alta costura y chica disco adolescente; Ed Marler envió modelos acordonadas, sexosas, con trajes relajados de dos partes, envueltas en piel de oveja que harían que Del Boy se sonrojara. Los tracksuits para chicos no son novedad. Cuando Skepta caminó por primera vez para Nasir Mazhar en 2014 con uno completamente negro y con un pasamontañas incluido, simplemente confirmó el estatus de Nasir como el FUBU definitivo, el diseñador anti-concepto. ¿El mensaje? Para hombre, ropa deportiva, tracksuits, diseño casual; siempre ha estado ahí presente en las calles. Otros de los diseñadores de ropa de hombre más celebrados en Inglaterra son los chicos Cottweiler, quienes han girado alrededor del resurgimiento de la ropa de alto rendimiento como atuendo diario aceptable para oficinistas. Sus tracksuits son hechos unisex al astutamente remover la costuras de los hombros e introduciendo sutilmente cordones. FKA Twigs es una fan.

El tracksuit dejó por primera vez la pista de correr y llegó a las calles a mediados de los setenta. Los modelos originales de algodón tenían la intención de responder al uso práctico de mantener a los atletas calientes mientras entrenaban. Fueron, y siguen siendo, usados en un kit mientras se entrena o se toma un descanso. Las cosas se quedaron así hasta que los trajes sintéticos aparecieron a principios de los ochenta en Nueva York en las espaldas de estrellas de hip hop y break dancers quienes estaban influenciados por la naciente ola de famosos atletas afroamericanos.

Superestrellas como Michael Jordan y OJ Simpson atraparon la atención mundial y el atuendo nocturno deportivo se convirtió en una vestimenta callejera y de pronto se hizo una expresión de elevación y distinción que era al mismo tiempo práctico y ostentoso. Es difícil concebir el impacto radical de Run DMC cuando con orgullo mostraron el nuevo patrón de streetwear en Estados Unidos y reemplazaron el zoot suit y las pieles por un atuendo con un estilo más deportivo, uno que rápidamente se convirtió en el estilo de los jóvenes negros norteamericanos.

Cuando el tracksuit irrumpió en las calles de UK en los setenta, no consiguieron el caché duradero de las botas Clarks Desert o las parkas militares; permanecieron tenazmente indeseables —algo que tu mamá podría vestir para sus clases de baile o que tu abuelo podría llevar a las apuestas. Luego el Acid House fue un hit y los pants se hicieron un ítem obligatorio. Durante la ascendencia del Brit Pop, el top Firebird de adidas (como el leotardo en los setenta, que pasó de la clase de aerobics a Studio 54) se volvió una ropa de antro. Adelantándonos a los noventa, los músicos británicos mainstream tomaron la antorcha; Jamiroquai y Mel C, ¿se acuerdan?

Caitlin Price, otoño/invierno 2015. Fotografía Piczo.

Los tracksuits de Caitlin Price, diseñadora de Fashion East, a pesar de sus telas con inclinaciones futuristas, recuerdan la era de principios de los 2000, cuando los mocasines con la hebilla de Gucci eran obligatorios. "Recuerdo cuando mi abuela me llevaba a mí y a mi hermana a comprar ropa," explica, "ropa que mi mamá no compraría para nosotros. Yo quería un traje aperlado, pero sólo me compraba tracksuits Kappa de nylon en azul marino y amarillo. La usé hasta la muerte. Me siento mucho más cómoda con tenis y pants que con un vestido y tacones… No me puedo tomar en serio con tacones".

Fuera de la pasarela, es una historia distinta. El tracksuit se ha convertido en un uniforme de los vándalos y los renegados, y como tal, se ha estigmatizado. Las dos piezas a juego se han vuelto un signo de comportamiento anti-social, el sello de los fachosos, los NiNi y el velour rosa de Vicky Pollard. En 2005, el hoodie fue oficialmente prohibido en el centro comercial Bluewater en Kent y luego por varias escuelas en Inglaterra y Gales, y los Lineamientos de Comportamiento Anti social (Asbos, por sus siglas en inglés) se hicieron inseparables de la imagen de un joven con una sudadera con gorro vuelto loco. Una simple elección de vestimenta fue efectivamente satanizado. En 2012, un guardia de seguridad de un vecindario en Florida le disparó a un estudiante de 17 años, Trayvon Martin, porque despertó una sospecha irracional por la sudadera que traía. Manifestantes se pusieron sudaderas con gorro como una expresión de solidaridad en las semanas siguientes a la muerte de Trayvon.

A pesar de la mala reputación, o quizá por eso, el tracksuit ha vuelto. En 2015 el look de tracksuit completo se ha convertido en uniforme definitivo de moda, hi-tech, práctico cómodo y, esta vez, unisex. El clamor de temporada por la reinvención es parte del gusto por el tracksuit en un mundo post-moderno donde ninguna subcultura urbana sobrevive. Es una vestimenta de identidad: te mezclas, pero sobresales, es inteligente pero no formal, discreto pero vivaz. En palabras de Skepta, "fui a un show, me senté en primera fila con un tracksuit negro y todo se apagó". 

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Texto Nellie Eden