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rodarte otoño/invierno 2016

Tomando como inspiración temas tan diversos como las alas de las polillas y Francis Ford Coppola, Kate y Laura Mulleavy celebraron el décimo aniversario de su marca con una de sus mejores colecciones a la fecha.

por Alice Newell-Hanson
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17 Febrero 2016, 3:50pm

photography jason lloyd evans

La escena de la boda de The Godfather tiene todo lo que podrías desear en términos dramáticos: romance, crimen, malos augurios, hermosos atuendos. Francis Ford Coppola escribió partes de la película en "este pequeño café en San Francisco", explicó Laura Mulleavy después del show de Rodarte de otoño/invierno 2016 de ayer. Y en algún punto entre esas dos escenas -el San Francisco de los setenta y el opening de The Godfather — está este mágico lugar donde creció la nueva colección de las Mulleavy.

"Nunca había llorado antes", dijo la amiga de las Mulleavy, Kirsten Dunst, una partidaria de la marca desde el comienzo: "Pero me siento muy orgullosa". No era la única con ojos llorosos. Con un hipnótico y folky soundtrack hecho por Michel Gaubert, esta colección repleta de encaje y olanes con flores marcó el décimo aniversario de Rodarte, y demostró todo lo que han logrado en la década pasada.

Como podrías esperar de una colección que hace referencia a una boda de la mafia, hubo tonos nupciales enredados con algo oscuro. "He visto el amor desde ambos lados", cantaba Judy Collins (haciendo un cover de Joni Mitchell) mientras dos modelos -una con un velo blanco y otra en negro- caminaban por un campo de amapolas, hormigón, acero y losas. Todo era lo opuesto del otro, luz y oscuridad, fantasía y realidad. Guantes de cuero y gargantillas como cinturones con hebillas se mezclaban con vestidos bordados con perlas y delicadas capas. Orquídeas reales colgaban del oído de las modelos, mientras que unas metálicas adornaban la cabeza. Las flores estaban en parte inspiradas por la arquitectura del Art Nouveau de San Francisco. "Crecimos al norte de California, así que para mí, las cosas de la ciudad a las que hago referencia son mucho más efímeras, son de mis memorias", dijo Laura.

Sobre el tema de lo efímero, los abrigos de pieles multicolores fueron una reacción a la contemplación de las alas de las polillas. Específicamente, a la pregunta: "¿Cómo es que pueden existir en tantos e increíbles colores y texturas?" -los suéteres rasgados estaban hechos para evocar agujeros de polillas, explicó Laura. Es el tipo de narrativa onírica que hace que las colecciones de Rodarte sean tan mágicas y conmovedoras. Al salir del recinto, más de una mujer dijo que le gustaría casarse en ese mismo momento y con esa ropa.

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Credits


Texto Alice Newell-Hanson
Fotografía Jason Lloyd Evans

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