anthony vaccarello es lo más lejano al estereotipo del diseñador sexy

Trayendo el sexo de vuelta desde 1982, Anthony Vaccarello le está dando a los chicos de la generación de los noventa lo que quieren. Solo no le des muchas vueltas al asunto.

por Anders Christian Madsen
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09 Octubre 2015, 7:10pm

El cuarto de Anthony Vaccarello es moderno y austero, una cubierta de cama negra tamaño king size a lado de una silla Barcelona que está bajo las paredes inclinadas del piso superior del apartamento de Vaccarello en Rue Saint-Martin. "Es mi manera Mariah Carey de hacer una entrevista. Deberíamos estar postrados ahí", él brilla, señalando la cama desde su sofa de esquina. Es el perfecto montaje para una entrevista centrada en la sexualidad, aunque la racha de preguntas que él obtiene sobre el tema lo dejan seco. "Siempre repitiendo la misma cosa", suspira. "Si el hacer los vestidos sensuales estaba en mi mente mucho antes de hacerlos. Si me doy cuenta que tan super sexy es cuando los estás usando. Y siempre digo que cuando estoy haciendo una colección nunca pienso en sexo porque todo se trata de líneas y arquitectura. Es cuando es usado por una mujer que se vuelve sexy. Pero ellos solo ven el primer grado de mi trabajo, supongo." Esos diminutos vestidos son característicos de él, son un tanto sexy, se desempeñan tan naturalmente, así estuvieras caminando con ellos a ritmo de The Way You Make Me Feel o viéndolos en la pasarela modernista de Vaccarello. Pero mientras que el sex appeal le trajo fama a su epónima marca, también le dio el trabajo de diseñador en Versus este año, su suave timidez no podría estar más alejada de lo que se conoce como el estereotipo de "diseñador sexy", esos con feroces vocabularios e intensos chasquidos de dedos. 

Toma por ejemplo su Instagram: refrescantemente anti-comercial, es un mood board en constante evolución más que un diario fotográfico de la fabulosa vida del diseñador de 33 años. "No hay razón para compartir tu vida privada con toneladas de seguidores, o con un tipo en Taiwan que le interesa saber cuándo has tenido sexo. Es extraño", afirma Vaccarello, haciendo notar que él tampoco es una celebridad. "No me veo a mí mismo de esa manera porque no vivo de esa manera. No estoy fiesteando todas las noches, y si pudiera no hacer entrevistas o mostrar mi cara después de un show, no lo haría. No me gusta." Una pausa larga y comienza a reírse. "¡Pero encantado de conocerte!"

Cuando se trata de sexo, dicen que los callados siempre son los más retorcidos. Mitad belga mitad italiano, Vaccarello bien podría ser la prueba más sólida de este punto, si es que sus modernas femme fatales son ejemplo de algo. Ellas son producto de una infancia invertida viendo televisión a finales de los ochenta, en esa fabulosa era de Dynasty y sus boardrooms feministas. "No me interesan los bordados o los grandes volúmenes, pero tenía esta fascinación con ese tipo de poderosas mujeres, que no tenían miedo de usar esas cosas, o de los hombres", dijo. Nacido en Bruselas en 1982, de un padre restaurantero y una madre secretaria, su sangre de moda fue auto inyectada gracias a revistas que él hojeaba mientras crecía, obsesionándose con la chica mala Naomi Campbell y sus compañeras supermodelos. En su adolescencia, Beverly Hills, 90210, y contraparte australiana Heartbreak High llegaron, junto con Melrose Place y mucho MTV, dando como resultado un zeitgeist americano de los noventa de la cultura pop y la revolución adolescente. (¿Tori Spelling? "Ella era la mejor " suspira.)

"La televisión de los noventa era super importante como influencia para la gente. Todos estábamos inspirados en lo que veíamos en la TV", dijo Vaccarello. "Me pongo nostálgico con ese período de sexo de los noventa, cuando el sexo no solía ser sexo; cuando el sexo era distinto al mood de esa época. En los noventa, cuando Madonna hizo el libro Sex -con el cual estoy obsesionado- o Tom Ford hizo esta colección sexy, fue algo muy fuerte." (El libro aún tiene un espacio importante cerca de su cama.) "Ahora no es sorprendente ver algo impactante. Todos están forzándolo tanto, que se ha convertido en algo plano y aburrido. No es natural. La gente se está aburriendo de las cosas sexy. Por eso pienso que todos están enfocándose en otro mood, lo que también es aburrido: esa manera minimalista, cuadrada -ya sabes, la gente tratando de esconder el sexo. Eres o super sexy o super asexual, lo cual es malo porque no hay nada en el medio; nada individual." Su respuesta a este difícil equilibrio reside en su apropiación de los código sexuales, o inclusive los clichés, dentro de un universo clínico arquitectónico y estricto, generando un atractivo sexual insinuante. Ve, pero no toques -o mejor piensa, pero no toques después.

Su colección americana para primavera/verano 2015 hizo justo eso, interpretando el flequillo en metal y volviendo los motivos de estrella en formas de su decoración, todo con un aire a, bueno, porno de la pradera. Era la segunda colección con su nombre después de que su fan principal, Donatella Versace, lo contrató en Versus después de una carrera de moda rápida y furiosa que lo vio graduarse de La Cambre en 2006 para después ganar el premio Hyères ese mismo año, obteniendo un trabajo en Fendi. En 2009, debutó su propia marca ganando el premio ANDAM en 2011 por ella. "Lo que es raro es cuando hablo con ella por WhatsApp. Siempre me sorprende cuando veo el nombre 'Donatella Versace'", dice, con los ojos iluminados. ¿Hacen cocteles y hablan sobre la vida y el amor ahora? "No, me gusta la idea de tener algo profesional entre nosotros. Ella es mi jefa".  Vaccarello comparte con el difunto Gianni Versace un talento por una estética usualmente asociada con la cultura de la celebridad, sin el deseo de ser parte de esa cultura. Aunque su BFF sea Anja Rubik. "Todos son amigos, no son celebridades que estoy intentando perseguir para colocar un producto. Nos negamos a una tonelada celebridades."

Con Donatella comparte su amor por los Jack Russell terriers (cada uno tiene uno), y la persistente pregunta de que representan los aspectos más sexis de su trabajo. ¿Existe un mensaje social más profundo para esta estética? "No." ¿Le interesa la política? "No." ¿Él vota? "No." ¿Es religioso? "No." ¿Acaso tiene creencias fuertes? "¿Como el poder de las mariposas? Creo en… mi dios, no creo en nada. No lo sé." Su cinismo replica la distante actitud de la generación de los noventa, llena de adicción a la TV y guías de vida hechas por Oprah. Pero esa cultura también dio fruto a una generación, la cual, contraria a los discípulos millennial de Lady Gaga -no necesita poner sus creencias y causas en luces neón para que existan. Bajo esas atrevidas minifaldas suyas, Vaccarello está cultivando su propia marca de feminismo. "Esta chica no está esperando para tener sexo con su esposo. Tal vez ella no tiene sexo y está muy bien con eso. Ella se toca a sí misma", bromea, todo en un sentido francés, hastiado. "Me gusta que viva para sí misma, algo que no es fácil de hacer, porque estamos en un momento donde las mujeres no son tratadas muy bien. Y a veces me pregunto si la gente que hace ropa sexy no es responsables de eso."

Él está siendo estrictamente retórico, por supuesto. Pregunta a Vaccarello acerca de la sastrería masculina y las masculinificación de la forma femenina, y está igualmente en contra. "Es triste, también. Y es extraño, porque ellas siempre tendrán pechos, siempre tendrán una vagina, pero tal vez es una manera de protegerse a sí mismas." Como muchos de los niños prodigio de los noventa que crecieron con supermodelos y Madonna, parece que él es más un comentarista social de lo que se quiere dar crédito. "Cuando lo estoy haciendo", dice de su trabajo, "No pienso en objetificar a la chica. Es acerca de chicas que no les importa un carajo lo que otras personas piensen de ellas. Ella está orgullosa de ella misma, orgullosa de su trabajo. No necesita sobresexualizarse."

@anthony_vaccarello

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Amy Troost
Director de Moda Alastair McKimm
Peinado Esther Langham de Art + Commerce usando Oribe Haircare
Maquillaje Hannah Murray de Art + Commerce usando Topshop Beauty
Manicure Ami Vega de Marek & Associates
Técnico Digital Nick Rapaz
Asistente de Fotografía Henry Lopez, Darren Hall
Asistente de Estilismo Lauren Davis, Katelyn Gray, Sydney Rose Thomas
Asistente de Peinado David Colvin
Asistente de Maquillaje Jen Myles
Casting Piergiorgio del Moro de DM Casting
Producción Matthew Youmans de M.A.P.
Modelo Andreea Diaconu de IMG
Andreea lleva toda la ropa de Anthony Vaccarello. Arete del estilista.