la revista ‘beauty papers’ es el antídoto a la belleza plástica de hoy en día

La artista del maquillaje Maxine Leonard y la directora creativa Valerie Wickes han establecido un refugio DIY para la originalidad, la autoexpresión y las ilustraciones de gatos de Grace Coddington.

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02 Diciembre 2016, 10:20am

Cuando Maxine Leonard describe las primeras ediciones de i-D y The Face que llenan los estantes de su casa en Londres, es posible imaginar a algún futuro coleccionista hablando de la propia nueva revista de Maxine, Beauty Papers, con el mismo tono reverencial. "Cuando estaba en el London College of Fashion, corría a la biblioteca para ver la nueva portada de i-D, con ese guiño", recuerda Maxine. Devoraba su propia copia de inmediato, con los dedos manchados de tinta, y luego la llevaba a todas partes, digiriendo cada página lentamente, hasta que terminaban todas dobladas.

Brillantemente optimista y repleta de ideas, Beauty Papers inspira una rutina de lectura similar. En una de las seis diferentes portadas del segundo número, la radiante sonrisa y la difuminada sombra de ojos aguamarina de la estilista de Londres, Claire Barrow, son una visión de felicidad pura. Otra portada presenta un alegremente amenazante rostro sonriente dibujado por los artistas Jake y Dinos Chapman. Al hojear las páginas de la edición, puedes encontrar: retratos fantásticos a medio movimiento de bailarines del Royal Ballet; una oda a la peluquería contracultural por parte de la leyenda de la industria, Christiaan; fragmentos del diario fotográfico de fines de los años noventa de la artista del maquillaje New Romantic, Marla; un ensayo sobre la popó; seis sugerencias por parte de la estilista Holli Smith para un peinado recogido kitsch pero ingenioso; las reflexiones de la psicoanalista Susie Orbach acerca de la autoimagen; los retratos de la juventud londinense del querido cronista subcultural Derek Ridgers; y, como nota final, un autorretrato ilustrado de Grace Coddington mientras recibe masaje de sus dos gatos, Blanket y Pumpkin.

Combinando la inteligencia y el tipo de imágenes que quieres arrancar y pegar en la pared de tu cuarto, Beauty Papers es un recordatorio de que la belleza no es una categoría comercial con B mayúscula, es una idea polifacética y a veces controversial que lo abarca todo, desde la política hasta lo que eliges ponerte en la cara cada mañana. Abajo, Maxine -cuyo trabajo ha aparecido en i-D, así como en casi todas las ediciones de Vogue- comparte su propio manifiesto publicitario punk y discute la importancia crítica de la libertad creativa.

¿Cuándo se convirtió en algo más real para ti la idea de Beauty Papers?
Soy artista del maquillaje y trabajar en la industria me estaba frustrando bastante. Sentí que había una falta de observación, que dentro del trabajo editorial no había ningún desafío. Hablé con Valerie [Wickes] en el tren rumbo a casa, desde París, después de un trabajo que habíamos hecho juntas, y a ella también le interesaba la idea. Así fue como nació Beauty Papers. Ya tenía el nombre, sabía lo que quería decir, lo que quería subvertir, y Valerie se convirtió en la directora creativa. Yo soy la editora en jefe y la publicamos juntas.

¿Cuáles eran tus frustraciones con la industria de la belleza?
Sentí que la voz realmente era unidimensional. Creo que a los fabricantes de sueños les han quitado su voz -es a ellos a quienes representamos- debido a las restricciones con los anunciantes y a la forma en que ahora se manejan las revistas. No somos un vehículo anticomercio, pero si nos comprometemos con alguna marca, será una que entienda que nosotras les traemos el contenido y que colaboramos con ella para tratar de encontrar su voz y también la nuestra. Cuando haces trabajo editorial, debes tener libertad. La belleza también es una cuestión muy política, no por ser provocativa sino por hacer pensar a la gente. Siento que ese desafío por lo regular no está presente. Así que trabajamos con los colaboradores en una creatividad abierta. Hablamos con ellos acerca de cuál es nuestro tema y cómo queremos abordarlo, luego ellos se van a hacer sus tomas sin restricciones. O sea que no hay presupuesto porque no hay publicidad, pero se trata de hacer algo que ames.

¿Cómo eliges a los colaboradores para cada número?
Nos gusta trabajar con la nueva generación, pero también buscamos la autoridad. Al principio, hice un dummy de cómo pensé que podría ser Beauty Papers. Le envié uno a Serge Lutens y él me envió una carta en respuesta. La publicamos en la última página de nuestro número cero. Luego, para el primer número, me invitó a ir a Marruecos a su encuentro. Para el número cero, también entrevisté a Christiaan. He entrevistado a Stéphane Marais. Se trata de buscar personas que han estado en esta industria por mucho tiempo. Y de lo que esas personas hablan bastante es de un "equipo", de amigos y apoyo. Stéphane Marais habla de cómo él, François Nars y Kevin Aucoin se apoyan mutuamente con los asistentes y los productos. Christiaan habla de trabajar con Antonio Lopez y Arthur Elgort -estas largas relaciones que todavía están en su lugar. Ahora, por lo regular, se trata de quién está de moda, y con mucha rapidez pasas a otra cosa. Las relaciones duraderas y la construcción de comunidad es una parte muy importante de lo que represento en Beauty Papers.

Me encanta lo amplio que es el espectro de tu contenido. ¿Hay límites en cuanto a los temas que abordaran?
Muchos colaboradores disfrutan eso de Beauty Papers, así que ahora tenemos gente que se acerca a nosotros queriendo abordar ciertos temas, hablar de ciertas condiciones o deformidades de la piel, y analizarlas en toda su dimensión. Lo que sucedió políticamente el año pasado es absolutamente aterrador. Siento que ahora más que nunca la voz del artista es realmente importante. Necesitamos ser escuchados, levantarnos y luchar por ello. Así que en realidad no hay límites. Necesitamos dar a los artistas libertad de expresión, de lo contrario nada desafía a nada.

¿Ya tienes un tema para el número tres?
Vamos a desafiar la idea de lo que nosotros pensamos que la gente espera de Beauty Papers, llevarlo a un lugar completamente diferente. El tema de este último número fue "el movimiento" -personas que trabajan juntas para promover ideas sociales, políticas y creativas- y creo que mucha gente lo vio como algo crudo. La siguiente vez quiero poner en tela de juicio lo que la palabra "hermoso" realmente representa. Me gustaría explorar palabras que creo que a la cultura juvenil probablemente le asquearían: "armonioso", "exquisito", "glorioso". Creo que ahora necesitamos vivir algo positivo. Todos sentimos lo que está sucediendo a nuestro alrededor. No hay dinero, no hay anunciantes, pero la idea de que puedes desafiar el ideal de "belleza" con tu propio presupuesto es lo que representa el contenido de Beauty Papers. Tienes que luchar un poco más por ello. Y creo que esa lucha desata tu apetito.

Eso me recuerda la actitud de Terry y Tricia Jones cuando comenzaron i-D.
He trabajado con i-D y esas portadas son icónicas. Eso nunca te deja. Cuando piensas en gente como Judy Blame, Mark Lebon, aún ahora me siguen inspirando. Creo que la última vez que participe en una sesión fotográfica con i-D fue con Mark Lebon, yendo a su garaje por el camino. Esa emoción nunca te deja; ellos son los creadores de eso. En nuestro numero cero, Mark trabajó en la fotografía. Las cosas están retornando hacia esas personas, las que estaban haciendo la diferencia y aún la hacen. i-D todavía es una parte muy importante de mi vida. Y creo que mucho del punk también, no la estética, sino la esencia: "al diablo el sistema".

¿Por qué decidiste enfocarte en la edición impresa en lugar de la edición en línea?
Creo que si vas a formar una opinión sobre algo, debe ser a través de un objeto que sea tangible y físico, que realmente puedas tomar entre tus manos. En la universidad, conseguí las revistas The Face y i-D y la impresión era realmente una basura, la tinta se quedaba en tus dedos. Hay algo realmente increíble en eso, de verdad se vuelve parte de ti. Al simplemente desplazarte por montones y montones de imágenes, nunca te detienes a apreciar nada. Instagram se trata por completo sobre ser el más popular en el patio del recreo. Afecta el diálogo. Así que la versión impresa siempre ha sido la opción. Nunca vamos a ser masivos, y tampoco creo que quisiéramos serlo. ¡Si has oído hablar de nosotros, has hecho tu tarea!

¿Qué proyectos en tu segundo número te causaron más emoción?
Colaboré con Derek Ridgers, cuyo trabajo siempre he adorado. Colaboramos con el Royal Ballet. Que Christiaan volviera significó mucho para mí. Que Dick Page y Lisa Butler fueran parte del número fue algo muy personal para mí, porque fui asistente de ambos. Para mí siempre han estado en un enorme pedestal. Cuando la gente te da algo que es muy cercano a ellos, eso siempre me emociona. Cada colaborador pone su corazón en lo que hace. De eso se trata, y creo que así es como sobreviviremos.

Si alguien ve las ediciones tempranas de Beauty Papers un día, ¿cuál esperas que sea el mensaje que perdure?
Espero que no representemos sólo una idea. Soy mamá; tengo una niña de seis años. Va a la escuela con todas esas niñas y llega a casa y se toma una selfie haciendo boca de pato. No sé dónde ve eso. Me preocupa lo que es la voz [de la industria]. Creo que hay algo importante en ofrecer a la gente libertad y elección. Val y yo comenzamos este proyecto para encontrar el alma en esto, y espero que la gente pueda verlo. ¡Quiero decir, mucho aún lo hacemos en mi mesa de la cocina!

beautypapers.com

Credits


Texto Alice Newell-Hanson
Imágenes cortesía de  Beauty Papers