este skater adolescente está triunfando con su diario personal de polaroids

Zoran Seda demuestra cómo el trabajo creativo puede dar un vuelco radical a tu vida.

por Emily Manning
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21 Junio 2016, 9:25am

Red Hook Labs ha llevado a los fotógrafos más interesantes de todo el mundo hasta el barrio industrial del sur de Brooklyn. Solo este año, la galería estudio de Labs ha acogido la primera exposición individual de Jamie Hawkesworth, ha presentado a seis de los creativos más talentosos de África en una exposición colectiva y ha organizado conferencias educativas con Cass Bird y con el reciente galardonado por la Orden del Imperio Británico, Edward Enninful. 

Pero para su último proyecto, Red Hook Today, el laboratorio decidió no salir del barrio y echar mano de una nueva generación de creadores que se encuentran en su mismo código postal, para compartir su fotografía personal y fanzines de publicación propia. Presentando el trabajo de los centros de estudios South Brooklyn Community High School, Red Hook Initiative, Summit Academy Charter School y Red Hook Community Justice Center, Red Hook Today es una emocionante celebración de la creatividad y la comunidad.

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Una de las serie de la exposición que llamó especialmente nuestra atención —un puñado de Polaroids personales— fue fotografiada por Zoran Uskokovic Seda, un skater que se encuentra estudiando en un instituto alternativo en el sur de su Brooklyn natal. 

Las Polaroids de Zoran son una crónica espontánea y llena de energía de su propia pandilla que permanece siempre unida, son los chavales con los que ha crecido patinando a pesar de haberse estado cambiando de barrio y escuela en varias ocasiones. Más que un documento de lugares para hacer skate, las imágenes de Zoran son una oda a estos amigos de toda la vida; los retrata en momentos de éxtasis salvaje y contemplación serena.

Zoran creció en Carroll Gardens, donde su tío le enseñó a patinar cuando tenía unos seis o siete años. "Eso hizo que me abriera", me cuenta Zoran por teléfono después de la inauguración. "Una de las mejores cosas del skate es que se trata de tu propia experiencia, es exclusivamente tuya. Pero esa experiencia nace cuando haces amigos y adoptas un poco su estilos para incorporarlo al tuyo propio, nos alimentamos los unos a los otros". 

La mayoría de sus colegas del colegio los había hecho a través de su pasión compartida por patinar, pero de repente su familia se mudó a un barrio  periférico hacia el sur de Marine Park. Con ello llegó una nueva escuela, James Madison, donde Zoran estudió sus primeros dos años de instituto.

"Es una escuela enorme y también muy violenta", recuerda Zoran. "Como hay tantos chavales es difícil establecer una relación cercana con otra gente o con los profesores para que puedan saber quién eres y de qué vas". James Madison fue una mala influencia para Zoran ,así que cuando se volvió a mudar a Carroll Gardens con sus abuelos se matriculó en un instituto alternativo del barrio que se dedica a ayudar a los estudiantes a aprobar los créditos que necesitan para poder graduarse a tiempo. 

"Durante mi primer día de algún modo todo el mundo ya sabía mi nombre. Empezaron a darme materiales para que no tuviera que comprar nada. Había un verdadero sentimiento de comunidad". También fue eso lo que me animó a empezar a utilizar mi creatividad.

Aunque Zoran hizo un curso de fotografía, confiesa que no puso mucha atención durante las clases. Pero cuando su hermano —que entonces trabajaba en la tienda de fotografía K&M Camera— le compró una cámara Instax compacta para Navidad, empezó a experimentar con ella. 

"Tengo dos amigos que trabajan en una tienda de skate donde he estado yendo a pasar el rato durante unos ocho años. Cuando uno trabaja el otro libra, así que nunca podemos estar todos juntos menos los viernes por la noche, entonces normalmente intento tener mi cámara a mano", explica Zoran. 

La tienda también cuenta con un almacén cerca del canal de Gowanus que desde entonces ha sido convertido en un skatepark interior y otro de los escenarios recurrentes para sus Polaroids. Aunque Zoran no tiene mucho interés en fotografiar trucos o a sus colegas en acción: "La gente es mi principal fascinación. Me encanta la parte de documentación que tiene la fotografía y simplemente retratar a la gente siendo ella misma".

Zoran le enseñó a su profesora de fotografía, Bashira, las fotos que había estado haciendo y ella le animó a que las presentara al fanzine de la escuela. A pesar de su agrafia —una lamentable incapacidad para la escritura— Zoran escribió a mano un pasaje para acompañar a las imágenes y lo escaneó junto con las fotos. 

"No quiero sonar cursi pero fue una sensación increíble ver cómo la gente ojeaba las páginas por los pasillos y respondiendo de verdad ante el trabajo". Esas sensaciones positivas no hicieron más que aumentar cuando las Polaroids de Zoran empezaron a atraer un constante reguero de espectadores a la exposición Red Hook Today. "Nunca antes nadie me había dicho cosas como 'Me gusta lo que haces, déjame ayudarte, quiero apoyarte, quiero contribuir'".

Zoran espera que su fotografía pueda comunicar un sentimiento similar de apoyo y emoción. "Quiero que la gente perciba un sentimiento real de amistad a través de las imágenes. A esta edad, tus amigos son más como miembros de tu familia, sobre todo si los conoces desde hace tantos años". Y de algún modo, sus Polaroids parecen un álbum de fotos familiar: sincero, puro, espontáneo y creado a partir de momentos de felicidad.

"Empecé a hacer fotos porque me estaba pasando una mala época. Al principio me dio por hacer estupideces, cosas que no debería hacer, pero cuando descubrí la fotografía encontré algo positivo en el que invertir mi tiempo. Eso me hizo sentir mejor", explica Zoran. 

"Ahora estoy orgulloso de decir que estoy haciendo algo productivo y creativo, y animaría a otra gente a que también probaran cosas nuevas. Nunca había hecho algo así, es la primera vez que intento hacer algo ideado por mí. Todos esos comentarios, la exposición en Red Hook Labs, Bashira comprándome carretes porque le mola lo que hago,... es lo mejor. Estoy contento".

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Texto Emily Manning
Fotografía Zoran Seda

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