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superando el estereotipo de 'it girl' en 2016

Con el auge de las redes sociales y la oportunidad que le da a las jóvenes estrellas para controlar su propia narrativa, la 'It Girl' pasiva de antes ha dado paso a una nueva generación, una que no necesita una semblanza en el New Yorker para que hable...

por Rachel Wilson
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16 Marzo 2016, 4:22pm

En 1994, con una semblanza publicada en el New Yorker sobre una chica de 19 años llamada Chloë Sevigny, Jay McInerney creó su pieza de ficción más perdurable. El iconoclasta del Brat Pack de los ochenta tuvo la tarea de seguir a ésta anti-estrella en acenso —que vivía en edificios okupados, aparecía en los videos de Sonic Youth, e iba a funerales repletos de heroína del difunto River Phoenix— para descifrar su encanto y explicárselo a la gente común. En ésta obra, McInerney hizo el bosquejo para los parámetros que el mundo de la moda utiliza ahora para cualquier chica joven y brillante agraciando la escena: la It Girl. 

Unos 20 años después, leer el artículo de McInerney es como analizar una pieza de escritura sagrada de la moda. Cada frase y observación acerca de Sevigny ha sido reciclada en los medios contemporáneos. Es importante señalar que McInerney es primero que nada novelista, pues en Chloë's Scene, Sevigny parece un personaje mas que una persona real. Para McInerney —acostumbrado al ecosistema de las fiestas de élite y el exceso económico de los ochenta en Estados Unidos— Sevigny, con sus atuendos de $10 y raves clandestinos, era un verdadero enigma. Su estilo, en toda su delgadez descuidada, representaba la década emergente; su actitud extraña noventera fue empaquetada y vendida simplemente como "It". 

Secretamente sexual, con demasiado estilo y no convencionalmente atractiva —pero más que nada, la 'It Girl' debe ser nueva

Ésta es la cualidad primaria de la It Girl. Sí, debería ser delgada, secretamente sexual, con demasiado estilo y con un atractivo no convencional —pero más que nada debería ser nueva. La moda busca que sus It Girls predigan el futuro; son la sombra que proyectan las próximas tendencias y los editoriales de moda del siguiente mes.

Alexa Chung por The Cobra Snake, 2006

Obtener éste título es un negocio muy lucrativo. En 2008 Alexa Chung se convirtió en la más reciente del linaje. Tomó su estilo de Jane Birkin y se colgó al músico más popular de Gran Bretaña del brazo como la bolsa Mulberry que lleva su nombre. Definió la afinidad por todo lo indie de esa década. Su relevancia fue tan exitosa que creó una carrera basada en su credibilidad estilística, y como genio auto referencial del marketing, publicó un libro llamado It, aprovechándose de su propio estatus de ícono. Unos años más tarde, Cara Delevingne salía a escena prediciendo el auge de la modelo estrella de las redes sociales, y el ciclo continuó. 

Alexa Chung logró convertir su estatus de It Girl a una carrera. Fotografía vía AG Jeans.

Tanto la trayectoria de Chung como la de Delevingne nos muestran que lograron el éxito, y que una It Girl debe graduarse eventualmente de su minuto de fama para construir una carrera. Pero, ¿qué sucede cuando no puedes encarnar lo efímero? ¿Qué sucede cuando ya no eres It?

Mientras algunas mujeres le han sacado jugo a la adoración colectiva que han recibido, otras han sido difamadas por la publicidad. El potencial comercial de etiquetar a una mujer como It, significa que el término muchas veces se utiliza con premura. Cory Kennedy fue un fenómeno fugaz, apareciendo en la portada de NYLON, sin hacer mucho más. De manera parecida, Mischa Barton se desvaneció de la escena después de aparecer en The O.C. Para estas mujeres, ser etiquetadas fue el parte-aguas que hundió sus carreras justo cuando comenzaban a llegar a la cima. Es fácil invertir en la It Girl cuando es visible, pero la cultura ha comenzado a metabolizar lo nuevo de manera muy rápida y eso resulta en que si una mujer no es omnipresente y siempre consumible —en todas las revistas, en todas las fiestas, con todos los amigos correctos— ya no se pueden considerar It

Cory Kennedy, 2004

El término ha sido desplegado con tanta facilidad que la esencia de la It Girl ha quedado enterrada en código HTML. La It Girl fue llevada a la ruina por su propio valor de RP. La bendición está en lo vago del término; no es nada tan específico como "actriz", "modelo", o "socialité", pero tiene la suficiente credibilidad para conseguir clicks y vender revistas. Hoy en día, la frase It Girl ha sido utilizada con tanta frecuencia que no puede denotar de manera lógica esa rareza; Debería significar ícono pero en realidad se refiere a una moda pasajera.  

Toda esta pereza editorial ha tenido su precio; mientras que al parecer estos días cualquier mujer pude ser etiquetada como It Girl, su uso es todo menos representativo. Mientras que podemos señalar a actrices exitosas como Lupita Nyong'oHari Nef como una prueba de que aún existe el poder de acuñar un ícono, estas instancias son tan raras que no llegan a demostrar que la regla aún existe —son la excepción. Desde su centro, la idea de una It Girl es ser señalada y no auto-nominada; la nominación de los medios a las It Girls muchas veces no toman en cuenta los logros de las mujeres de color, mujeres LGBTQ y las mujeres con capacidades diferentes. 

Hari Nef es una de las pocas It Girls trans que existen. Fotografía de Alasdair McLellan.

Todo esto no es para decir que nuestra admiración por las It Girls es errónea —respeto entre mujeres es crucial para asegurar que las chicas sigan marcando tendencias— pero es momento de recuperar estereotipos que fueron creados, de manera inocente o no, por un hombre. La clave está en el nombre: ¿cómo podemos esperar vitalidad de alguien que casi literalmente llamamos inanimada? "It" sugiere a una mujer pasiva, una mirada indescifrable, un espejo que refleja nuestra propia fascinación, más que la mujer en cuestión.

El auge de las redes sociales le permite a las estrellas en ascenso controlar sus propias narrativas, el término It Girl ya suena increíblemente pasado de moda

Casi nunca esperamos que una It Girl haga más que solo alimentar nuestra sed por las tendencias y verse bien en las fotos de fiesta. El auge de las redes sociales le permite a las estrellas en ascenso controlar su propia narrativa, el término It Girl ya suena increíblemente pasado de moda. Sería un descuido describir a las mujeres del momento como Amandla StenbergTavi GevinsonBarbie Ferreira como "It", simplemente porque son mucho más que eso. Mientras que Sevigny forjó la imagen de la It Girl, éstas chicas la están deconstruyendo; no necesitan semblanzas en el New Yorker para que hablen por ellas, porque ellas lo hacen por ellas mismas. 

Chloë Sevigny en The Face, 1997

Hemos sorprendido a los medios en su intento de reciclar. Como las películas de formula de Hollywood y las interminables precuelas y secuelas de sus franquicias, la moda se ha aferrado tanto a la silueta definida por Sevigny que se ha vuelto aburrida. Es hora de seguir el paso de la It Girl original y abandonar los remakes desapasionados para poner el legado en orden. El encanto de Sevigny venía de su participación en lo avant-garde y de lo iconoclasta. Hay muchas estrellas prometedoras listas para caminar sus pasos —solo las tenemos que ver. 

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Credits


Texto Rachel Wilson
Fotografía de Gabriel Hunter