este es anthony vaccarello para saint laurent

Anthony Vaccarello tenía que llenar unos zapatos muy grandes cuando tomó el cargo más importante en Saint Laurent el año pasado. Pero en lugar de eso, eligió forjar su propio camino. 'Ya sea que les encante o lo odien', como él dice, 'Yo estoy haciendo...

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feb. 23 2017, 1:55am

No pasó mucho tiempo para que Anthony Vaccarello cambiara de residencia al otro lado del Sena después de tomar el puesto de Director Creativo en Saint Laurent a mediados de 2016. Establecido en Saint-Germain-des-Prés en el corazón de la chic Rive Gauche en París, su nuevo departamento cuenta con una terraza en la azotea, fácil acceso al Café de Flore y avistamientos ocasionales de Catherine Deneuve. "La vi dos veces, fumando", susurra. Nuestra última cita formal tuvo lugar en su recámara hace unos dos años, en el entorno mucho menos distinguido de su antigua casa en la rue Saint Martin, que también aloja el modesto estudio para su marca homónima, Anthony Vaccarello, la cual puso en pausa cuando llegó a Saint Laurent. "Pero de alguna manera extraño la droit", admite, refiriéndose al otro lado del río. "Estoy atrapado ahí de alguna manera, a veces necesito sentirme sucio y necesito la droit". No sé, antes me quejaba de la orina en las calles, pero ahora extraño algo que sea real ", se encoge de hombros, pensando probablemente en el techo frío y blanco de estuco de la palaciega sede de Yves Saint Laurent -no muy lejos de su nueva casa.

¿La vida en la cúspide de la moda ha convertido a Anthony Vaccarello en un burgués? "No, y no quiero serlo -me veo forzado a ser burgués", replica, en voz muy baja. "Si trabajas en este tipo de ambiente no puedes ser punk. Me refiero a que puedes serlo, pero es ridículo. En cierta forma te vas transformando, creo". Al atravesar la puerta y pasar, en el patio de los talleres, junto a su gran Mercedes negro conducido por un chófer, o al caminar por su enorme oficina, sin escritorio pero con un sofá gigante, uno simplemente no puede culparlo. Después de años de tener la existencia de la interminable vida estudiantil que viene con ser un joven diseñador independiente, ¿quién no cambiaría su auto Skoda para un Benz, por así decirlo? "Bueno, el auto es más veloz, pero el paseo es el mismo", dice en broma. "Estás tomando el mismo camino". La vida en la vía rápida, dice, no es tan diferente como podrías pensar. "Todavía estoy aquí desde las 10am hasta muy tarde, trabajando. Se podría pensar que ser el director de una gran casa de moda como esta es una vida completamente distinta, pero eso no me interesa. Todavía estoy rodeado por el mismo equipo y todo lo mismo, excepto que es más hermoso".

Vaccarello trajo con él a su equipo entero a Saint Laurent, integrándolos al enorme personal que ahora supervisa, una cantidad tan abrumadora de empleados que no tiene un estimado de cuántos son. Y tal vez sea lo mejor. Este diseñador es todo menos jactancioso. Sentado en silencio en la majestuosa antesala de su oficina central -usando unos jeans negros y un suéter negro- su contrastante modestia habla mucho del enfoque decididamente sensato que ha mantenido ante su nueva posición monumental desde su nombramiento en abril del año pasado. Durante meses, fue el secreto peor guardado de París, la comidilla de ensueño para las gossip girls de la moda, que debido a lo que estaba sucediendo apenas podían quedarse quietas en los desfiles: el prodigio de la moda Hedi Slimane, con sus seguidores de culto y sus altísimas ventas, dejaría Saint Laurent para ser reemplazado por un diseñador de siguiente generación, veinte años más joven. Un déjà vus de lo ocurrido en el verano de 2007, cuando Slimane se separó de Dior Homme, dejando su futuro en manos de Kris Van Assche, quien sentiría el peso de su legado durante varios años antes de que su propio Dior Homme fuera aceptado por completo.

"Hedi realmente creó un perfil para Dior Homme, pero no para Saint Laurent, así que es muy diferente. Para Dior Homme realmente había un nuevo perfil y es difícil darle continuidad a eso. Y además, fue asistente de Hedi", señala Vaccarello, refiriéndose al cargo previo de Van Assche, "y yo nunca lo conocí. Razón por la cual no estoy asustado, porque sólo estoy haciendo lo que sé hacer". En los meses previos a su colección debut de septiembre de 2016, Vaccarello sólo buscó el consejo de un hombre, Pierre Bergé -el ex socio de ochenta y seis años de Yves Saint Laurent-, cuyas palabras, desde su primera reunión, han estado resonando en su cabeza desde entonces: "No eres Yves Saint Laurent. No trates de ser Yves Saint Laurent". Era la libertad que necesitaba para habitar la casa ancestral establecida en 1961 por Bergé e Yves Saint Laurent, quien no era ajeno al equilibrio entre la burguesía y la rebelión ahora personificadas por Vaccarello.

"Él odiaba todo eso. Aunque en cierto modo era muy burgués, en la forma en que vivía y la multitud de la que se rodeaba", reflexiona el diseñador. Sin embargo, para Vaccarello, establecer su Saint Laurent no se convirtió en una cuestión de crear paralelismos entre él e Yves -o él y Hedi Slimane, para el caso. "No se trataba de continuar con lo que Hedi hizo o de ser Saint Laurent, sólo quería hacer lo que hago por mí mismo", dice, jurando que nunca se sintió intimidado por el trabajo que había aceptado. "Lo hago por mí, no por lo que la gente diga. No pienso en los comentarios. Es imposible hacer una colección Saint Laurent perfecta, porque todos tienen su propia visión de lo que debería ser una colección Saint Laurent. Desde el primer día, supe que Saint Laurent es una casa apasionada -te encanta o la odias desde el principio, desde Yves Saint Laurent, desde Tom Ford, desde Alber Elbaz", dice, enlistando a sus predecesores en el cargo. "Ya sea que les encante o lo odien, yo estoy haciendo esto".

Los indecisos quizás tuvieron dificultades para unir las siluetas románticas de Yves Saint Laurent con las ordinarias creaciones sexuales de la pasarela de Vaccarello. Pero en la fusión de treinta y seis años distintivamente belga-italiana entre el alma de chico introvertido y una impertinente bomba provocativa, fácilmente se podrían establecer paralelos entre el novicio y el maestro. Saint Laurent era profundamente multifacético, un minuto era un solitario caprichoso, al siguiente un encantador intelectual, después de la nada estaba posando desnudo en su retrato más famoso. Siendo una criatura educada con una mentalidad bastante pícara, Vaccarello nació en Bruselas en 1982, de un padre restaurador y una madre secretaria, y creció -lo cual no nos sorprende- con las femmes fatales de los ochenta y la televisión de principios de los noventa: la serie de magnates petroleros Dynasty seguida por las perversas chicas hermosas y audaces de Melrose Place, y las nuevas actitudes adolescentes de los noventa de las chicas en Beverly Hills 90210 y Heartbreak High. Se perdió en los increíbles videos musicales de MTV, en Mariah Carey, Madonna y su libro Sex, "a veces en Celine", y en las supermodelos, quienes nunca han caído de la gracia de Vaccarello.

A lo largo de estas épocas, Yves Saint Laurent fue uno de los más fuertes formadores de la cultura de la moda y la imagen en el mundo -aún cuando al joven Vaccarello le gustaba más Thierry Mugler y Jean Paul Gaultier. Así que diseñar Saint Laurent, por así decirlo, rápidamente demostró ser un proceso de mucho menos contraste con las influencias que habían alimentado su trabajo anterior de lo que algunos comentarios en Instagram señalaron en un principio. "Creo que me contrataron por lo que construí por mí mismo, por mi propia compañía y por la visión que tenía de Vaccarello", dice acerca de la marca que fundó en 2009 después de graduarse de La Cambre y de trabajar para Fendi. "Básicamente, estoy trabajando con esa misma visión aquí, sólo que con un archivo e inspirándome en lo que hizo Yves Saint Laurent", dice. "Pero no reproduje lo que ya estaba hecho. Cuando veo mis antiguas colecciones siempre veo un espíritu muy Saint Laurent en su actitud, así que las cosas se dieron de manera natural". Para su colección debut para la casa, Vaccarello evitó la ruta obvia, eludiendo las piezas características de Saint Laurent que había visto en la Fundación Pierre Bergé Yves Saint Laurent, la cual Bergé lo animó a visitar.

Es decir, a excepción de una: "Me había enamorado de un vestido desde que lo vi por primera vez en el taller". Era un vestido de terciopelo negro de manga abombada, con escote en forma de corazón y una falda puf de tafetán de la colección otoño/invierno 1981-82, creado un año antes de su nacimiento. Como si fuera una señal del cielo, cuando Vaccarello llegó a la Fundación el vestido estaba junto a la oficina de Yves Saint Laurent. "Pensé, bien, esa es la dirección que debo tomar, pero no quería simplemente tomarlo y convertirlo en un mini vestido. Quería jugar con la colección como si fuera un collage, tomar las mangas de ese vestido, jugar con cuero. Quería que fuera Saint Laurent más en la actitud que en el diseño". Lo que se materializó fue una mujer YSL fiel al empoderamiento que Vaccarello le transmitió a su marca epónima. "A Yves Saint Laurent le gustaba tener esas camisetas o vestidos traslúcidos, pero no era algo sexual ni seductor -para mí la mujer YSL es igual que un hombre. La desnudez no es algo vergonzoso. Lo que él hizo fue muy, muy sexy. No se parece a nada que hayamos visto antes. Realmente exploramos a esa mujer: está orgullosa de su cuerpo, no se esconde bajo toneladas de tela".

Inconfundiblemente Vaccarello en su sobriedad, el trash-glam ochentero que predomina en la colección evocaba las primeras olas políticas de una temporada primavera/verano 2017, cuyas mega mangas tipo la era de Reagan y sus escasos dobladillos insinuaban un exuberante contraste de la moda de los ochenta con el espíritu conservador encarnado por el Estados Unidos de la guerra fría -ahora retomado bajo el mandato de Trump. Cuando Vaccarello lanzó su campaña Saint Laurent con dos chicas besándose, provocó algunas reacciones fuertes. "Estados Unidos la rechaza, Italia la rechaza, todos estos países, y a mí realmente no me importa, porque no quiero cambiar la visión que tengo para la marca sólo porque algunos países están en shock por ver a dos chicas besándose. Así que, hasta cierto punto, es político pero no pretendía hacer una declaración política", dice. "Es algo en el aire, que no analicé demasiado, pero el año pasado en París fue realmente fuerte en términos de todo lo que ocurrió. No quería hacer un paralelismo, pero el toque ochentero debe ser una reacción a lo que está sucediendo. Creo que como diseñadores debemos ser sensibles a estas cosas".

Lo que a menudo se pasa por alto, en un tiempo en que los diseñadores pasan de una casa a otra sin comprometerse con nada, es el poder político indirecto que viene con esos cargos. Las mujeres que compran y visten Saint Laurent en Dallas o Dubai poco saben de las creencias políticas de Anthony Vaccarello, pero comprarán y usarán la ropa imbuida de sus valores fundamentales. Y nada podría ser más característico de Yves Saint Laurent que hacerle una astuta jugarreta al sistema. En cuanto a la ropa masculina de Vaccarello -lanzada junto con su colección femenina otoño/invierno 2017 en febrero- el cliente masculino también se encontrará con características semejantes. "Quiero que el hombre YSL sea un poco femenino, porque siempre ha sido una casa femenina. Uno no piensa en una silueta masculina en Saint Laurent, piensa en el hombre personalmente. Lo veo como alguien muy sensible. Puede tomar prestadas prendas del guardarropa femenino", nos dice, dirigiendo la mirada al look masculino que mostró en su primer desfile: una blusa negra de chifón transparente con mangas de campana, sin nada más debajo.

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"Es muy personal", sonríe. "Estoy haciendo mi guardarropa". Cuando le preguntaron a Karl Lagerfeld si a Chanel le gustaría el trabajo que estaba haciendo en su casa, él respondió: "Lo que hago, Coco lo hubiera detestado. Depende de mí actualizarlo". Para su debut en Saint Laurent, Vaccarello no sólo tuvo los éxitos más recientes de Slimane sobre su cabeza, sino el también el pesado legado de Yves Saint Laurent -un santo grial a los ojos de los críticos de la moda. "Sólo escucho los comentarios de la gente que conozco y respeto en el negocio -tal vez sean tres personas-", dice. "¡Poco más de tres!" dice interviniendo con una sonrisa Lucien Pages, su publicista. "No sé si es correcto decir esto", dice Vaccarello haciendo una pausa, "pero no confío en las críticas. No es como antes cuando realmente eran honestas: te gustaba o no te gustaba. Ahora con toda la publicidad puedes hacer una colección realmente mala y la gente dirá que es increíble porque tiene que hacerlo. Sabiendo eso, ya no respeto las críticas. Sólo las de los pocos que sé que realmente son fieles a sí mismos".

En cuanto a los bloggers, "No estoy seguro de que sigan siendo importantes - su imagen, a veces lo es más. Puedes comprarlos fácilmente. Tiene que ser un blogger realmente nuevo para ser independiente, pero tan pronto como ganan seguidores las marcas ponen sus garras en ellos, así que tampoco confío en ellos". Entonces, ¿Yves Saint Laurent habría aprobado tu trabajo? "Pensé en ello, y para mí la mejor manera de saberlo es Pierre Bergé. Vino al desfile, lo cual me conmovió". Fue días después de que se reunieran para almorzar. "Realmente entiende todos los looks y de dónde provienen las inspiraciones. Es muy interesante hablar con alguien que no dice cosas como: 'Vaya, es una colección sexy'; pero que realmente ve cuáles son tus referencias. Es bueno hablar con alguien que sabe acerca de Yves Saint Laurent, y no se trata de un cliché con respecto a su visión", dice Vaccarello. "Pierre Bergé es uno de los guardianes del templo. Él es el elegido, y tener su visto bueno, para mí, es como decir: lo logré".

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Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Mario Sorrenti 
Dirección de moda Alastair McKimm

Peinado James Pecis en Bryant Artists usando Oribe. Maquillaje Diane Kendal en Julian Watson Agency. Técnico en uñas Alicia Torello en The Wall Group usando esmalte Dior. Diseño de set Philipp Haemmerle. Iluminación Lars Beaulieu. Técnico digital Johnny Vicari. Asistente de fotografía Felix Kim, Javier Villegas. Asistente de estilismo Lauren Davis, Sydney Rose Thomas.
Asistente de peinado Adlena Dignam, Rebekah Calo, Clara Leonard. Asistente de maquillaje Caoilfhionn Gifford, Angelina Cheng. Asistente de diseño de set Ryan Stenger. Producción Katie Fash y Steve Sutton. Directores de casting Piergiorgio Del Moro y Samuel Ellis Scheinman para DMCASTING. Modelos Wallette Watson @ Supreme. Mica Arganaraz @ DNA. Anja Rubik, Selena Forrest, Agnes Akerlund y Binx Walton @ Next. Cara Taylor @ Oui. Yasmin Wijnaldum, Birgit Kos y Vittoria Ceretti @ Elite. Lexi Boling y Freja Beha Erichsen @ IMG.
Toda la ropa y accesorios de Saint Laurent by Anthony Vaccarello.