estado de dependencia: el problema de la moda con el corporativismo

Mientras Kris Van Assche anuncia el hiato de su marca homónima nos preguntamos, ¿se está convirtiendo la moda en una industria cada vez menos independiente?

por Anders Christian Madsen
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01 Junio 2015, 3:30pm

Para una industria dependiente de la independencia de su clientela, la moda parece ser terriblemente corporativa en estos días. La máquina de las tendencias se ha basado históricamente en la individualidad del anti-sistema, pero en la industria de la moda actual, las marcas tienen pocas probabilidades de sobrevivir a menos que las vendan a los conglomerados. Ayer, Kris Van Assche anunció el hiato de su marca homónima de una década de antigüedad, la que, a pesar de sus ocho años de ocupar el puesto como Director Artístico en Dior Homme, no está realmente respaldada por LVMH. "Los tiempos son difíciles para las marcas independientes", le dijo a WWD. "Esta maravillosa aventura ha llegado a un punto en el que me siento con la necesidad de tomar un descanso y un poco de distancia para pensar mejor en cómo desarrollar mi marca en el futuro".

La noticia no es solo triste teniendo en cuenta la historia de Van Assche y su posición en el calendario de la moda masculina de París, sino que significa otro golpe a las marcas de moda independientes. Durante el último par de años, los jóvenes diseñadores de Londres -una vez considerados los más autónomos en la industria- se han tenido que subir al tren, ya sea voluntariamente o por necesidad. En 2013, Christopher Kane vendió el 51% de su compañía a Kering, seguido por J.W. Anderson y Nicholas Kirkwood, quienes anunciaron el respaldo de LVMH. En 2014, Roksanda Ilincic recibió la inversión de Eiesha Bharti Pasricha, quien también anunció un acuerdo con Jonathan Saunders a principios de este año. Luego fue el turno de Peter Pilotto, esta vez con el dueño de Escada, Megha, y con MH Luxe como principales inversionistas. 

Si bien es mejor, evidentemente, conseguir un inversionista a bordo y dejar que la marca sobreviva, la manera tan selecta de los magnates de la moda comercial para elegir a unos pocos afortunados no augura nada bueno para los diseñadores independientes, cuya obra irreverente significa el mundo para la industria, pero no son considerados material de inversión. A principios de este año, Meadham Kirchhoff dio un golpe devastador a la industria con el anuncio del hiato de la programación de su show. Parecía, simplemente, que dirigir una pequeña marca en un mundo dominado por gigantes no era factible para una marca de calibre no conformista. La ausencia se sintió en los shows de Londres en febrero, los cuales tenían todo el glitz y el alto valor de producción que necesita el gran negocio de la moda, pero carecían de la creatividad desafiante y no comercializada que Meadham Kirchhoff proporcionaba. 

En París, la marca independiente de Kris Van Assche era parte de una especie aún más amenazada. Fuera de los que muestran en el programa de hombres, sólo un puñado de diseñadores, como Dries Van Noten y Rick Owens, son propietarios de sus marcas homónimas privadas, y disfrutan de la creatividad que da el ser tu propio jefe. "Es muy poderoso", le dijo Owens a i-D después de enviar genitales masculinos expuestos por la pasarela en enero pasado. "No hay mucha gente que pueda hacer eso. Quiero decir, es un mundo muy recto ahora. También, creo que dice algo acerca de ser independiente. ¿Quién más se puede salir con la suya con ese tipo de cosas? Es un mundo corporativo". Van Assche nunca utilizó su independencia como libertad para provocar, pero su marca homónima todavía representa una mentalidad que se está muriendo en la moda.

KRISVANASSCHE, la marca, representó la noción reconfortante de que, en esta era de la moda corporativa, algunos diseñadores aún eran capaces de ser independientes y desarrollar su estética para una clientela cada vez mayor durante varios años, sin la influencia de nadie más. Esa, después de todo, es la forma con que se creó la industria de la moda hace más de un siglo y una parte muy importante de la cultura. Eso no quiere decir que la inversión no sea importante, ya que, obviamente, hace la vida mucho más fácil para los diseñadores participantes. "Es mucho mejor cuando no tienes que hacer todo y puedes concentrarte en ser creativo", le dijo Christopher Kane a i-D en una entrevista para la edición de verano de 2015. "Antes estábamos elaborando jeans, camisetas, bla, bla, bla, pero ahora tenemos gente que hace eso. Es bueno."

Kane, quien trabaja bajo el abrigo de Kering, dijo que el problema de la moda no son los conglomerados, sino las expectativas prácticamente imposibles que se ponen en jóvenes diseñadores tan temprano en sus carreras. "Saber que hay tantos diseñadores con talento por ahí, que no tienen una voz... Es difícil, ¿no? Cuando empecé hace diez años, no teníamos todas estas colecciones enormes. Sólo teníamos que hacer dos colecciones, mientras que ahora se espera que los jóvenes diseñadores tengan esto, esto, esto, esto, esto, y así no es como funciona. Gradualmente empecé a hacer colecciones resort y de pre-otoño, pero fue mi decisión. Todavía era una proceso natural. Ahora la gente espera de todo: bolsos, zapatos -es mucha presión".

Dries Van Noten, quien fundó la marca que aún posee en el año 1986 y tiene una facturación anual de unas £50 millones de libras, se ha negado históricamente a ceder ante esas presiones, y con mucho éxito. "Creo que la gente tiene un interés en las cosas que son diferentes. Mi éxito en parte tiene que ver con el hecho de que mi opinión sobre la moda es completamente diferente de la gran 'situación de grupo', lo que, creo, no es tan emocionante para la moda", le dijo Van Noten a Dansk en 2011. "Una gran cantidad de colecciones son puramente diseñadas por razones de marketing. De las ventas se encargan las pre-colecciones, que también es la razón por la que la ropa que se ve en las pasarelas nunca se ve en las tiendas. Por eso la gente realmente respeta mi forma de hacer las cosas, porque todo lo que mostramos, lo vendemos. No hay ni una cosa especialmente diseñada para la pasarela. Si quieres hacer eso, mejor haz Alta Costura".

Van Assche no reveló las razones específicas de las dificultades de su marca, pero en una semana que también vio los rumores de un inminente cierre de Band of Outsiders, el escenario del pez pequeño en un estanque gigante es bastante evidente. En Londres, la bandera de la independencia está ondeando, predominantemente, por Erdem, quien le vende a más de 170 tiendas en todo el mundo y ha recibido poco apoyo aparte del premio del British Vogue Fund de £200,000 libras que ganó hace un par de años, y que Mary Katrantzou -otra diseñadora independiente- ganó este año. Con sus expresiones altamente individuales y su destreza para crear moda que cumple con los requisitos comerciales necesarios para ejecutar un negocio, sus historias representan un optimista -aunque raro- momento de suspenso en una industria de la moda que está cambiando. 

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Harry Carr. Backstage en KRISVANASSCHE primavera/verano 2015

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