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es hora de tomar a la bebida como un problema serio de salud mental

En una época en la que la mayoría de la gente está bebiendo en exceso, puede ser difícil distinguir quién es como todos los demás, y quien verdaderamente está teniendo problemas.

por Lily Rose Thomas
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23 Mayo 2016, 4:05pm

A veces me preocupo por la manera en la que bebo, pero si tengo un problema, entonces la mayoría de las personas que conozco también. El alcohol está incrustado en nuestra cultura, hemos normalizado por completo el beber cuando tenemos problemas, hasta el punto en el que la sobriedad es una idea sospechosa. En un estudio por la Organización Mundial de la Salud, 28% de los tomadores admitieron tener "episodios de bebida excesiva", mucho mayor al promedio global de 16%.

Tenemos un problema de alcoholismo. Se recomienda beber no más de 14 unidades a la semana —¿pero quién en verdad piensa en cuánto es eso? Como me dijo un amigo cuando estaba escribiendo esto: "Muchos de mis amigos beben mucho más de lo recomendado por semana en una sola noche de copas, y yo hago lo mismo. Si nadie está vomitando ni esta lastimándose entonces no hay problema".

A mis 21 años dejé de beber por completo durante dos años. Había entrado en un ciclo vicioso —estaba miserable y ansiosa y la única manera que conocía para calmarme era con un trago. Pero cuando empezaba no podía detenerme. Estaba perdiendo el conocimiento con regularidad —tanto con otras personas como yo sola en mi propia casa. Y para el momento en que me detuve, mi idea de una bebida era un vaso lleno de ginebra. La culpa y el remordimiento de la resaca me dejaban con la necesidad de otro trago, así que volvía empezar. Había estado vagamente consciente de que mi comportamiento estaba fuera de control, la situaciones en las que me estaba metiendo se estaban volviendo cada vez más oscuras y aterradoras, y ya no lo estaba disfrutando.  

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Normalicé las pérdidas de conocimiento frecuentes, el vomito y la humillación. Después de todo, no estaba peor que nadie más, y por fuera, por lo menos, nada estaba saliendo tan mal. Básicamente, me costaba trabajo entender que algo estuviera mal, porque cuando haces algo de lo que te arrepientes como resultado del alcohol, siempre hay una especie de consuelo de que "todos hemos estado ahí", y a la gente pocas veces les dicen lo preocupantes que son sus acciones en verdad. Un amigo mío, que ya no bebe, me dijo: "Creo que definitivamente hay presión social para continuar bebiendo, incluso cuando sabes que ha pasado la frontera hacia lo destructivo, en especial como una persona joven". De manera interesante, cuando yo no bebía, frecuentemente me sentía tan aislada y sola como cuando la culpa de la resaca era más fuerte. 

Beber en exceso está ligado a la depresión, la ansiedad y la psicosis. A pesar del hecho de que mi estado de ánimo estaba fuera de control, e incluso un psiquiatra me estaba diciendo que debía parar, negaba que hubiera algo mal, porque a mi edad, era imposible que tuviera un problema con el alcohol. Hay una verdadera falta de comprensión de que alguien pueda sufrir con la bebida —puedes ser joven, viejo, rico o pobre y no necesariamente tienes que estar sentado en una banca en el parque o incluso beber diario— como dice Drinkaware: "Hay varios grados de dependencia al alcohol y no siempre tienen que ver con niveles excesivos de bebida". Mi decisión de parar fue recibida por lo general con apoyo, pero también con un poco de sospecha y confusión —la gente constantemente me preguntaba si estaba segura y me sugerían que mejor conociera mis límites.

Algunas veces me sentía como una paria. "Te das cuenta que la gente te está juzgando… el camino de menor resistencia, extrañamente, es seguir bebiendo". Otro amigo que ya no bebe estuvo de acuerdo. Cuando la violencia, el vómito, perder tus cosas, quedar inconsciente, tener relaciones sexuales con alguien de quien no te acuerdas, se vuelven lo normal, irónicamente no beber es considerado lo más extraño. "En ciertas situaciones me he sentido genuinamente marginado por no beber… Tengo que esforzarme mucho para demostrar lo normal que soy", el mismo amigo, sobrio ya por cuatro años, añadió. 

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La recomendación del National Health Service de 14 unidades por semana, que es aproximadamente 6 cervezas de 400ml o 7 copas de vino. Pero, ¿quién puede llevar la cuenta? El alcohol está en todos lados. Bebemos para celebrar, bebemos cuando estamos tristes, bebemos para relajarnos —bebemos con cualquier excusa.

Y a veces es más difícil para las chicas. Otro estudio por la OCDE encontró que las mujeres británicas son más propensas a emborracharse que en cualquier otro país occidental, con la Directora Ejecutiva de 2020 Health, Julia Manning, diciendo al Telegraph: "Solía ser que las mujeres y las chicas de este país se avergonzaban de estar borrachas, pero ahora existe esta cultura de "ladette". Hemos terminado en una situación en la cual las chicas jóvenes están muy preocupadas por parecer cool —pero no les molesta que las vean vomitar en público". Estoy de acuerdo que existe un sentido de bravuconería involucrado en beber en exceso —un amigo me dijo hace poco: "Respeto a la gente que puede tomarse un par e irse a casa, pero a mí me parece difícil hacer eso. Quiero ser el último ahí". 

Claramente debemos hacer algo acerca de este problema epidémico —pero ¿qué? La consciencia parece ser el comienzo, ya que la gente no conoce los peligros que puede traer el alcohol. En un estudio de 2011, 7.5 millones de personas admitieron que no estaban conscientes de los daños que beber en exceso produce a su salud. Todos sabemos vagamente que beber puede afectar nuestro hígado —¿pero qué hay con nuestra mente? Según Drinkaware: "Si bebes en exceso con regularidad es probable que desarrolles algunos síntomas de depresión. Pero en una época en la que la mayoría de las personas están bebiendo en exceso y presumiendo sus historias de peda como si fueran medallas de honor, podría volverse difícil distinguir quién es como todos los demás y quien esta verdaderamente teniendo problemas.

Es importante darse cuenta del vínculo entre la ansiedad, la depresión y el alcohol —ya sea que bebes porque estás ansioso, o estás ansioso porque bebes. Necesitamos más consciencia en cuanto a que el alcohol afecta nuestra salud mental de la misma manera que nuestra salud física: mientras quizá nos la estemos pasando bien, el alcohol también es un depresor, y en nuestra cultura de beber en exceso, admitir que el alcohol está afectando tu estado de animo es valiente, no débil.

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Credits


Texto Lily Rose Thomas 
Fotografía Rowena Waack