tenemos que hablar sobre cómo el alcohol afecta a nuestra salud mental

¿Eres realmente consciente de a dónde te puede llevar beber en exceso?

por Lily Rose Thomas
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25 Mayo 2016, 11:40am

A veces me preocupo por lo que bebo, pero luego pienso que si tengo un problema, entonces la mayoría de la gente que conozco también lo tiene. El alcohol está muy asentado en nuestra cultura, hemos tomado como algo normal el hábito de beber cuando tenemos problemas, hasta el punto en que la sobriedad se ve como algo sospechoso. En un estudio de la Organización Mundial de la Salud, 28% de los bebedores admitieron tener "episodios de consumo excesivo de alcohol", mucho mayor a la media global del 16%.

Tenemos un problema de alcoholismo. Se recomienda beber no más de 14 unidades a la semana, ¿pero quién se para de verdad a pensar en cuánto es eso? Como me dijo un amigo cuando estaba escribiendo esto: "Muchos de mis amigos beben mucho más de lo recomendado por semana en una sola noche de copas, y yo hago lo mismo. Si nadie vomita ni nadie se hace daño entonces no hay problema".

A los 21 años dejé de beber por completo durante dos años. Había entrado en un ciclo vicioso, me sentía deprimida y con ansiedad y la única forma que tenía para calmarme era tomando una copa. Pero una vez empezaba no podía parar y llegaba a perder el conocimiento con regularidad -bien con otras personas o sola en casa-. 

En el momento en el que decidí parar, mi idea de una bebida era un vaso lleno de ginebra. La culpa y el remordimiento de la resaca me dejaban con la necesidad de otra copa, así que volvía empezar. Había sido vagamente consciente de que mi comportamiento estaba fuera de control, las situaciones en las que me estaba metiendo se estaban volviendo cada vez más oscuras y aterradoras, y ya ni siquiera disfrutaba.

Llegué a considerar las pérdidas de conocimiento frecuentes, el vómito y la humillación como algo normal. Después de todo, no estaba peor que los demás y, al menos desde fuera, las cosas no iban tan mal. Me costaba trabajo entender que algo estaba mal en mí, porque cuando haces algo de lo que te arrepientes como consecuencia del alcohol, siempre hay una especie de consuelo que te dice "todos hemos estado ahí", y casi nadie se atreve a decirte lo preocupante que es tu situación.

Un amigo abstemio me dijo: "Creo que hay una presión social para continuar bebiendo, incluso cuando sabes que has pasado la frontera hacia lo destructivo, sobre todo entre los jóvenes". Es curioso que, cuando yo no bebía, a menudo me sentía tan aislada y sola como cuando hacía el ridículo total la noche anterior y me sentía culpable con la resaca.

Beber en exceso va ligado a la depresión, la ansiedad y la psicosis. A pesar de que mi estado de ánimo estaba fuera de control -e incluso un psiquiatra me estaba diciendo que debía parar- negaba que hubiera algo mal, porque a mi edad, era imposible que tuviera un problema con el alcohol. Hay una verdadera falta de comprensión de que alguien pueda sufrir con la bebida -puedes ser joven, viejo, rico o pobre y no necesariamente tienes que estar sentado en un banco en el parque o beber a diario-.

Como dice Drinkaware: "Hay varios niveles de dependencia al alcohol y no siempre tienen que ver con beber en excesivo". Mi decisión de parar fue recibida por lo general con apoyo, pero también con un poco de sospecha y confusión —la gente me preguntaba constantemente si estaba segura, y me sugerían que era mejor que aprendiera cuáles eran mis límites.

Algunas veces me sentía como una paria. "Te das cuenta que la gente te está juzgando… y el camino más fácil, curiosamente, es seguir bebiendo". Otro amigo que ya no bebe me dio la razón. Cuando la violencia, el vómito, perder los papeles, quedar inconsciente, tener relaciones sexuales con alguien que no recuerdas, se convierten en algo normal, irónicamente no beber se considera lo más raro. "En ciertas situaciones me he sentido realmente marginada por no beber… Tengo que esforzarme mucho para demostrar lo normal que soy", añadió el mismo amigo, que lleva sobrio ya cuatro años.

La recomendación del National Health Service de 14 unidades por semana corresponde aproximadamente a 6 cervezas de 400ml o 7 copas de vino, pero ¿quién se para a llevar la cuenta? El alcohol está por todas partes: bebemos para celebrar, bebemos cuando estamos tristes, bebemos para relajarnos,... cualquier excusa es buena para beber.

Está claro que debemos hacer algo contra este problema epidémico, pero ¿qué? La concienciación parece que debería ser lo primero, ya que la gente no conoce los peligros que puede traer el alcohol. En un estudio de 2011, 7,5 millones de personas admitieron que no eran conscientes de los daños que beber en exceso causa a su salud. 

Todos tenemos una ligera idea de que beber puede afectar a nuestro hígado, ¿pero qué hay de nuestra mente? Según Drinkaware: "Si bebes en exceso con regularidad es probable que desarrolles algunos síntomas de depresión". Pero en unos tiempos en los que la mayoría de la gente bebe en exceso y presume de sus batallitas como si fueran medallas de honor, podría ser difícil distinguir entre quién es uno más y quién está realmente teniendo problemas.

Es importante que nos demos cuenta de la relación que hay entre la ansiedad, la depresión y el alcohol, ya sea si bebemos porque estamos ansiosos, o si estamos ansiosos porque bebemos. Tiene que haber una mayor concienciación de que el alcohol afecta tanto a la salud mental como a nuestra salud física: aunque puede que nos lo estemos pasando bien, el alcohol también es un depresor, y en nuestra cultura del beber en exceso, admitir que está afectando a tu estado de ánimo es un signo de valentía y no de debilidad.

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Texto Lily Rose Thomas 
Fotografía Rowena Waack

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