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los predicadores de la moda: el domingo en london fashion week men's

Los diseñadores se pusieron nostálgicos en los shows masculinos de Londres al experimentar un renacimiento de los años 70 el día de ayer.

por Anders Christian Madsen
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09 Enero 2017, 10:31pm

j.w.anderson autumn/winter 17

El año pasado lo llamaron El Efecto Alessandro Michele: la opulenta mezcla de referencias históricas, que parecieron definir muchos de los desfiles siguiendo la poderosa aproximación del diseñador hacia el Gucci de 2015. En 2017, en el tercer día de desfiles masculinos otoño/invierno 2017 de Londres, esa sensación de híper referencia aún podía sentirse, pero debido a que tanto Wales Bonner como J.W. Anderson se ocupan de dos siglos diferentes en específico, toda esa locura tuvo un significado nuevo. Se trató del Renacimiento y los años setenta, épocas conectadas principalmente por su inclinación hacia el corte de cabello de hongo y, debajo de la superficie, también por un sentido más profundo de autenticidad que pareció oportuno para estos diseñadores. "Se trataba de ver lo urbano desde una perspectiva más elevada, desde períodos de tiempo distintos", explicó Grace Wales Bonner con una típica precisión minimizada después de su desfile, el cual tuvo a personajes sacerdotales y principescos caminando frenéticamente alrededor de una isla de oradores, un desfile similar a El Carnaval de Notting Hill. "Estaba pensando en los frailes renacentistas y en los personajes espirituales de la época, como esos niños que recolectaban las vanidades de las personas, siempre vestidos de blanco. Era otra idea de comunidad -se trataba de una conexión abstracta", explicó. "Fue resultado de esta idea del predicador de la calle y cómo esa persona puede transformar su entorno por medio de lo que dice. Los oradores representaban una forma de utilizar algo en el foro público para transformarlo, y ver cómo eso puede reunir a una comunidad".

Wales Bonner otoño/invierno 2017

La fusión de culturas y épocas de Wales Bonner ha sido clave para el éxito que ha experimentado en su corto pero célebre tiempo en el centro de la atención. Surgió en el momento y lugar adecuados para ello. Con su encuentro entre el Renacimiento y los años setenta, también logra enfatizar el deseo compartido de algo real y hogareño entre esos dos momentos en el tiempo. Ambos fueron -a sus muy particulares maneras- períodos de entendimiento, rebelión cultural y anhelo por una complejidad artesanal -algo ilustrado bastante bien, en la mañana, en J.W. Anderson con las túnicas renacentistas y el crochet de los setenta que tuvo una interacción sorprendente en ellas. 

Wales Bonner otoño/invierno 2017

Algo acerca de esas cualidades parece resonar en el quebrantado mundo post 2016, en el que ahora nos encontramos buscando significación y algún tipo de punto de apoyo después de un año terrible. ¿Wales Bonner fue menos opulento que las temporadas anteriores? "Creo que sí, en cierto modo", dijo. "Fue más real, más humilde, como la ropa de cama, y tuvo mucha riqueza en cuanto al enfoque con el que abordó diferentes lenguajes y niveles con el mismo tipo de atención y pensamiento, ya sea que se tratara de algo de hace cientos de años o de algo encontrado ayer en un mercado. Se trata de dar a las diferentes culturas un valor similar y, para mí, todo se trató acerca de celebrar la diversidad".

Joseph otoño/invierno 2017

En Joseph, Mark Thomas y Louise Trotter también retomaron los años setenta, en una colección que hizo eco de gran parte de la excentricidad británica por la que se destacó esa década, algo que también estuvo presente en la aproximación que Wales Bonner hizo de ese tiempo. "Louise se cambió de casa esta temporada y encontró algunas fotos antiguas de su familia en los años setenta", dijo Thomas. Los diseñadores de Joseph jugaron con la proporción, expandiendo y alargando la silueta, al tiempo que ajustaron los pantalones. Sus telas muy británicas -adecuadas para la agenda trans de la temporada, que ahora es una realidad en la moda- combinaron colores en lo que Thomas llamó "combinaciones extrañas" tales como color mostaza y color sangre de buey, o choques excéntricos de color como los Fair-Isles con patrones setenteros. "Creo que estamos volviendo la mirada hacia nuestros padres", dijo, reflexionando sobre el poder de los años setenta, una década que hasta ahora está muy arraigada en la moda. "Es nostálgico".

Sibling otoño/invierno 2017

Sibling replicó ese sentimiento con un gran desfile tipo finales de los setenta y principios de los ochenta que tuvo su propia cuota de escarolas renacentistas, sólo que mediante los cuellos Shy Di de la princesa Diana. "Lee Scratch Perry, la Princesa Diana, Barbara Windsor y Gaudi", dijo Cozette McCreery, pensando en el collage de ideas de ella y Sid Bryan. "Y también Judy", agregó, refiriéndose a Judy Blame, que hizo el estilismo del desfile, el cual estuvo basado en el esquema de colores de Gaudí, después de los recientes viajes del dúo a Barcelona y el Parque Güell. La colección marcó la primera fusión de los desfiles masculinos y femeninos de Sibling y con ello un nuevo enfoque de producción. "Todo se vuelve más real cuando también tienes un plazo realista para trabajar. Puedes considerar las cosas mucho más y no comprometer todo el tiempo", dijo Bryan. "La confección realmente te permite hacer un look completamente adulto. Obviamente está lleno de patrones y colores, pero a lo que me refiero es a que se puede lograr tener un look completo".

Sibling otoño/invierno 2017

Ve toda nuestra cobertura de la Semana de la Moda Masculina en Londres.

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Texto Anders Christian Madsen

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