guía para aceptar tu cuerpo siendo mujer (escrita por una mujer)

Aceptarse a una misma no implica ser guapa. Recuerda que seas como seas, alguien le está sacando partido y ganando dinero a costa de tu cara.

por Bertie Brandes
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26 Noviembre 2015, 10:40am

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Esta es mi guía sobre la imagen de nuestros cuerpos escrita por una chica. La ironía está en que toda la guía va sobre el rechazo de los ideales sobre el cuerpo que nos han prescrito y de la propia noción de feminidad. Supongo que podríamos decir que es una especie de 'antiguía' o quizás un antídoto.

Sea lo que sea, habla del hecho de que no es necesario que seas guapa ni por dentro ni por fuera. No es necesario que te quieras para ser una persona querida. En ningún caso es necesario que seas atractiva, pero lo serás en algunas ocasiones.

A veces la gente más seca, empalagosa, insegura y excéntrica es la que mejor te puede hablar sobre la belleza. A veces es la gente de cuyos cuerpos te puedes mofar la que más en serio se toma su figura. Tu cuerpo es una poderosa arma y mucha gente intenta despojarte de ella todo el tiempo, pero no les dejes: enfádate, sé decidida y sé todo lo 'fea' que quieras ser.

No es necesario que seas femenina
Ser femenina puede ser divertido. Hace poco comí con un hombre que llevaba un vestido de cóctel rosa muy femenino sin ningún complejo. Estaba divino, pero la palabra femenino se ha convertido en un sinónimo de mujer, de un modo que no hace justicia a las diversas formas en que las mujeres piensan sobre su cuerpo. Si cubres los rostros de las modelos, podrían ser niñas, pero si los destapas, simplemente descubres que lo son.

Vogue hace poco publicó un artículo bajo el título de "9 modelos de las que (todavía) no has oído hablar, pero a las que te querrás parecer". Un desfile sin fin de jóvenes con las mejillas sonrosadas está siempre bajo el punto de mira para hacer que las mujeres se sientan humilladas e inferiores. Reconocer ese hecho es importante para tu cordura.

Imagen vía @harmonyboucher

Del mismo modo, puede que no seas una niña, pero tampoco tienes por qué sentirte como una mujer todo el tiempo. Me han dicho varias veces que actúo como una niña (lo sé, no es de sorprender), pero a menudo me hace sentir que están hablando de mi lado femenino y lo veo como una especie de carga. En ocasiones puede darte fuerza, puedes radicalizar esa parte femenina de una forma increíblemente satisfactoria.

Quizás es por eso que muchas jóvenes artistas y escritoras se preocupan por este aspecto porque puedes llegar a ocuparlo muy fácilmente. Sin embargo, la feminidad como una subversión también puede caer en una mala ironía. A menudo también se apoya en los mismos tropos capitalistas de la marca personal y las imágenes de carne limpia y blanca que dice desmontar.

No es necesario que seas una niña, pero tampoco tienes que obsesionarte en deshacer la feminidad. No seas nada; sé todo. Deja que haya toda una galaxia por encima de tus piernas, pon una galaxia por encima de tus piernas (si es eso lo que te va). No te depiles las axilas y depílate tus medias piernas llenas de espinillas. Depílate las ingles y déjate crecer con orgullo los pelos de la barbilla. No tienes por qué ser una niña, o una mujer o nada.

Imagen vía @risaokamura

No es necesario que seas guapa
Aunque ayuda. ¿No es eso lo que dicen todos esos artículos del Daily Mail? Que la gente atractiva tiene más éxito en su puesto de trabajo, junto con las personas blancas, los hombres y la gente que habla con una buena pronunciación, aunque por alguna extraña razón no suelen mencionar a estos otros grupos. ¿Dónde está el botón de 'cerrar página'?

Imagen vía @molllsbair

La belleza es muy aburrida, es algo puramente económico e insignificante. Nuestra cultura de consumo ha hecho un gran trabajo ampliando los límites de la belleza durante los últimos años para incluir a todo el mundo. Hoy en día, todo el mundo es atractivo y todo el mundo debería parecer lo más atractivo posible.

Continuamente escuchamos eso de "esta institución sexista, discriminatoria con la edad y las tallas y racista le ha dicho a esa chica increíblemente privilegiada que no era adecuada, pero ¿no es súper fotogénica? ¡MIRA!". La economía de la belleza es sabia e inmensa y se basa casi completamente en presionar a las mujeres para que parezcan inofensivas y pulcras. No te lo creas.

Alguien está sacando dinero con tu cara
Bueno, es lo mismo que pasa con tu cena y tu desodorante o tu noche de viernes en el bar, así que tampoco tendría que preocuparnos demasiado, pero está bien tenerlo en mente. ¿Necesitas una máscara de pestañas transparente de 17 euros? Quizás sí, pero quizás no. ¿Necesitas un tapaporos, base de maquillaje, polvo fijador, bronceador, iluminador, perfilador, desmaquillante, crema limpiadora, tónico, hidratante y mascarilla para la noche?

Kendall Jenner para Estée Lauder.

Quizás sí, pero quizás no. Compra lo que quieras, pero recuerda que en algún lugar alguien con un traje se está enriqueciendo a base de tu cara y que no se contenta con que compres uno o dos productos al año. Me gusta llevar maquillaje y llevo un lápiz de ojos muy difuminado porque me recuerda a las pinturas de guerra.

Puedes utilizar el maquillaje para sentirte más guapa y sexy o para dar miedo; todas las opciones representan una forma de poder femenino en una cultura a la que le gusta arrebatar el poder a las mujeres. No lo necesitas, pero puede que lo quieras y eso está muy bien. Simplemente asegúrate de lavarte bien la cara al final del día porque lo último que quieres es que el maquillaje penetre por debajo de tu piel.

Tu apariencia no es lo que te define, pero puede hacerlo si es eso lo que quieres
Soy la persona que más ropa tiene en el mundo, Como los 'millenials' no podemos permitirnos comprar una casa, solemos invertir menos en muebles y esas cosas.

Imagen vía @elizabethjanebishop

Al menos eso es lo que dice Douglas Coupland, y creo que tiene razón. Si me desvaneciera mañana y dejaran mi apartamento a cualquier otro veinteañero aspirante a lo que sea, al menos las montañas de abrigos y vestidos embutidos en el armario de alquiler le recordaría a alguien que era yo la que solía dejar las tazas de café sobre el alféizar de la ventana.

Puedes escoger si quieres salir de la jerarquía del estilismo o puedes disfrazarte de forma estudiada como una forma de enviar a la mierda un sistema político que rechaza nuestra habilidad de expresarnos de forma física, virtual o de cualquier otro modo. En resumen, no puedes pintar tu habitación, pero puedes pintarte la cara.

La aceptación no nace desde dentro
¿Por qué tenemos esa extraña actitud fascista hacia la felicidad? No te creas esa chorrada de obviedad porque no necesitas quererte para que otras personas puedan quererte: la aceptación no nace desde dentro.

Imagen vía @bellahadid

Cuando has crecido con un sistema que presiona de forma extrema a las mujeres (y a los hombres, pero esta es una guía para chicas) y las obliga a sufrir una situación de miedo y estrés permanente, extender alegremente la idea de que tú eres el único obstáculo entre tú y la felicidad absoluta es una forma de propaganda patriarcal. Libérate de esa presión y encontrarás una paz interior en una sociedad increíblemente agitada. ¡Libera tu odio!

No perteneces a ninguna categoría de cuerpo. ¡No eres una planta!
Tengo casi 26 años y durante el último año mi cuerpo ha empezado a dejarme continuar con otras cosas. Nada en él ha cambiado de una forma especial, pero ha dejado de luchar con mi boca y mi cerebro para ver cuál debía definirme. Es como si estuviera saliendo con calma de un campo de batalla y es una sensación fantástica. Hay una parte plana en mi pecho que puedo empujar hacia abajo y sentir mi esternón como si fuera una armadura.

Imagen vía @barbienox

Esa planicie me hace sentir mayor. Es dura y firme, en lugar de mullida o suave y eso me gusta. Recuerdo que mi cuerpo solía tener forma de judía y luego de pera y, quién sabe, quizás también fui una ramita de apio en algún momento. Por muy poco que me pareciera a todas esas hortalizas, todo lo que leía acerca de mi tipo de cuerpo me animaba a creer que lo que me faltaba en X lo compensaba con Y.

A las mujeres se les enseña a pensar en su cuerpo como un conjunto de miembros amputados que se van sumando hasta alcanzar el valor total (como las matemáticas para los asesinos en serie). Natasha Walters escribió en Female Chauvinist Pigs cómo las mujeres a menudo se dejan engañar con una disociación de la carne y de ellas mismas pensando en partes de su cuerpo como si fueran accesorios de moda o tumores temporales.

Imagen vía @tildalindstam

Se nos anima a nombrar y atribuir un sexo a nuestros pechos como si fueran mascotas, de modo que de repente dejan de pertenecernos. Se nos anima a sumar el precio de nuestros mejores rasgos y a sopesarlos junto con los menos agraciados. Nuestros cerebros están, como cabría esperar, bastante abajo en la lista. Es gracioso pensar que pasé mi adolescencia imaginándome que el centro sólido y fuerte de mi cuerpo era solo un agujero donde debían haber estado los pechos.

Es extraño pensar que nos enseñan a compensar las aparentes deficiencias con rasgos positivos: unos hombros débiles se mejoran con unas buenas curvas, un pecho plano se rectifica con unas piernas bien modeladas... Nuestros cuerpos son perfectamente variados, desde la piel dura y rasposa de detrás de los talones hasta nuestras pantorrillas musculosas y la línea aceitosa sobre nuestra frente. Eres mucho más que todo eso.

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Texto Bertie Brandes

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Feminismo