5 estéticas queer destrozando el binario de género

El pelo no tiene género, pero los salones de belleza y las peluquerías históricamente no han sido los lugares más inclusivos.

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jun. 27 2017, 12:57pm

Este artículo se publicó originalmente en i-D US.

Los salones de belleza y las peluquerías han sido durante mucho tiempo lugares que forman la identidad y el discurso social. Desde la antigua Grecia y Egipto hasta el lado sur de Chicago y 5th Avenue en NYC, no son sólo las transformaciones físicas las que tienen lugar dentro de estos espacios. Sin embargo, la naturaleza privada de las peluquerías y los salones puede ser un gran disuasivo para los trans, queers y personas no conformes con el género que buscan un buen desvanecido o un balayage deslumbrante. Aquí hay cinco espacios que están cambiando el juego binario del pelo mediante la creación de entornos inclusivos para todos.

X (Filadelfia)

Emily Costello abrió su salón antitendencias justo antes de que Donald Trump se convirtiera en presidente. En marzo, mientras millones de mujeres marchaban en protesta contra la agenda misógina de su administración, Emily tenía buenas razones para mantener completamente abiertas las puertas del Salón X. La mayoría de sus clientes son mujeres y queers, además también quería mostrar solidaridad con su personal. "Tenemos nuestros 10 Mandamientos de las cosas que son y no son aceptables en X", le explicó Emily a Meredith Graves. "Dos son que no discriminamos, y no apoyamos prejuicios de ningún tipo o forma. Así que le he dejado muy claro al personal que quiero que sientan, sobre todo en el mandato de Trump, que tienen un espacio en donde estar, independientemente de su vida familiar o lo que sea ". El Salón X tiene como objetivo empoderar a los clientes a través de cortes de pelo poco convencionales y arquitecturales. Los precios son neutros respecto al género, pero esa no es la parte más cool —también se determinan en función de tu estilo de vida, tus necesidades y tu presupuesto.

Vacancy Project (Nueva York)

Si uno de tus personajes favoritos en Instagram, de la ciudad de NY, recientemente se hizo un bob enmarañado hasta la altura de la oreja o un corte mohicano perfectamente imperfecto, es probable que se lo hiciera Masami Hosono de Vacancy Project. La hechicera de pelo corto del salón quiere que su negocio sea un espacio acogedor para que la gente simplemente pase el rato —de hecho, ni siquiera le importan si no te cortas el pelo. Vacancy Project comenzó realmente como un ‪zine que documentaba a la juventud de la ciudad en sus espacios más íntimos como exploración de cómo se relaciona el pelo con la identidad, la vulnerabilidad, y las relaciones interpersonales. A principios de este año, Masami se unió al creciente número de estilistas que están eliminando el establecimiento de los precios con relación al género de los clientes. Y el momento no fue elegido enteramente al azar. "Después de las elecciones, muchas mujeres vinieron a cortarse el cabello", Masami le dijo recientemente a Allure. "Creo que la gente necesitaba un cambio —eran una forma de decir 'al diablo'. Querían hacer algo desafiante para sentirse más fuertes. Mis clientes transexuales también querían nuevos peinados para identificarse más confiadamente con su género". Aquí hay una lucha contra el poder a través de los mohicanos de moda.

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Logan Parlour (Chicago)

Los estilistas de Logan Parlor se especializan en el majestuoso balayage arco iris y los desvanecidos ultra cortos y delineados —estilos que históricamente se encuentran en el extremo opuesto del espectro de género. Sin embargo, los precios sin distinción de géneros de este salón y su falta de prejuicios en general dicen lo contrario. Los copropietarios Tricia Serpe y Jamie DiGrazia son ambos defensores de largo tiempo de los derechos LGBTQ (Jamie recientemente ofreció sus servicios para un Día especial de Cuidado Queer programado para el Mes del Orgullo). Además, en Logan no se limitan a hacer cambios de look sin prejuicios —la atmósfera incluyente cuenta con un salón bar donde puedes disfrutar de una cerveza de cortesía después de tu corte, un baño de género neutral, y una decoración tan cool que hace que la mayoría de los salones parezcan tan estériles como el consultorio de un dentista.

Seagull (Nueva York)

La proximidad de Seagull a Stonewall Inn no es una coincidencia. El oasis para el pelo de West Village fue fundado en 1971, durante el apogeo del período de la liberación gay, y se enorgullece en ser la primera barbería unisex de la ciudad. Después, Seagull empacó su colección de discos y el arte de sus paredes y se trasladó a West 10th Street. Sin embargo, después de más de 30 años, Seagull consiguió un loft soleado en el segundo piso del que fuera su primer hogar. El salón está ahora bajo la dirección de la estilista Shaun Cottle y la icónica riot girl Johanna Fateman, quien fundó el outfit feminista postpunk junto con Kathleen Hanna a finales de los 90. No es de extrañar que Seagull sea el salón al que asiste Tavi Gevinson, Eileen Myles y Carol Bove, todas mujeres cuyos retratos serían perfectos para la pared de fotografías de iconos feministas de Johanna. Shaun, por su parte, ha hecho su magia platino con la escritora Emily Gould, la artista de "Pandrogeny" Genesis Breyer P-Orridge y la directora de UNIFEM Joanne Sandler.

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Glama-Rama Salon

Desde estilos cortos y largos hasta peinados para bodas y pelucas estilizadas, el pilar del área de la bahía Glama-Rama crea todos los looks para todos los géneros. "Bienvenidos a nuestro espíritu rebelde, el salón de belleza y galería Glama-Rama con magia de unicornio", dice en la biografía de Instagram del salón, por encima de una larga sucesión de maravillosas melenas extravagantes con el color arcoíris del Mes del Orgullo. Los estilistas de Glama-Rama se han ganado una base de seguidores de culto dentro de la comunidad LGBTQ de la ciudad. Y el salón no sólo se dedica al pelo. Glama-Rama ha sido un gran impulsor de la escena artística local desde su apertura hace 18 años, albergando regularmente exposiciones de la obra de artistas emergentes y ya establecidos, además de la del personal del propio salón. Glama-Rama ahora tiene una sucursal hermana igualmente fabulosa en Oakland para los freakys del pelo que no siempre pueden ir hasta Mission District.

Credits


Texto Hannah Ongley
Fotografía Nika De Carlo