una disco en la piscina: thom browne primavera/verano 2017

Y Tavi Gevinson se unió a la fiesta.

por Emily Manning
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16 Septiembre 2016, 12:51pm

Thom Browne es uno de los diseñadores más meticulosos de la moda. Durante los desfiles de su marca en la Semana de la Moda de Nueva York, todos y cada uno de los miembros del equipo de relaciones publicas se encuentran vestidos no con algún atuendo negro, sino en un atuendo Thom Browne de pies a cabeza, adornado con la característica cinta tricolor en grogrén de la marca. Esta temporada, se les pidió a todos los fotógrafos que usaran unas batas blancas marcadas con la misma marca de la casa. Tal ferviente adhesión a los códigos idiosincrásicos podría ser irritante si no fuera por otro componente central del ADN de Thom Browne: el humor. La suya es con frecuencia una de las colecciones más meticulosas en el itinerario, pero debutó con uno de los desfiles más imaginativos e ingeniosos. La oferta primavera/verano 2017 de Browne -presentada en su habitual sede de Chelsea- probó no ser una excepción a ninguno de los precedentes.

Al igual que su ropa, los sets de Browne siempre están muy bien construidos. Azulejos multicolores cubrieron el espacio del desfile, formando un mural pixelado, tipo piscina. Los bancos estaban cubiertos con toalla blanca. Todas las modelos salieron a la misma vez, en grupos parlanchines; cada chica se alineó, después se quitaron sus enormes abrigos y gorras llenas de flores sobrepuestas. Debajo llevaban los diseños típicos de Browne -faldas, chamarras, chalecos, camisas de botones. Excepto, que hubo un giro: cada look era una sola pieza.

A través del uso magistral de técnicas de trompe l'oeil, incluyendo la intarsia, la mezcla de telas y lúdicas líneas gráficas, las piezas de Browne crearon la ilusión de que sus modelos lucían una serie separada de elegantes prendas. Esas "faldas" plisadas, "suéteres" atados a la cintura y prolijos "conjuntos" fueron parte de un solo vestido que tenía el cierre en la espalda, como un traje de buceo. Estas rectas siluetas demostraron ser el lienzo perfecto para la inspiración de esta temporada de Browne: los años 60, al estilo Jackie O. Las modelos se pavonearon alrededor de la piscina de azulejos al ritmo de una banda sonora de lounge-jazz, con las manos ligeramente rotadas hacia afuera como un homenaje a las presentaciones de moda tipo salon de la época.

Al igual que en temporadas anteriores, los animales aparecieron en la colección. Las modelos llevan bolsas con forma de perro (un favorito de Browne) y gafas de sol en forma de pez. Los hombres salieron disfrazados de gatos -con máscaras espeluznantes y colas de tela de algodón- y caminaron alrededor de la pasarela; aparecieron también otros vestidos como loros. Después de que el último modelo regresó a su puesto, otra modelo, usando un vestido espejado y un casco en forma de cabeza de perro, se abrió paso hacia el centro del set. La intensidad de las luces disminuyó, la música disco empezó a sonar, y el casco en forma de cabeza de perro se convirtió en una esfera de discoteca a medida que la modelo giró lentamente bajo la luz de un reflector. Cada chica bajó el cierre de su vestido, dejando al descubierto sus trajes de baño a rayas rojas, blancas y azules, antes de sentarse en el azulejo para descansar "junto a la piscina". Fue construido a la perfección, inesperadamente y de manera hilarante. Thom Browne ha logrado dominar una proeza rara en la moda: organizar un espectáculo realmente muy elaborado que de ninguna manera distrae de la calidad de sus diseños o los eclipsa.

Ve toda nuestra cobertura de la Semana de la Moda de Nueva York.

Credits


Texto Emily Manning
Fotografía Don Buckley

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