¿estamos ante el fin de las supermodelos?

Aunque seguimos admirando a las originales, no es necesario que les busquemos substitutas; las chicas estrella de instagram son un reflejo de nuestra generación, nos descubren su personalidad a través de las redes sociales y viven más allá de la...

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09 mayo 2016, 5:27pm

La semana pasada, Rebecca Romijn le dijo a Entertainment Weekly que no consideraba que Kendall Jenner y Gigi Hadid fueran supermodelos: "Me decepciona que las revistas de moda apoyen esta tendencia de que sean las estrellas de las redes sociales las que marquen las normas de la industria", y sugirió que sus millones de seguidores no ocupan el mismo lugar en la conciencia cultural que los iconos originales de los 90.

Como respuesta al comentario, Vogue UK lanzó una encuesta en Twitter en la que preguntaba a sus seguidores si estaban de acuerdo. Muchos de ellos lo estaban, pero una abrumadora mayoría pensaba que no merecían este título sagrado.

En medio de este debate que pone en duda si las aptitudes de Kendall y Gigi están a la altura de sus likes y cuestiona el papel de la fama a la hora de hacer despegar la carrera de una modelo, surgió otra duda: ¿por qué seguimos tan apegados al término 'supermodelo'?

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Imagen vía @gigihadid

El origen de la palabra no está del todo claro, aunque ha pasado a ser sinónimo de Linda Evangelista, Cindy Crawford, Helena Christensen, Christy Turlington, Naomi Campbell y Claudia Schiffer. Hay quienes dicen que se refiere a las estrellas del vídeo musical Freedom de George Michael (Linda, Cindy, Christy, Naomi y Tatjana Patitz) y otros nombran a Kate Moss y Gisele Bundchen como últimas adquisiciones.

Pero no importa dónde tracemos la línea divisoria, el término ya es cosa del pasado. A finales de los 80 y principios de los 90 fueron estas las mujeres que hicieron cambiar el papel de la modelo y pasaron de verse como meros percheros a convertirse en superestrellas. Aunque es cierto que otras modelos anteriores ya eran consideradas celebrities, estas aparecieron como una imagen del ideal de las revistas: eran poderosas, divertidas, sexis e imparables. Nunca volvería a haber seis mujeres como esas, ¿y por qué querríamos que las hubiera? Eran iconos de su momento, pero es un momento que ya pasó, y aunque podemos seguir venerándolas no necesitamos buscarles substitutas.

En 2016 el trabajo de modelo es muy diferente, pero eso no significa que sea más fácil o más difícil. Las chicas de hoy siguen siendo productos que parten de una belleza sobrenatural pero también se definen cada vez más a través de su personalidad y presencia. Mientras las supermodelos marcaban su lugar a través del dominio de las pasarelas y acumulando campañas, las estrellas de hoy recogen seguidores hasta conseguir decenas de millones de ellos. Las supermodelos eran musas y cedían sus rostros a las marcas, mientras que las modelos de hoy son las marcas.

Desde Cara Delevingne hasta Natalie Westling y Binx Walton, estas son las mujeres que han convertido sus feeds en su mejor campaña de mercado. Hay muchas chicas con una cara guapa, pero ahora el éxito solo lo consiguen aquellas que son lo suficientemente inteligentes para reconocer, controlar y vender su propia imagen. Es fácil criticar y sugerir que las que recogen likes de Instagram sin parar tienen el trabajo asegurado, pero esta actitud se olvida del esfuerzo que supone la construcción de una relación digital con millones de jóvenes a través de millones de pantallas.

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Imagen vía @nataliewestling

A menudo el término "modelo de las redes sociales" se ofrece como un calificativo de segunda clase, pero en realidad llegar a convertirte a ti mismo en un icono de las redes conlleva nuevas aptitudes. Aunque algunos critican la forma en que estas mujeres llegan a la fama, también se obsesionan en cómo la mantienen. 

Una supermodelo se supone que tiene que ser eterna y décadas después de su debut, Naomi Campbell y Kate Moss solo han visto aumentar su valor sobre la pasarela. Pero hoy en día la eternidad se ha vuelto inalcanzable y las estrellas de 2016 no suelen conservar su popularidad por mucho tiempo.

Esto no es un reflejo de aptitudes, sino más bien de enfoque. Las superestrellas de la generación Y crecieron en un mundo donde el trabajo, las carreras, el ocio y los hobbies son algo fluido. Forbes ha informado que la media de los trabajadores de esta generación se quedan con el mismo trabajo durante 4,4 años y se espera que tengan entre 15 y 20 trabajos en toda su vida.

Imagen vía @iamnaomicampbell

Los rostros de hoy están menos interesados en mantenerse ahí durante la mitad de su vida, al igual que sus compañeros de la generación Y, se sienten motivadas por las experiencias y oportunidades. No se trata tanto de ser la fuerza dominante de una industria, sino en probar suerte en varias de ellas. Modelos como Gemma Ward y Abby Lee interrumpieron su carrera como modelo para pasarse al cine, Jamie Bochert y Zoe Kravitz se centran también en la música además de la pasarela y Agyness Deyn también dejó un poco de lado la moda para dedicarse al cine.

La carrera de una modelo ha cambiado tanto que el término ha perdido su sentido. Hace tiempo que se critica el uso abusivo de la palabra supermodelo porque ha dejado de significar algo que realmente representa el paisaje actual de la moda. Teniendo en cuenta el gran esfuerzo que estamos haciendo para mantenerlo, quizás sea mejor que lo dejemos de lado por completo. 

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Imagen vía @iamnaomicampbell

Credits


Texto Wendy Syfret
Fotografía Walterlan Papetti