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solo primera fila

En un mundo de la moda en transformación, el show de otoño/invierno 2016 de Chanel nos recuerda al anti-fast fashion de una época pasada, mientras que Valentino capturó a la industria en un momento de reflexión y Kenzo nos recordó del poder que tiene...

por Anders Christian Madsen
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09 Marzo 2016, 11:18pm

Como reflejan esta mañana las reseñas, es difícil escribir sobre Valentino sin ser efusivos. Podrías decir que tiene que ver con la elección del momento: el show tradicionalmente se lleva a cabo en el último martes de los shows, donde la arrebatadora ceremonia de su ejecución deja a los ya cansados editores —con cuatro semanas de trabajo— conmovidos. Pero acertaríamos más al observar el comentario astuto hacia la industria que Pierpaolo Piccioli y Maria Grazia Chiuri hacen con su trabajo, y que hace que todos demos un paso atrás de la locura de la semana de la moda y consideremos a la industria —y muchas veces al mundo— en la cual viajamos. 

Los diseñadores de Valentino dicen lo que muchos pensamos. En su show la temporada pasada, inspirado por la cultura tribal africana, hicieron una declaración valiente y atrevida sobre la crisis migratoria en Europa, el multiculturalismo y nuestro derecho a rendir homenaje a culturas diferentes a la nuestra en lo que hacemos y cómo vestimos.

Valentino otoño/invierno 2016

Esta vez, su mensaje hacía eco de diseñadores como Miuccia Prada, Rick Owens, y Christopher Kane, quienes utilizaron parte de sus plataformas ésta temporada para reflexionar sobre un sistema de moda que va a alta velocidad. (Siendo ésta sin duda una reacción a la salida de Raf Simons de Dior el año pasado y anuncios que hicieron Vetements, Burberry y Tom Ford en enero acerca de sus cambios revolucionarios al ciclo de la moda).

Valentino otoño/invierno 2016

Piccioli y Chiuri hablaron tras bambalinas sobre la habilidad que tiene la moda de hacer que un público sienta algo y no solo compre algo, resumiendo su trabajo en Valentino, donde han logrado que la gente haga ambas cosas. Musicalizado por un piano en vivo, el show trató acerca de tomarse un momento, detenerse y apreciar la gran idea de la moda. Inspirado por los vestuarios de los bailarines, la magnífica colección —que alcanzó una alta genialidad con vestidos de ballet brillantes y alegres irreverentemente puestos sobre tejidos— no traía un gran mensaje en sí, pero ese no era el punto.   

Valentino otoño/invierno 2016

El espíritu estaba en la manera en la que se ejecutó el show: el dramático e interminable desfile de modelos deslizándose por la pasarela en prendas tan complejas que eran casi haute couture, deteniendo el tiempo para los frenéticos espectadores dentro de la gran carpa en Tuileries y permitiéndonos reflexionar. Fue tan importante como exquisito. 

Valentino otoño/invierno 2016

Los shows de ésta temporada han sido definidos por aires de cambio que soplan a través de una industria de la moda que se divide rápidamente entre realistas y soñadores. Es una manera muy severa de ponerlo, porque puedes ser soñador y seguir vendiendo ropa, pero aquellos que creen que los shows deberían presentar las colecciones dentro de temporada y que estén disponibles para la venta inmediatamente después de que las cortinas cierren, se encuentran con la resistencia filosófica de aquellos que creen que la moda necesita tiempo para producir un impacto. 

Valentino otoño/invierno 2016

Karl Lagerfeld ha estado en la industria el suficiente tiempo para ser testigo de todas las transformaciones que han sucedido. Ahora en sus ochenta años, se ha adaptado sin esfuerzo a todos los cambios que le han llegado sin melancolía ni nostalgia. El show de Chanel del martes no rompió con su acercamiento sensato, pero algo era diferente en el Grand Palais. 

Chanel otoño/invierno 2016

Amueblaron al estilo de los salones de Alta Costura de Coco Chanel, con primeras filas infinitas acomodadas a lo largo del salon, el set proporcionó instantáneamente un comentario al pasado y al presente de la moda —y la revolución a la que ahora se enfrenta. Lagerfeld colocó a sus invitados únicamente en primera fila y nos permitió estar tan cerca de los atuendos como lo hubiéramos estado en tales salones de couture, pero éste fue el show más grande de la temporada, en el sitio más grande de París, con streams en vivo y iPhones cubriendo cada detalle del evento para una sociedad inmersa en las redes sociales, que se basa en todo excepto la naturaleza lenta y reflexiva del mundo de la moda de Alta Costura en el cual Lagerfeld se entrenó en los años cincuenta. 

Chanel otoño/invierno 2016

Con las ampliaciones y apariciones más constantes de las características distintivas de Chanel —perlas grandes, mucho tweed, trenzas grandes, y las dobles C bordadas enormemente— la colección en sí refleja el comentario irónico que hace Lagerfeld a una industria donde todo es entre más grande mejor y "la ropa tiene que gritar", como lo dijo con desaprobación Alber Elbaz justo antes de dejar Lanvin el año pasado.

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Chanel otoño/invierno 2016

En todos los niveles, éste es uno de los mejores momentos para Lagerfeld en Chanel desde hace mucho tiempo, y un recordatorio a todos en la moda de que moverse con los tiempos no quiere decir que no los puedes moldear mientras estás en ello. En Kenzo, Carol Lim y Humberto Leon también influyeron por su parte, pero no comentaron sobre la industria. La música de fondo, mezclada por Generation, presentó a Star-Spangled Banner y unos fragmentos de un discurso que dio el activista hip hop Killer Mike para Bernie Sanders, sacando a París de cualquier estado de animo en el que estaba y enfocándose en las elecciones primarias de Estados Unidos, que en éste momento están determinando quiénes serán los candidatos a la presidencia para noviembre. 

Kenzo otoño/invierno 2016

"Nos interesaba mucho la fascinación por la cultura occidental desde una perspectiva europea, y el show era realmente sobre contestarle a eso", dijo Leon. "Creo que nosotros como norteamericanos sentimos el ambiente político de lo que sucede en Estados Unidos, así que respondimos a nuestra colección con éste show". Interesantemente, la idea de ver a esos norteamericanos salvajes a través de los ojos de la vieja Europa o Asia generó un look que nos hizo recordar a algunos de los estadounidense más extremistas: esas mujeres fundamentalistas y polígamas con vestidos campesinos Victorianos gigantescos en colores pastel y peinados que sonrojarían a la doctora Quinn (Doctor Quinn Medicine Woman). En un día que se enfocó en la moda como plataforma para la influencia global, la declaración política de Kenzo no pudo haber estado más acertada.

Kenzo otoño/invierno 2016

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Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Mitchell Sams