miguel adrover: "la moda es demasiado barata"

Aprovechamos su última visita a Barcelona para sentarnos y charlar con uno de los diseñadores de moda españoles más reivindicativos y enigmáticos.

por Álvaro Piñero
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18 Marzo 2016, 11:00am

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Miguel Adrover es una de esas leyendas vivas de la moda española de la que seguramente no hayas oído hablar demasiado, pero no porque su carrera no haya sido reseñable, sino más bien por su espíritu rebelde y una forma de entender su profesión que le ha alejado de los focos de la fama. En los 90, el diseñador se trasladó desde Mallorca —su isla natal— a Nueva York, donde colaboró con Alexander McQueen y se ganó el respecto de personalidades como Anna Wintour y Suzy Menkes.

Sin embargo, los sucesos del 11-S se interpusieron en su camino y su particular forma de ver la moda y la sociedad contemporánea no fue entendida por todo el mundo de la misma forma. Desde entonces, siempre fiel a su discurso y a su filosofía, Adrover no ha dejado de viajar por el mundo y aprovechamos su última conferencia organizada por el FAD en el Mazda Space de Barcelona para hablar con él sobre el frenético ritmo de la moda actual y sus inicios en la industria.

¿Cómo crees que ha influenciado en tu trabajo el hecho de no haber estudiado diseño de moda?
Viví 18 años en Nueva York y la gente decía que quería ser artista y que estudiaba para serlo, pero yo nunca creí en esto. En mi opinión, un creativo nace teniendo esa mentalidad.

En mi caso, acabé la escuela en 8º de EGB, así que tengo muy poca experiencia académica. Sin embargo, al final he acabado dando conferencias en El Cairo, Nueva York, Londres... Sí que aprendes técnica en una escuela, pero creo que la sensibilidad es algo innato.uede que en pleno siglo XXI los artistas se creen en las escuelas, pero en mi caso no ha sido así.

¿Qué o quiénes eran referentes cuando empezaste a trabajar en moda?
Realmente la moda nunca me interesó, aunque la vestimenta sí. Al principio no sabía que Chanel y Saint Laurent eran diseñadores; pensaba que eran perfumes. Nunca seguí la moda como tal: fui punk, heavy, new romantic, siniestro… Todos movimientos que iban unidos a la vestimenta y a la música, pero ahora las cosas ya no son así.

Sin embargo, creo que acabé trabajando en moda gracias a Alexander McQueen. Fuimos muy amigos durante muchos años y tuve la oportunidad de ayudarle en su trabajo: realizaba búsquedas, era consultor... Por ejemplo, los huesos que utilizaba en sus colecciones los encontraba buscando por Nueva York y se los llevaba en una maleta.

¿Crees que las líneas que separan las subculturas se han diluido?
Desde mi punto de vista, creo que hoy en día hay mucha paja. Para mí, la moda está pasada de moda.

¿Ha muerto la moda entonces?
No, no creo que la moda pueda morir porque la llevamos puesta, pero creo se ha vuelto algo demasiado mainstream. Hace 15 años, la moda era algo para las minorías y había como unos 20 diseñadores reconocidos en todo el mundo. Me he informado de lo que ha pasado este mes de la moda y no me puedo acordar de todos los diseñadores que han desfilado porque hay demasiados.

Incluso han intentado revivir todas estas firmas cuyos fundadores han muerto, como Lanvin, Balmain… Creo que el dicho de "a rey muerto, rey puesto" en este caso no es válido. Picasso ha muerto y nadie sigue pintando cuadros de Picasso. En esta industria se permite que un nombre siga siendo importante en la sociedad eternamente, cuando en realidad su filosofía ya no existe.

Chanel y Saint Laurent ayudaron mucho en la liberación de la mujer, pero eso ya está superado. Lo que hace Karl Lagerfeld ahora no tiene nada que ver con lo que hizo en su día Coco Chanel. Los nombres que dominan la industria están controlados por grandes multinacionales.

¿Qué opinas de la situación actual de la moda española y de sus diseñadores?
No la sigo. Conocí a David Delfín, pero no sigo lo que se hace por aquí. Nunca he hecho nada en España y tampoco se me ha ofrecido nada. He intentado hacer dos o tres retrospectivas, pero nunca ha cuajado nada.

¿Te gustaría haber participado en la semana de la moda de Madrid?
No, pero porque tampoco he estado nunca metido en ese tipo de circuitos. En Nueva York realizaba mis desfiles en espacios bastante degradantes y de capa caída, así que no me veo presentando en esa semana. Creo que la gente ya sabe cuál es mi filosofía. No es que me niegue a hacer algo en España, pero tampoco se me ha dado la oportunidad y no soy una persona que vaya tocando a las puertas. Si alguien me lo hubiese propuesto, lo habría hecho.

¿Crees que ese espíritu underground de Nueva York en los 90 sigue vivo o que todo se ha convertido en pura tendencia?
Cuando hablamos del concepto underground, lo hacemos desde una perspectiva occidental y, si lo piensas bien, la mitad de la población mundial lleva falda. Sin embargo, aquí nos parece extraño que un hombre la lleve. No hemos progresado tanto y no somos libres para nada. ¿Ha dejado de existir el underground? Sí que existe.

Hay cosas pasando en espacios muy pequeños de las que nadie se entera porque a la gente que lo organiza no le interesa que se sepa. Yo llevo tres años trabajando en un proyecto que no ha visto nadie y no tengo ganas de mostrarlo de momento porque creo que mi último trabajo todavía es relevante. La industria se verá obligada a cambiar pronto porque las cosas pasan demasiado deprisa y llegará el día que el planeta no lo pueda soportar.

Por lo que respecta a la sostenibilidad, ¿crees que la industria se está realmente concienciando?
Creo que se está usando más como una herramienta de marketing. Hay firmas que a lo mejor solo tiene un par de camisetas orgánicas y un gran póster que lo dice, pero el resto de la colección no lo es.

Creo que esto debería estar legislado, porque si no las multinacionales no harán caso nunca. Hay marcas que venden camisetas por cinco euros, pero yo sé lo que cuesta producir una y esto significa que algo va mal. La moda es demasiado barata y es por eso por lo que la gente cambia de estilo tan rápido; no te da tiempo a coger uno y tardas años en conseguirlo. Por ejemplo, diseñadores como Jean Paul Gaultier tienen un look muy característico porque les ha costado años forjarlo.

¿Crees que la moda puede seguir teniendo ambiciones políticas?
La moda morirá o, mejor dicho, dejará de estar de moda, el día que deje de estar conectada con la realidad. Cuando pase algún suceso fuerte, la moda será lo primero que desaparecerá porque a nadie le va importar. Si faltara agua potable, ¿realmente te importaría que te vas a poner? En lo último que pensarías es en la industria.

Pero si se mantiene conectada esto nunca ocurrirá. ¿Por qué después de todo lo que está pasando nadie ha hecho referencia en sus colecciones a los refugiados o a la extrema derecha que reina en Europa? ¿Acaso vive la moda en una burbuja donde nada le afecta? Hay que inspirarse en lo cotidiano. No podemos inspirarnos eternamente en películas, es ridículo. Además, la moda también perdió su alma cuando se casó con el diablo, que es Hollywood y las celebrities. Esto también ha cambiado mucho la percepción de nuestro oficio.

¿Qué planes tienes para el futuro?
Estoy trabajando en mi estudio, en el campo, y llevo unos años haciendo ropa, pero no la he enseñado a nadie. Se trata de una ropa muy salvaje en la que estoy usando desde sangre de animales a tierra; todo lo que tengo a mi alrededor, porque vivo prácticamente en el bosque. Estoy experimentando, pero no tengo ningún plan para este proyecto.

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Texto Álvaro Piñero
Fotografía Marina de Luis

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