la guía i-D para empezar a correr: #despiertatumejor

Te decimos lo que tienes que saber antes de levantar ese culo del sillón en 13 sencillos pasos.

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abr. 19 2016, 6:00pm

Un zumbido me nubló la vista y me sacudió los oídos ahogando mis pasos en la grava. Sentí un sudor ácido que subió en sprint desde debajo de la lengua hasta mojar mi frente. Era inminente. Ya no podía hacer nada para detenerlo. Me desvié de la pista color ladrillo y lancé un vómito amargo que se perdió en el color de los arbustos secos. Lloré un poco. Esperé con las manos en las rodillas a que la amenaza en mi garganta se terminara. El 2016 me recibió con un puñetazo de bilis en el abdomen a las ocho de la mañana. Regresé a mi casa tan humillada como si estuviera de vuelta en la primaria y me hubieran bajado los pants en la clase de educación física. 

Más tarde, en el proceso de recuperar un poco de dignidad, y con un té de manzanilla en las manos, pensé en que me esperaba mi primer día de trabajo después de unas vacaciones en la playa. Frente a mis ojos se apareció el tupper con papaya esperando junto al teclado. El termo con agua tibia que en lugar de quitar la sed solo está ahí como un recuerdo de algo vivo. La taza a la que le puse mi nombre para tener la seguridad de que todos los días, la posibilidad de ese café grasiento está ahí para mí aunque no me atreva a probarlo. La posición de dinosaurio frente a la pantalla. Ugh... El primer suspiro del año.

Salir a correr me ha salvado del horror de la rutina muchas veces. Es de los pocos pretextos políticamente correctos que he encontrado para comportarme como un animal. Es de las pocas cosas que se hacen con las patas. Sin cubiertos, ni gafetes, ni términos de gimnasio, ni buenos modales. Como derribar un venado con las garras y destazarlo con los colmillos. Durante tres años logré hacerlo (casi) diario. No por "estar fit", aunque es una de las consecuencias más convenientes de hacerlo. Además de poder ejercer mi derecho de animal, es uno de algunos remedios personales que encontré para no recaer en la depresión. Lo de "liberar endorfinas" no es una trampa de comercial de yogurt. Cuando me obligué a correr a pesar de que no podía levantarme de la cama, mi estado de ánimo pasó del negro al azul oscuro en unas semanas.

¿Cómo empiezo de nuevo? Hace muchos meses que no salgo a correr. No tengo tiempo. Mi jefe me regaña por llegar tarde y con una sonrisa en la cara cuando logro hacerlo. Hace frío en la mañana. No se me antoja salirme de la cama. El camellón está lleno de caca. O peor aún, está lleno de embarradas de caca junto a otros trozos de caca que se conservan en bolsas de plástico. Es cierto, empezar a correr es casi imposible por muchas razones que se suman a todas estas. Y si logras ignorarlas, de todas formas tienes que obligar a tu cuerpo a correr.

Si sobreviviste a los últimos tres párrafos de escatologías involuntarias, habrás notado que como a ti, y como a todo el mundo, me cuesta mucho trabajo salir a correr. A cambio de todas estas confesiones terribles, quiero pensar que ya me gané tu confianza, y creo que a estas alturas puedes tener la seguridad de que no estoy intentado convencerte de que "correr es lo máximo" ni de que "me encanta correr." Lo cierto es que todos merecemos darnos media hora diaria de usar nuestros cuerpos para lo que están hechos, antes (o después, si quieres) de cumplir con una jornada de ocho horas nalga para las que, te aseguro, nuestra especie no está diseñada.

Salir a correr es un lujo. Más o menos como usar ropa interior Calvin Klein. Cuesta más trabajo conseguirlo pero es accesible, y a la larga, los resultados son garantía. Es difícil encontrar un espacio para uno mismo en medio de una rutina exigente. Y si "consentirte" te suena más a una tarde Netflix & chill que ponerte a sudar sobre el asfalto, estás completamente sano de la cabeza, pero los lujos cuestan más que solo tiempo.

Con todo esto en mente, nos tomamos la libertad de armar una guía libre de prejuicios para que te animes de una vez por todas a ejercer tu privilegio de mamífero sedentario. ¡Corre Forrest, corre!

La guía i-D de gente común para empezar a correr

Todo lo que tienes que saber antes de levantar ese culo del sillón en 13 sencillos pasos.

1. Hazte de unos buenos tenis.
Compra unos tenis de calidad que estén diseñados para correr. No escatimes. Esto es importante por la sencilla razón de que tu comodidad es clave a la hora de hacer ejercicio. Unos malos tenis son un riesgo para tu cuerpo. Además, es muy fácil abandonar el esfuerzo con el pretexto de que te lastiman los zapatos.

2. No te conformes con poco.
Correr es gratis, pero hasta para eso hay que ser exigente. ¿Quién quiere agitar su ritmo cardiaco a la orilla de una avenida caliente atascada de coches humeantes? Nadie. Hay que buscar el mejor lugar para hacerlo. Si lo tuyo es el aire acondicionado y los servicios automatizados, está bien. Busca un gimnasio en el que te sientas cómodo. A mí me gusta correr al aire libre, en lugares rodeados de árboles. El verdadero privilegio de correr es ese.

3. Empieza hoy.
"El lunes" no existe. Deja los pretextos, levanta ese culo y sal a correr.

4. Hazlo todos los días.
No te voy a mentir. Cada segundo de entrenamiento viene con algo de sufrimiento, pero entre más seguido lo hagas, la tortura disminuye. Si te obligas a correr diario, aunque sea durante 15 minutos, es cuestión de semanas para que se convierta en un hábito en lugar de una eterna pesadilla.

5. Honestidad ante todo.
Hey, no tienes que correr cinco kilómetros en media hora desde el primer día. Empieza por correr en intervalos de dos minutos y camina a buen paso durante cinco. Así, hasta que cumplas con tu cuota diaria de media hora. Si sientes que esos dos minutos son pocos puedes ir aumentando. A ese ritmo, vas a lograr correr los 30 minutos seguidos en un par de meses.

6. Estira esos músculos.
Antes y después de cada entrenamiento date cinco o diez minutos para estirar cada músculo desde tus piernas hasta la cadera. Esto va a disminuir el dolor de los primeros días si es que tu cuerpo no está acostumbrado al ejercicio, pero sobre todo es importante porque evita lesiones.

7. Come algo.
Esa pálida de la que hablábamos al principio me pasó por dos razones obvias. La primera no es importante, y la segunda es que no traía nada en la panza. El mareo y la náusea son dos pretextos muy comunes para detener el entrenamiento. No te engañes. Come un pedazo de fruta o unas nueces antes de salir corriendo. Te lo digo por experiencia. Créeme.

8. No te atasques.
Es muy incómodo correr si comiste demasiado.

9. Haz una parada técnica antes.
Te van a dar ganas de ir al baño a la mitad. Es normal. Intenta ir al baño antes de salir.

10. Domina el arte de la respiración.
Inhala por la nariz. Si respiras por la boca vas a terminar retorciéndote con ese dolor del infierno que se siente como una cuchillada entre las costillas. Busca un ritmo de respiración con el que te sientas cómodo y ajústalo a tus pasos. Cuando logres encontrar la manera de respirar que acomoda, vas a dejar de cansarte tanto.

11. Hazte un favor y carga con unos pañuelos.
Es común que al correr te empiece a gotear la nariz. Siempre es bueno tener a la mano algo para sonarte, sobre todo si quieres controlar tu respiración.

12. No seas hater.
Entrenar con amigos es una buena motivación. A veces por la buena compañía, y otras veces por las razones incorrectas como la presión social. El punto es que si eres un animal de manada, es buena idea aprovecharlo.

13. Usa ese teléfono inteligente.
Por supuesto que no soy una experta, y estoy muy lejos de darte las reglas de oro para un entrenamiento perfecto. Para salvar mi pellejo y eximirme de responsabilidades, te recomiendo que bajes un app que te lleve de la mano ahora que estás empezando. Hay cientos de ellas, busca con la que te sientas más cómodo. Nike +Running es la de cajón. 

No hay pretextos. Todos tenemos pie plano, anemia, una chichi más grande que la otra, una hueva extrema en el ADN y toooodo eso. Empieza hoy. Quítate la correa. Patea ese plato de croquetas rancias, ponle el ojo a un jugoso jabalí y ¡corre!

No hay truco. Considera esta guía como una nalgadita de iniciación a una vida llena de lujos como éste. De los que no se dan ni se piden. De los que son gratis pero requieren de una inversión importante. Te lo prometemos, después de dar este primer gran paso, tu vida va a cambiar. Inspírate, muévete, #despiertatumejor.

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Credits


Imagen via Nike.com
Texto Raquel Miserachi