todas las fiestas de méxico: los años ochenta y el nueve de henri donnadieu

Comenzamos una serie de entrevistas a los chefs de noche que han investigado, presenciado y creado la vida nocturna de la Ciudad de México. Guillermo Osorno es el escritor de "Tengo que morir todas las noches", una crónica de la cultura gay y por ende...

por Mexican Jihad
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04 Abril 2016, 4:20pm

Algo que queda muy evidente en tu libro y que me parece interesante es esta onda de la fiesta como espacio hiperpolítico, donde la gente muestra su verdadera naturaleza y la sociedad confronta y prueba muchas cosas. Específicamente cuando hablas del club en Acapulco, el primer club abiertamente gay del país, en un momento donde es el puerto al jet-set.
Claro. Ése es el comentario, la gente ejercía el derecho de divertirse en sus propios términos, simplemente estando en ese lugar y consumiendo poppers e incluso drogas más duras, fajándose y ligándose, agarrándose el pito y todo lo demás.

Era un espacio de enorme liberación y los que fueron al Nueve lo recuerdan con muchísima magia. Las celebridades del momento —Sean Connery o Grace Jones—, iban y se divertían en los mismos términos y eso lo conectaba con una corriente más global de vida nocturna y de fiesta. La noche también tiene esta función metafórica de ser un espacio de libertad y de liberación y yo creo que en medio de una sociedad tan en crisis, caótica como la sociedad mexicana en los años ochenta, el Nueve te daba esta sensación de ser un espacio privilegiado en donde te podías inventar una escena o disfrazarte y ser alguien. Poder así conversar con el mundo, porque la mañana siguiente eran crisis y devaluaciones y fraudes electorales y todo lo demás.

En el Chopo los vatos hablaban del Nueve como un espacio importante para ellos como #str8s, donde las mujeres se iban a refugiar del acoso de los mirreyes para poder bailar y donde los más raros iban a bailar y convivir. ¿Por qué el clasismo era valor estético en ese momento? ¿Todo mundo quería ser fresa y aspiracional?
Sí, fresa y aspiracional. Las discotecas más desmesuradas y grandes se abrían en el Estado de México porque en la Ciudad de México había cierta prohibición, pero se hacían como verdaderos circos, templos. Había escándalos porque había tigres enjaulados y era una cosa muy extrema y muy clasista. En relación a esa escena, el Nueve ofrecía un espacio alternativo realmente muy interesante. Era más chico, más familiar, te daba esta sensación donde todos nos conocemos y somos chidos, y estamos haciendo algo efervescente y único en esta ciudad envuelta en tantos problemas, también en relación a esa escena, el Nueve es interesante.

Y toda esta gente que no es homosexual, pero que termina siendo gente gay cuando están en ese momento en esa fiesta.
Henri lo que tenía muy bien plantado era esta idea de romper el #GhettoGay, que era importante exponerlo a otras cosas. Y luego ya obviamente con la inclusión de Rogelio Villareal y Mongo, por medio de La Regla Rota, eso abre la puerta a toda la generación de los ochenta, de los nacidos en los 60 que ya eran jóvenes 80 y que comienzan también a inventarse una escena alternativa. Ese jueves que era particularmente #hetero —por ponerlo en términos de género— se va a desdoblar a los otros días, porque muchos de los que iban los jueves, terminaban regresando el viernes, sábado y domingo, y entonces mezclándose en una fiesta más grande.

Una cosa que también es interesante es la presencia de #transgénero en el sitio, es un momento particularmente brillante para los transexuales y travestis, en parte por la presencia de Xóchitl, líder informal de la comunidad gay. Era una mujer muy poderosa y por medio de Xóchilt entraba mucha gente muy enriquecedora. Henri tenía un teatro cabaret #drag que también hacía que eso fuera muy atractivo y donde el cambio de sexo, performático, ritual, nocturno era también un parte importante de la conformación de la noche. No es casual que la portada sean dos transgéneros: Alejandro Vogue y Nana, cuya historia más o menos se cuenta en el Nueve. Nana era un prostitua de escándalo, era muy muy guapa y era muy muy glamourosa y encontraba en las noches del Nueve un refugio. Era muy hermosa, la gente la seguía muchísimo.

El #underground. Entiendo que en este momento la cultura que se estaba proponiendo ahí era contracultura, prácticas que se encontraban al límite o la periferia, pero al mismo tiempo en estas noches estás hangeando con celebridades de Televisa y gente del entretenimiento que ya está asimilado. Ahora el underground se percibe más en términos de consumo, no tanto de cultura.
Hay que decir en descargo de Televisa que los 80 fue un momento bastante creativo en materia de televisión mexicana. A diferencia de ahora, donde todos los guiones son importados y las telenovelas son un refrito, de un refrito, de un refrito, en los ochenta había bastante más imaginación televisiva. Había muy buenos escritores y excelentes dramaturgos que estaban haciendo las telenoveleas de entonces. Eran de escándaloCuna de lobos, El extraño retorno de Diana Salazar, también los actores y actrices de Televisa eran mucho más interesantes. Seguimos pensando en Lucía Mendez y en Rebeca Jonnes y siguen siendo referencia. Incluso Thalía y Sasha que llegaron a la última época del Nueve son mucho más interesantes. Bueno en descargo de Televisa quiero decir que había mucho más imaginación y era un momento muy brillante, la última etapa del Tigre Azcárraga que tenía en efecto sus cosas buenas y sus cosas malas, y sí en efecto, los productores, los actores, eran parte de la misma escena.

También porque Henri fue un productor de teatro y se vinculó con ellos. Hay una escena que no cuento, en donde alguien levanta una pistola en medio de la noche y grita "¡Que muera Luis Dellano!" Luis era un gran productor de telenovelas y sobre todo manager de Timbiriche. Todo mundo se fue pecho a tierra, pero Luis De Llano estaba ahí.

Sobre lo que significa tener un lugar. Calatayud, Henri, Jacqueline Petit, todas estas personas que hacen que suceda, al final tienen una inteligencia criminal cabrona, ¿sabes? Para poder ser dueño de la noche tienes que ser un mafioso y ser parte del sistema de la corrupción, pagarle a todo mundo y eso tampoco ha cambiado.
Sí, eso es una de las cosas que no ha cambiado, es decir, ya no te extorsionan por ser gay como te extorsionaban en los 70, sino que ahora es parejo, nomás te extorsiono porque eres dueño de un sitio. Como era el PRI entonces, tanto Jaqueline Petite como los dueños del Nueve buscaban la protección oficial, el favor personal, encontrar el resquicio entre las autoridades para que no los molestaran.

Claro, ésa es la historia de cualquier persona que tiene un club. Cómo poder mantenerlo.
De cualquier manera el Nueve lo clausuraban con alguna frecuencia pero Henri siempre encontraba maneras de abrirlo de nuevo. Aún así cuando hubo que abrir el Metal buscaron a Edith González para que los llevara con el regente de la Ciudad de México que les dio un permiso muy amplio para operar este lugar de cinco mil metros cuadrados.

Cambiaron las autoridades, se fueron Ramón Aguirre, se fue Enrique Jackson, quien dió el permiso, el delegado de la Cuauhtémoc y después obviamente ese acuerdo se rompió. Las propias autoridades, de una manera pienso homofóbica, decidieron que ese lugar no podía tener cabida en la Ciudad de México. Lo cerraron y los trataron de volver a extorsionar, les pidieron un millón de pesos o algo así, pero ellos ya no quisieron.

Entonces los clubs tienen una vida que va con los sexenios y las administraciones. Y pues se tienen que ir adaptando y amafiándose. Y eso para traerlo ahorita, en este momento que tu estás describiendo la Zona Rosa está cabrona, es un área de cierta libertad, y si ahorita pensamos con esta ola de #CLAUSURADO que acaba de pasar con relación al Heaven, la misma zona está en justo el polo opuesto.
Después del Heaven After pues se convierte en una zona como bastante oscura, el Heaven after simbólicamente es terrible porque demuestra que todo esto que nosotros en la Ciudad de México pensábamos que sucedía en el margen, en realidad sucede a una cuadra de Reforma. Y siempre la reacción de las autoridades me parece muy hipócrita porque su impulso es entonces cerrar, y eso lo que crea entonces es más extorsión y más pánico y más miedo. Y una sensación policiaca, pienso que debería haber soluciones más inteligentes y respuestas más inteligentes que nada más el manotazo policiaco frente a estas crisis y la Zona Rosa está padeciendo muchísmo eso.

Henri es promotor y empresario, un productor cultural y un poco tú también haces ese mismo tipo de trabajo y estás a punto de abrir un lugar, un proyecto cultural. ¿Quieres decir algo sobre esto?
Iba a utilizar la palabra sorprendente, pero en realidad sí lo he pensado. Cómo un libro me lleva a poner en acto algunas ideas de lo que investigué en un proyecto que estoy haciendo. Evidentemente sí hay una conexión entre un asunto y otro. #HorizontalMx es un proyecto que nace como proyecto político y proyecto cultural, en segundo lugar tendrá un centro cultural y tal vez en tercer lugar un centro de consumo. Como que los veo en ese orden y lo del Henri era al revés, eso era energizar la ciudad desde la vida nocturna con actividad cultural y que se convirtiera en ciertas aristas. Un lugar donde pudiéramos pensar ciertas películas o ver ciertas escenas que normalmente no veíamos.

En ese sentido Henri estaba adelantadísimo, porque justo ahorita la tirada comercial es eso: espacios comerciales como infraesctructura para que haya producción cultural.
Sí, tampoco está muy explícito en el libro, pero en la última concepción cultural de Henri, él ya estaba pensando en hacer becas. Tenía una colección de arte, llegó a comprar hasta Francis Alÿs, tenía un programa para patrocinar revistas culturales; él ya estaba a punto de dar el siguiente paso. Pero en efecto, eso se hubiera puesto más cabrón y hay una depresión generacional de los que llaman los hijos del Nueve, que eran los que se iban a beneficiar de este programa cultural, de este dinero, que si se aplastaron después del cierre del Metal. Para ellos esto cayó como un manotazo muy fuerte a su proyecto. Y eso es antes de Conaculta, antes de muchas iniciativas que ahora hacen la creación mucho más sencilla. Henri estaba ofreciendo soluciones a estos asuntos.

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