dance, dance, dance: bailarines de vogue

Nos acercamos a los ganadores del último Ball organizado por NAAFI para investigar cuáles son los pasos para lograr ser un voguer. Esta es la nueva edición de una serie en la que i-D y Calvin Klein encuentran a los mejores bailarines urbanos de México...

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nov. 10 2016, 11:55pm

Dance, dance, dance es nuestra documentación de los principales representantes de bailes urbanos en México. Desde el breakdance y el house, hasta el roller skate, estas son las disciplinas de nuestra época. Hemos estudiado el origen del Vogue, su llegada a Méxicosu evolución. Ahora, te presentamos a dos de los mejores voguers, de distintas Casas y con distintos estilos, ellos son La Morocha y Zebra. 

Annia Ramírez Cabañas, La Morocha, House of Machos.

¿Cómo empezaste a bailar? Empecé a los 18 años, tengo prácticamente cinco años bailando. Entré a un lugar que se llamaba Free Style México y ahí fue donde conocí a Bryan. De ahí me mudé a otro lado, donde tuve mis primeros inicios de vogue y whacking y me empezó a gustar muchísimo la danza, tanto... que dejé la escuela dos veces. Primero entré a estudiar Comunicación a la Universidad Panamericana, y no funcionó. Después, entré a estudiar fotografía y me di cuenta que no era la escuela, que era yo y que tenía que bailar. Me fui a Los Ángeles hace dos años a entrenar, que fue cuando tuve mi contacto directo con el vogue y el whacking.

¿Por qué Los Ángeles? Porque allá están los mejores bailarines —aunque es fama, los mejores bailarines los encuentras en todo el mundo— pero en cuestión de entrenamiento tienen mucha publicidad y sí encuentras maestros buenos y muchos de ellos pioneros de algunas danzas. Entonces a la época en la que fui empezó a el Whack Fest, que es un festival de whacking que se organiza cada año. Hay categorías de vogue, whacking, runway y más. Ahí fue cuando por primera vez escuché a Dashaun hacer un chant en vivo y me emocioné mucho. En estos cinco años en los que he estado bailando estuve buscando, y probé tomar clases de hip-hop, de house, de whacking, de coreografía, de contemporáneo y me encontré definitivamente en el vogue.

¿Por qué crees que te encontraste en el vogue? Porque buscas un personaje, de hecho, de ahí viene lo de La Morocha. Más que el puro nombre, es mi personaje, en el que yo puedo ser una loca psicópata mientras bailo, y me siento cómoda con eso. Es como tener varias personalidades en una.

¿Con quién tomas clases? Tomo clases de todo, desde contemporáneo, jazz, ballet, hasta hip-hop, vogue, whacking. Tomé clases de vogue con Eric Sánchez —que es un maestro que está de base en Los Ángeles— y aparte pude asistir al workshop de 'The Whack Fest' donde estaba Archie Burnett, Dashaun, Viktor Manuel y varios exponentes del Vogue y el whacking. Regresando decidí dedicarme a otra cosa, más allá de compitiendo, porque era lo que hacía, estar en competencias y visitar nacionales de hip-hop y eso a mí parecer me sacaba dinero. Y ya fue cuando entré a la Cantera y me dediqué a hacer puro contemporáneo todo un año, y de ahí agarraré cosas de piso para el performance de vogue.

¿En qué momento conoces a la gente de tu Casa de Vogue? En La Purísima, encontré a La Mendoza.

¿Ya los dos hacían vogue por su lado? Sí, yo no lo conocía. Me acuerdo que nos subimos a bailar en una tarima, de repente lo vi y estaba haciendo vogue. Era algo rarísimo de ver en México y le hice segunda, nos empezamos a tirar al piso. A la siguiente semana me contactó por Facebook, me dijo: "Hola soy La Mendoza, te vi voguear y me gustaría saber si te gustaría entrar a una casa de vogue, o por lo menos a venir a las prácticas."

¿Qué dirías que pasó este último año dentro del Vogue en México? El que Franka Polari haya entrado al medio del vogue ha hecho que crezca mucho la cultura, ha hecho que de pronto haya ballrooms con NAAFI -cosa que jamás se había visto los últimos dos años-. Sí había Casas de vogue pero no era tan fuerte, hasta que llegó Franka y empezó a impulsarlo tanto. Lo padre es que como cultura hemos estado unidos, que ha hecho que crezca. a diferencia de otras como el dancehall o el hip-hop, que se mantienen peleados y la cultura no crece. Es algo que nos ha ayudado.

¿Si alguien quiere empezar a voguear, que tiene que hacer? Hay personas que se han acercado al Vogue por medio de clases y que ya son bailarines, otras personas que nos encuentran en la calle vogueando y pregunta. De hecho, cuando estaban las sesiones en "La Purísima" era mucho más fácil y más sencillo que la gente entrara, porque si yo iba a divertirme y de repente los veía caminar y yo no tenía esa seguridad, ellos me hacían caminar con ellos. Nada más es encontrar quien te mueva, que sientas la vibra de la casa o del bailarín, acércate, pregunta y bailar.

Bryan Cárdenas, 22 años, House of Drag.

¿Cuándo empezaste a bailar? A bailar Vogue, hace tres años, a bailar de todo, desde los cinco años.

¿Cómo te topaste con el voguing? Por un maestro que tengo que se llama Anuar, el fue mi primera madre y después fue mi hermana-madre.

¿En esa época no había nada de Vogue en México? Nada más en estudios de danza como parte de la formación de cualquier bailarín. No tal cual como una escena, ni como batallas. Solamente era una clase de baile.

¿Es el género que más te gusta? Es el que amo, en el que más me siento cómodo, en el que me siento libre.

Más allá del baile, ¿qué dirías que es el Vogue? El Vogue es un espacio en el que podemos encontrarnos, un espacio en el que podemos protestar, un espacio para celebrar, un espacio de libertad. Es contracultura.

¿Cuál es la relación entre Vogue y el Drag? El Drag te permite buscar, explorar y transitar en el género. El Vogue también, pero en la danza, la forma en que juntas los movimientos. No solamente en el Vogue, en el Ballroom en sí, en las fiestas donde hay varias categorías puedes estar jugando con eso. De ahí las categorías de realness y de fierceness.

¿Cómo llegaste a tu Casa actual? Porque conocí a amigos que hacían Drag, se volvieron mis hermanas y decidimos hacer una casa.

Su presentación en el último ballroom fue bastante política. ¿Cuál era el mensaje? En la Casa tenemos dos personas que se identifican como trans y se encuentran con mucho miedo. Tienen mucho miedo e incluso están dudando en transitar. Entonces era buscar eso, generar una lucha para que nos dejen de matar, para que no nos sintamos propensos. Si de por sí ser Drag y salir a la calle te hace sentir propenso, con esta situación mucho más.

Y se puede luchar con esto por medio del Vogue. Exactamente, este es el espacio para luchar, para expresarte, para decir "estamos aquí, necesitamos que nos veas, pero no que nos mates".

A nivel técnico, ¿cuántas horas practicas? ¡Ay! como cinco horas al día, aproximadamente. Lo que pasa es que doy clases, me la paso dando clases de un lado a otro, en lo que me muevo, en mi casa. Cuando estoy montando coreografía, estoy entrenando.

¿Te ves haciendo esto a futuro? Sí, toda la vida. Para mí el Vogue es un proyecto de vida.

¿Sólo te dedicas al baile? Sí. Lo que pasa es que no sólo hago Vogue, doy clases de hip-hop, jazz-funk, de ahí me sostengo.

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Credits


Fotografía Alexis Rayas
Estilismo María Rangel
Maquillaje Adrían González 
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