en busca de la esencia de los 'club kids' europeos

El español Jesús Madriñán se dedica a capturar la identidad de nuestra generación dentro de la escena club.

por Sarah Moroz
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28 Octubre 2016, 8:07am

Jesús Madriñán ha creado un híbrido improbable: ha tomado la fotografía convencional de retrato y la ha llevado a la atmósfera de la escena club. Nacido en España, Madriñán creció con unos padres que se dedicaban a vender antigüedades, rodeado de objetos y pinturas clásicas. Después estudió Bellas Artes en Barcelona y Londres. En su fotografía, reafirma la escena club no solamente como un lugar para ir de fiesta, sino también como un lugar para simplemente ser —algo quefue clave para el mismo Madriñán cuando buscaba su propia identidad y encontró un refugio en la vida nocturna.

El estudio improvisado y móvil de Madriñán expone claves psicológicas sobre extraños que pasan sus noches en la oscuridad del club. Su serie inicial Good Night London (2011) fue continuada por Boas Noites (2013), fotografiada en las villas rurales españolas de Galicia. Ahora Dopo Roma (Después de Roma) -la serie en la que está actualmente trabajando- lleva el trabajo a su conclusión natural; sus imágenes, tomadas fuera de un club, muestran como la noche se aclara hasta el amanecer. Madriñán hizo estos retratos durante una residencia artística en Roma y las mostró en la Unseen Amsterdam este otoño.

Aunque fotografió las tres series en países diferentes (Reino Unido, España, Italia), el concepto detrás de cada set de imágenes es el mismo: proveer un estudio del lenguaje corporal y las percepciones de la personalidad mientras estamos fuera en la ciudad —construido conscientemente o no. Aquí, Madriñán discute volcar el entorno prototípico del estudio y representar a la juventud de una manera auténtica.

¿Cómo se te ocurrió la idea inicial sobre Good Night London? ¿Qué se te hizo atractivo de la vida nocturna como fotógrafo?
Al crecer siendo gay en un entorno represivo, la vida nocturna era el lugar en el que me podía refugiar, incluso si nunca me sentía totalmente cómodo en ella. Significaba esperanza, la oportunidad de conocer a alguien, la comodidad de ser tú mismo. Aún así, siempre había una sensación de frustración en mí al final de cada noche. Me sentía fuertemente atraído a la vida nocturna, pero al mismo tiempo no la entendía completamente. Recuerdo estar sentando sólo en un club, observando todo a mi alrededor, y me hizo sentir conmovido e inspirado. La imagen de todos los chicos bailando fue el principio de todo.

¿Cuál es tu método de trabajo?
La serie de retratos fue llevada a cabo en diferentes clubs que solía frecuentar con mis amigos. Encuentro interesante cómo estos ambientes artificiales funcionan; son un elemento clave en la forma en que los adolescentes construyen sus propias identidades. Tiendo a trabajar con una cámara de gran formato y monto un estudio real en medio de la pista de baile. La fotografía convencional de estudio es sacada fuera de contexto. La calma del estudio es sustituida por música tecno, donde los protagonistas improvisan de acuerdo a cualquier narrativa que ellos quieran. Siempre son extraños, y cómo se comportan frente a la cámara corresponde a cómo quieren ser vistos. Para mí, el retrato es una relación íntima entre la persona retratada por el objetivo y la persona que lo mira una vez capturado en la fotografía.

¿Qué tan diferente es hacer un retrato en un espacio público a tomar uno en privado?
Eso es parte del juego. Mi trabajo se centra en la paradoja de capturar la espontaneidad de la vida, pero usando técnicas propias de la fotografía de estudio. Es esa contradicción de usar habilidades meticulosas aplicadas a situaciones inevitablemente caóticas. Cierta técnica y cierto tipo de iluminación pueden transformar la realidad. Apropiándome de las palabras de Hiroshi Sugimoto: "Aunque sea falso el sujeto, una vez fotografiado, es tan bueno como es real". Yo diría exactamente lo opuesto: no importa que tan real es una situación, una vez fotografiada, es casi artificial.

Has vivido en varias ciudades; ¿qué diferencias has notado entre los personajes de unas y otras a la hora de ser retratados?
Es cierto que las personas se comportan ligeramente diferente dependiendo del lugar del que son, pero siempre he trabajado en ciudades occidentales, por lo que las actitudes no son tan distintas al final. Siempre le doy mi tarjeta a las personas a las que fotografío y, por ejemplo, me pareció extraño que casi nadie en Reino Unido o España me contactara para pedirme su retrato, mientras que en Italia casi todos me escribieron queriendo ver el resultado de la fotografía.

¿Qué otros fotógrafos y artistas admiras?
Me encanta el trabajo de Felix González-Torres, y me gusta Angela Strassheim, Alec Soth, Marlene Dumas, Nadav Kander, Nikolay Bakharev, y Sophie Calle. También disfruto del trabajo de pintores como Emile Friant, Antonio Gisbert, y Sánchez Cotán.

Dopo Roma (After Rome) continúa el tema de Good Night London y Boas Noites, pero al aire libre, después de la fiesta. ¿Por qué este cambio?
Sí, Dopo Roma captura sujetos afuera de los clubs mientras las fiestas empiezan a apagarse lentamente. Quería jugar de alguna manera con la audiencia, sin darles respuestas específicas, presentando sujetos en contra de un cielo amaneciendo. El hecho de que haya trabajado en diferentes ciudades responde a mi propia vida, ya que tuve que vivir en países diferentes, pero creo que todos estos proyectos también funcionan juntos.

En la introducción a Boas Noites describes que tu trabajo representa "la juventud carente de cualquier idealización" —¿puedes explicarnos esto?
No hay idealización, en mi parte, en la forma en la que presento a mis sujetos; es una juventud real y tangible. Les doy la oportunidad para decidir cómo quieren ser vistos, por lo que probablemente, de hecho, la idealización está de su lado.

Incluso en tu trabajo comercial, el retrato siempre es el foco de atención. ¿Por qué es tan significativo este formato para ti?
Estoy interesado en las personas desde un punto de vista antropológico, y entiendo el retrato como un documento con potencial para dar un testimonio de la sociedad en una determinada época. Cada retrato guarda una gran capacidad de transmitir cosas. Aparte, me veo a mí mismo en todos los retratos, por lo que me permiten conocerme y entenderme un poco mejor.

jesusmadrinan.com

Créditos


Texto Sarah Moroz
Fotografía Jesús Madriñán

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