imágenes inéditas de la explosión del punk en el nápoles de los 80

Sobre el telón de fondo de un clima sociopolítico apunto de estallar, el Diamond Dogs fue el lugar clave para que surgiese un movimiento vanguardista clandestino en la turbulenta Italia de los años 80.

por Mattia Ruffolo
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02 Mayo 2017, 11:58am

De 1984 a 1987, Toty Ruggieri -entonces estudiante de la Academia de Bellas Artes de Nápoles- pasó sus noches de fiesta fotografiando su lugar preferido, el club Diamonds Dog. Esos años fueron un período intenso para el sur de Italia: los llamados años de plomo (un tiempo de agitación sociopolítica que duró desde finales de los años 60 hasta principios de los 80) llegaban a su fin, mientras que una nueva epidemia de heroína comenzaba causando estragos en toda una generación. 

En medio de esta época tumultuosa, nuevas tribus juveniles -como los paninari, los nuevos románticos, los metalheads y los post-punk- estaban surgiendo y creciendo en los centros urbanos. Aunque Nápoles era víctima de graves problemas sociales y fracasos estructurales, existía una escena de artistas, músicos y escritores que estaban impulsando su propia revolución cultural. Todo esto allanó el camino para un grupo autodenominado como el "Selvaggi Napoletani" (o los "Salvajes napolitanos"), que surgió de las entrañas de la ciudad y se congregó en el club Diamond Dogs, un lugar para la creatividad y el libertinaje. 

Una puerta de hierro oxidado en Cavone San Gennaro, en el barrio de Rione Sanità, daba acceso a unas empinadas escaleras que, desde el corazón de las colinas, conectaba el Diamond Dogs con el resto de la ciudad. Al final del club, un camión transformado en una sala de control albergaba a distintos cineastas y actores aficionados que se juntaban cada noche para representar escenas futuristas influenciadas por la situación social y política de aquel entonces. La sala más grande, cubierta de enormes grafitis, servía de escenario para conciertos y obras de teatro experimentales. Una fuerte conexión con el simbolismo de fluidez de género de David Bowie fue un elemento clave en la cultura del club, un reflejo de una nueva generación hambrienta de cambio que buscaba diferentes modos de expresión.

La vestimenta, el imaginario y el estilo de esta tribu napolitana era muy similar a la subcultura punk que se había extendido a través de Europa en esos años, pero la historia del Diamond Dogs es única, al igual que los eventos sociales y políticas que invadieron Nápoles en los 80. 0. La inestabilidad económica de Italia y la mutabilidad política capturaron la atención de los artistas internacionales de vanguardia de la época que, interesados por la explosión cultural napolitana, fueron atraídos hacia la ciudad. Gente como Jannis Kounellis, Joseph Beuys, Hermann Nitsch, Peter Kubelka y Andy Warhol visitaron Nápoles para presenciar aquella poderosa escena, y Diamond Dogs fue el vértice en el que giró esta explosión vibrante e intensa de la creatividad experimental. Afortunadamente, Toty Ruggier estaba allí para capturarlo todo.

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Texto Mattia Ruffolo
Fotografía © Toty Ruggieri
Agradecimiento especial a Yard Press

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