el poder de los sueños es el protagonista de la moda masculina en parís

Demna Gvasalia dedicó su colección de Balenciaga a la esperanza en los primeros desfiles de moda masculina primavera/verano 2018 de París, mientras Pierpaolo Piccioli pedía a sus chicos de Valentino que vieran el mundo con nuevos ojos.

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jun. 22 2017, 1:41pm

Este artículo fue publicado originalmente por i-D UK

"Nunca íbamos a la playa", recordó de forma casual Demna Gvasalia al final de amena entrevista tras su desfile de moda masculina primavera/verano 2018 para Balenciaga, haciendo breve referencia a su infancia en una Abjasia azotada por la guerra. "Era demasiado peligroso". Celebrado en el frondoso Bois de Boulogne, quería que el desfile reflejara un día en el parque entre padre e hijo. Los mismos tipos de traje formal a los que hizo referencia en la colección del año pasado, pero en esta ocasión en una versión de fin de semana como papá. "Empezamos la temporada pasada mirando fotografías de padres jóvenes y creo que es maravilloso ver a padres jóvenes con sus hijos. Refleja esperanza y es una imagen muy positiva", dijo Gvasalia, que todavía no ha sido padre. "Creo que es bastante personal. Siento que necesito ponerme al día y ―al menos en mi trabajo― expresar la idea de la nueva generación y los nuevos comienzos".

Llevada por padres, hijos y hermanos reales, su colección reflejaba los valores familiares de Balenciaga vistos a través de los ojos de un diseñador cuya propia infancia no fue precisamente un paseo por el parque. Con 12 años, huyó de la guerra civil con sus padres y su hermano a través de la cordillera del Cáucaso y tuvieron que pasar varios años hasta que finalmente establecieron su hogar en Alemania. Sus experiencias de la infancia han dado forma a sus opiniones y sus valores y cuando habla sobre la esperanza, lo hace vinculándola a una sensación de unión y seguridad que no podía dar por hecho mientras crecía. Estaba ahí en los "Europa!" estampados en la ropa deportiva y el streetwear de la colección. "Es algo que asocio con la paternidad", señaló, siendo como es hijo de la Unión Soviética de los 80. Los eslóganes, que son una llamada a una Europa unida, estaban respaldados por irónicas afirmaciones inspiradoras como "The Power of Dreams" (El poder de los sueños) y "Think Big" (Piensa en grande), "que podrían haber escuchado esos chicos durante sus horas de oficina". Un modelo salió con una mountain bike de Balenciaga, hubo impermeables transparentes de tipo desechable y pantalones hechos con retales que parecían banderas de ningún país en concreto.

Balenciaga primavera/verano 2018

Habría sido un desfile que transcurría como la seda de no ser por la sensación subyacente de oscuridad que penetró en este picnic en el parque. En duro contraste con las optimistas prendas de Gvasalia había unos modelos que en cierto modo parecían llevar un peso en el corazón y una música con más peso todavía. ¿Cuál era la finalidad de esos padres con aspecto de Freddie Krueger y de la sobrecogedora banda sonora de Rammstein que hizo temblar el Bois de Boulogne? "Este padre es bastante rock 'n' roll. Hacía muchas cosas antes de tener hijos", dijo Gvasalia entre risas, pero las sombrías expresiones en los rostros de esos padres y los hermanos con aspecto de carecer de sentimientos que desfilaron por la pasarela sin padres provocaban un estado de ánimo mucho más inquietante de lo que Gvasalia dejó entrever. Sin embargo, no parecía intencionado por su parte, para él las prendas eran un uniforme positivo para una esperanzadora nueva generación de padres y un reflejo de la feliz etapa que está viviendo desde que él y su hermano Guram Gvasalia trasladaran su marca Vetements a Zúrich este año. 

Balenciaga primavera/verano 2018

"Paso más tiempo conmigo mismo en la naturaleza y he empezado a meditar y a hacer cosas buenas para mí, de modo que es un cambio drástico en mi vida personal, que al final acaba influyendo en el trabajo", dijo acerca de su nuevo estilo de vida junto al lago en la capital suiza. Algunas prendas tenían escrita la palabra "Speedhunter" (algo así como "loco por la velocidad"), que fue el comentario de Gvasalia sobre "el ritmo al que trabajamos" en la moda. Sigue trasladándose a París todas las semanas para atender sus obligaciones en Balenciaga, pero aparte de los modelos y la banda sonora, esta colección fue un reflejo del renacer de Demna Gvasalia: un diseñador cuya opinión sobre el mundo estará por siempre forjada por un pasado que pocos de nosotros podemos imaginar, que sigue buscando un sentido de normalidad que resulta casi exótico para él. Está presente en la ropa que diseña y en su danza extrema con lo ordinario.

Balenciaga primavera/verano 2018

La colección de Gvasalia para Balenciaga podría haber sido prácticamente un acto hermanado con el desfile de Pierpaolo Piccioli para Valentino el miércoles por la noche en el Hôtel Particulier d'Iéna. "Para vivir en el mundo globalizado tienes que tener tu propia identidad. Cuando naces no tienes conciencia de ti mismo, pero estando con otras personas llega un momento en que debes definir tu identidad", reflexionó Piccioli en el backstage. "Creo que en este momento que nos ha tocado vivir es súper importante tener tu propia identidad y todos procedemos de diferentes culturas". Defendió su punto de vista en forma de ropa deportiva decorada con artesanía multicultural y en referencias procedentes del continente africano, la India y Colombia. "Vivimos en el mismo mundo y ese mundo no tiene que tener barreras. Ninguna barrera mental y ninguna barrera física. Es importante que el mundo se convierta en uno solo", dijo el diseñador. 

Valentino primavera/verano 2018

Se refirió a su colección tildándola de romántica, quizá algo que se espera de chez Valentino pero no necesariamente de labios de Piccioli, que sopesa cada palabra como un psicoanalista de principios del siglo XX. Pero aquí, el romanticismo era fundamental para contrarrestar los componentes decididamente callejeros que definían la colección: chándales, parkas y zapatillas deportivas (no precisamente lo primero que te viene a la mente cuando ves el glamuroso logo de Valentino). Piccioli los refinó con decoraciones y trabajó en el citado logo de un modo que no había hecho antes. "Conocía el logotipo ―¡soy un tipo de los 80!―, los chicos con los que trabajo están locos por él", dijo. "No conocían el logo. Lo que no conoces es nuevo para ti, así que lo miré a través de sus ojos y ahora me encanta. Creo que es bueno para la vida, no solo para la moda".

Valentino primavera/verano 2018

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Mitchell Sams
Traducción Eva Cañada