‘bang gang’: un retrato visual impresionante de la sexualidad de los adolescentes

La directora Eva Husson nos habla de vivir en un pueblo pequeño, las redes sociales y de su historia bañada con rayos de sol acerca de las aventuras sexuales de los adolescentes.

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15 Junio 2016, 5:00pm

Hay ciertos eventos del tipo '¿Y dónde estabas cuando…?' que aunque no siempre alteran tu vida por completo, son significativos: la boda real, la anulación de la Proposition 8, cuando Kanye West interrumpió el discurso de agradecimiento de Taylor Swift en la entrega de premios de MTV. Para Eva Husson ese evento significativo fue una pequeña noticia sobre un grupo de adolescentes de preparatoria en la acaudalada ciudad de Biarritz, Francia, que tenían orgías regulares en el tiempo libre que les queda entre hacer sus tareas de matemáticas y ver la televisión. No es el tipo de cosa que alguien podría olvidar fácilmente, pero para Husson la historia se convirtió en algo personal e impactante. La directora también creció en un pequeño poblado francés, y aunque ella no estaba familiarizada con el intercambio de parejas sexuales como si fueran tarjetas de Pokémon, sí conocía la sensación e inquietud que a menudo va de la mano con la estabilidad financiera y el aislamiento geográfico. Esa noticia es ahora la base de la primera película distintiva de Husson, Bang Gang: A Modern Love Story, una historia sobre el paso de la niñez a la adultez, que es visualmente resplandeciente y ocurre en medio de una ola de calor opresivo.

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Bang Gang se centra en un grupo de cinco amigos adolescentes. Las dos chicas son George y Laetitia, una skater sexualmente agresiva y una chica introvertida que de forma poco probable se vuelven BFFs. Sus homólogos masculinos son igualmente disímiles, al menos al principio -para cuando comienzan las fiestas swinger organizadas por George después de clases, ya no es del todo claro quién es la perra, el nerd o el jugador. Esto -y la determinación de Husson de no hacer ningún juicio moral a sus personajes- es lo que hace que Bang Gang se sienta más honesta e íntima que otros escandalosos retratos de los impulsos sexuales juveniles. La película ha sido comparada con Kids de Larry Clark, pero tal vez esto no tenga razón de ser. Ambas historias son producto de las épocas en que fueron escritas, y el escenario post-Internet y post crisis de SIDA de Husson le permite ir en una dirección completamente distinta. i-D habló con la directora acerca de su historia moderna de amor y la realidad que vivió al haber sido una adolescente en una pequeña localidad.

La película está basada en una historia real. ¿Cómo te enteraste de la historia y qué la hizo interesante para ti?
Solo veo un montón de noticias, tal vez demasiadas. Me encontré con esa historia y pensé que era una completa locura. Se quedó en mi mente, y años más tarde cuando estaba tratando de averiguar lo que quería hacer, se me ocurrió que la historia tenía algunas similitudes con mi propio crecimiento. La gente de clase media, el aburrimiento de una pequeña ciudad -los chicos solo querían divertirse y, básicamente, obtener de la vida más de lo que esta les había dado. Excepto que, a diferencia de ellos, en mi escuela no fuimos tan lejos. Nunca hubo sexo colectivo. Solo me pregunto qué provocó todo eso. Supongo que fue la curiosidad.

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Las dos chicas, George y Laetitia, no salen de sus experiencias completamente sin una impresión. Sin embargo, no se hace ningún juicio moral de los personajes. ¿Por qué evitaste tomar ese camino?
Porque esa es, básicamente, la realidad de la mayoría de los adolescentes en estos días. Eso es lo que sucede ahora cuando atraviesas la adolescencia. La mayoría de las películas sobre adolescentes que pasan por experiencias muy difíciles no los dejan recuperarse, pero eso no es lo que somos realmente. En nuestras vidas, una gran cantidad de gente se recupera y, en general, sigue con su vida a pesar de todo. Ese tipo de historias de antes no son relevantes para esta generación.

Hay mucha comunicación digital entre los personajes, y YouTube juega un papel importante. ¿Cómo ayuda esto para impulsar la narrativa?
La comunicación digital contribuye mucho para que ese tipo de comportamiento se facilite. La historia original ocurrió en 1996, y creo que la red social era la escuela -ya sabes, era algo en persona. Creo que ahora lo interesante era mostrar que esto podría ocurrir fuera de la escuela debido a las redes sociales digitales. Pero básicamente son las mismas tendencias y patrones. No creo que hubiera sido muy interesante situar la película en una época diferente. Ahora se ha producido un cambio de paradigma que es más interesante de explorar, y yo tenía curiosidad. La comunicación digital ha cambiado lo que es ser adolescente.

La época en que ocurre parece un poco ambigua. No sucede en un año específico, pero sucede en el marco de estas nuevas historias locas de olas de calor y choques de trenes. ¿Qué representan para ti esas cosas?
La época es un poco ambigua a propósito. En cierto modo creé un tiempo ficticio donde el clima y los trenes se vuelven locos, y fue una especie de guiño a todos aquellos años en que cada uno de nosotros era un adolescente y hubo algo muy especial que sucedió en el mundo exterior, que reflejaba nuestra agitación interna. Creo que esto también se relaciona con mis estudios clásicos y la línea de pensamiento que proviene de la Antigua Grecia que asocia la adolescencia con los trastornos emocionales.

Las etiquetas de zorra/mojigata que definen a las chicas al principio, se empiezan a diluir a medida que se desarrolla la trama. Es cuando aparece un quinto personaje -un chico introvertido que hace música electrónica en su habitación-, quien es el outsider de la historia.
Se trata de volver a lo que es ser adolescente. Un minuto puedes ser una cosa, y al siguiente minuto puedes convertirte en algo diferente. Todo colapsa cada mes o cada dos meses. Tu mejor amigo de repente se convierte en tu enemigo, y luego se convierte en tu amigo-enemigo, y tu mundo está de cabeza. George y Gabriel, los dos que están locamente enamorados al final, probablemente se van a desenamorar en algún momento -y está bien. No todos vamos a vivir felices por siempre. No se trata de eso.

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Credits


Texto Hannah Ongley
Fotos cortesía de Samuel Goldwyn Films, LLC