parís y su sex appeal más puro

París se entregó a la pureza: Alexander Wang tomaba su última ovación en Balenciaga, Dior se despojó de todo, y Loewe nos envolvió en una película traslúcida.

por Anders Christian Madsen
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05 Octubre 2015, 5:12pm

Con su devoción -influenciada por Margiela- hacia cualquier cosa en blanco óptico, Kanye West y Virgilio Abloh no viven en vano. Han propagado la tendencia de los espacios, atuendos, y colecciones completas en blanco en la cultural pop, transformando esa fascinación en la moda por la pureza hermosa -y poco práctica- en una obsesión global. En el Off-White show de Abloh en París el miércoles, todo desde las paredes hasta las bancas eran color blanco óptico al igual que la mayor parte de su colección. En Maison Margiela, el espacio totalmente blanco y el staff con batas blancas son costumbre, pero en el show del miércoles todo parecía un blanco llevado a otro nivel. Y en Dior, en el patio del Carré du Louvre la tarde del viernes, una cúpula gigantesca cubierta en delfinios color lila en el exterior era de color blanco puro en el interior. Llámala clínica, pero la obsesión de la moda con lo blanco parece estar arraigada en un sentido más profundo de la pureza, que fue como Raf Simons caracterizó su colección de delicada ropa interior victoriana para Dior fusionada con su conocida masculinidad estricta en sastrería.

Christian Dior primavera/verano 2016

Fue su casto enfoque parisino de al tendencias de chica de la pradera vista en Erdem, y uno que capturó el romance pecaminoso de la temporada con esa inocencia sexy de los tiempos victorianos -la tensión entre las prendas de niña buena temerosa de Dios que te cubren, y la sexualidad reprimida que siempre acompaña a la vestimenta religiosa. Aquí, en París, por supuesto, nadie está tratando de reprimir sus deseos más íntimos. En Dior, la pureza Simons era tan blanca y etérea que se podía ver a través de ella, hasta la ropa interior victoriana con volantes que personificó la colección. Hizo eco de los bras fucsia que se usaron sobre los tops de Dries Van Noten -aunque esos definitivamente gritaban por un momento sexy en lugar de por un momento en el altar- y la colección de despedida de Alexander Wang en Balenciaga hicieron memorables los shows del viernes en París. Para su canción final, el diseñador dijo que quería cambiar las cosas.

Christian Dior primavera/verano 2016

"Quería jugar con el romance y la sensualidad, y jugar con las cosas que la gente realmente no espera de mí, y probar algo diferente. Balenciaga es una casa de innovación y de estar a la vanguardia, pero me dije, bueno, intentemos ver la idea opuesta y las telas muy sencillas y humildes, como el lino y el algodón y los satenes y las sedas, y tratar de darles esta hechura del couture. ¡Voy a usar volantes y encaje y plumas! Queríamos una pureza". El escenario del show parecía una casa de baños romanos con una tina blanca llena de agua al centro de la pasarela, pero si el soundtrack californiano nos decía algo es que era más como un spa, algo mucho más familiar a la ciudad natal de Wang: San Francisco. Era básicamente una colección de lencería, principalmente blanquecina, la afición de la temporada por ambas cosas parecía haber encontrado su voz, linda pero traviesa: "Han sido tres años increíbles. Estoy muy agradecido por la oportunidad", dijo un alegre Wang en el backstage. "Estoy listo para el siguiente capítulo, y estoy muy emocionado".

Balenciaga primavera/verano 2016

En Loewe, fue casi como si los dos últimos días de París y todo lo anterior estuvieran resumidos para los periodistas de la moda en una práctica colección todo-en-uno que tenía esa cualidad vista anteriormente en Maison Margiela. Las prendas tenían capas de elementos de plástico y metálicos -varios de ellos blancos y plateados- mientras que esas mismas piezas de plástico transparente, como un par de pantalones que hacían juego con la película transparente que envolvía algunos de los asientos en la sede de la UNESCO, funcionaron como una ventana a la ropa interior. Con estampados cubiertos de logos y appliqué de espejos rotos, la pureza probablemente no estaba en la mente de Jonathan Anderson en Loewe, pero ese ambiente pulcro, brillante y de freak de la limpieza que recibimos de París para la temporada primavera/verano 2016 estuvo haciéndose escuchar todo el tiempo.

Loewe primavera/verano 2016

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Jason Lloyd Evans

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