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brooke candy nos habla de su nuevo álbum y su colaboración con mac

Conforme se lanza su colaboración con MAC, hablamos con la agridulce cantante que continúa causándonos shock y deleite.

por Jane Helpern
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26 Agosto 2015, 10:50pm

Photography Alex Aristei

Al llegarte la primicia exclusiva de la colaboración infernalmente candente de la cantante/rapera/modelo sucia-freaky-feminista con MAC que se lanza esta semana, te llegan ideas inmediatamente a la cabeza. Musa sensual del responsable creativo de Diesel, Nicola Formichetti, Candy es una fiesta visual, basta con ver su más reciente video para Rubber Band Stacks, donde aparecen cachorros Pomeranios en una lavadora y un tucán pintado a mano como un sexy acompañante. 

"Por ahora me gusta fusionar los polos opuestos para crear algo que sea surrealista y futurista, como una White-Trash-West Virginia-Chloe-Sevigny-en-Gummo con Liberace-Excess-Bedazzled-Jumpsuits", dice sobre su actual y muy precisa estética. Pero no esperes que eso permanezca hasta el año que viene, o incluso hasta mañana. "Hace dos años, si me hubieras dicho que estaría donde estoy ahora, me habría reído en tu cara... En verdad cambio cada hora".

Se ha escrito en abundancia sobre la reina dulce con cornrows, favorable y desfavorablemente. En resumen: Sí, Brooke Candy es el nombre que aparece en su acta de nacimiento. Creció en el adinerado suburbio de Agoura Hills. Su padre fue el director financiero de la revista Hustler, donde ella también trabajó brevemente. Más tarde hizo un poco de stripping. Es abiertamente gay. Los críticos la han acusado de ser una wannabe y una chica rica, pero me asegura que realmente se adentra en cada personaje que encarna. A veces hasta exagera. "Yo misma me he puesto en muchas situaciones poco glamurosas, porque quería sentir lo que era realmente vivir la imagen que estaba proyectando. Me ayudó a crecer como persona, porque me obligué a estar incómoda".

La artista camaleónica ahora está desafiando la reputación que evocó, en un intento por ser la mejor Brooke Candy posible y sobresalir en todos los ámbitos. "Trabajo duro. Hago ejercicio como una bestia", dice sobre su actual plan de salud para preparar un show en el Austin Pride Fest, entre otras cosas. Brooke ha estado entrenando como loca alternando entre el yoga, el spinning, y la coreografía. Se va a la cama a las 9 y se levanta de madrugada. "Acabo de empapar mis músculos en un baño de hielo por primera vez; me siento un tanto supercargada", dice. Casi puedes escuchar la adrenalina en el otro extremo. ¿Qué le está pasando a la alguna vez notoria club kid?

"Simplemente estoy entrenando para mi vida, para mi futuro, para mi nuevo álbum que sale en el otoño [Tentativamente llamado Freaky Princess, producido por Sia]. Quiero ser la mejor artista que pueda ser y para lograrlo tengo que ser diligente en mi salud. Quiero ser la persona que es tan súper saludable y en forma que te inspira a salir y hacer lo mismo. Quiero ser la artista que tiene claridad mental, que trabaja muy duro, que va más allá y trabaja toda la noche".

Esto no es algo que esperarías escuchar de una mujer que descaradamente rapea sobre querer "fuck right now" y con un tatuaje de una hoja de marihuana en su pompa. Pero tal vez todo esto sea parte de su plan maestro. Para Brooke Candy, no hay tema más apremiante que la dualidad. Basta con observar su exploración de los arquetipos femeninos convencionales -la novia, la Virgen María, la estrella del pop- en su video musical para la acertadamente titulada A Study In Duality. A la mierda tu zona de confort, esta mujer no tiene que ser definida por una sola etiqueta.

"A veces no sé por qué me siento inspirada por ciertas cosas, simplemente sé que estoy instintivamente impulsada hacia ello", dice de su fascinación por la oscuridad y la luz. "He visto mucho mal en el mundo. Y mucho bien. Sé que uno necesita al otro para existir. Todos tenemos esa oscuridad en nosotros, excepto que no nos permitimos sentirla".

Además de trabajar en un nuevo álbum (y en un marcado set de abs), Candy ha estado preparando algo con MAC Cosmetics: una colección limitada con dos labiales vampy (Mind Control en rojo brillante y Which Witch en morado oscuro), y un intenso delineador de ojos líquido (Boot Black), inspirados en su propia obsesión con el bien y el mal. Desde los nombres de productos salvajes hasta la campaña Chola-meets-Marilyn Monroe fotografiada por la legendaria Ellen von Unwerth ("Simplemente es la mujer más cool del mundo") hasta el envase agridulce, la colección es muy Candy, sin lugar a dudas. Dicotómica, encantadora, traviesa, y agradable. Su doble personalidad característica literalmente cobra vida con una mezcla de los perversos cuernitos de diablo y los llamativos diamantes de lujo.

"En la industria y en el mundo, me limitan. Pero MAC siempre me ha aceptado y quiso mostrarme", dice de la colaboración. "Ellos se arriesgan y yo me arriesgo. No tienen miedo. Estaban abiertos a todas las ideas que puse sobre la mesa, sin dudarlo, lo cual fue increíble. En mi carrera, constantemente me enfrento a vacilación y oposición debido a mis ideas radicales".

Crecer en un suburbio conservador hizo que Brooke Candy siempre se sintiera extraña y fuera de lugar. "Desde el momento en que pude caminar, simplemente era diferente, y no tenía muchos outlets", reflexiona. "Pero el maquillaje, el cabello y la ropa -simplemente arreglarme y usar esas cosas como herramientas para lograr que mi apariencia externa combinara con lo que sentía por dentro- realmente me ayudaron a encontrar el amor propio y la aceptación". Se podría especular que estas primeras experiencias establecieron una relación entre la libre expresión y la belleza, algo que se alinea perfectamente con el legado de MAC sobre el feroz empoderamiento glam. "Creo que la libertad de ser un individuo es lo más importante del planeta. Fui criada por drag queens -y en verdad puedo decir que son las personas más libres del mundo".

MAC X Brooke Candy se lanza el 27 de agosto únicamente en línea.

Ve el maravillosamente raro video de Brooke Candy de 'Rubber Band Stacks'

Credits


Texto Jane Helpern
Fotografía Alex Aristei