¿Polos opuestos se atraen? John Galliano se une a Maison Martin Margiela

Con la noticia de que John Galliano se une a las filas de Maison Martin Margiela como Director Creativo, a través de sus colecciones contemplamos esta nueva pareja en la moda y le damos una cálida bienvenida de regreso a John.

por Anders Christian Madsen
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09 Enero 2015, 6:50am

Sean Ellis

Después de tres años en el exilio, fue anunciado que John Galliano se une a las filas de Maison Martin Margiela como Director Creativo de todas sus líneas de ropa. Para nosotros quienes amamos y vivimos el trabajo de Galliano hasta 2011 -y lo defendimos contra la cacería de brujas que fue su vida en los años posteriores a eso- es un regreso bien recibido y que ya se había tardado. Aún así, es un regreso que viene obviamente con dudas y preguntas sin responder. Por ejemplo, ¿Cómo es que uno de los diseñadores más famosos del mundo va a liderar una casa de moda conocida por su secretismo y anonimato? ¿Saldrá al final del desfile para su ovación, algo que nunca ha sucedido en Margiela? ¿O lo van a mandar usando una máscara con joyas incrustadas como la de Kanye West?

El legado de Galliano es lo opuesto a la imagen del ahora retirado Martin Margiela, y la casa que dejó en manos de Diesel en 2009. La marca Margiela se trataba de mantenerse anónima, sin un rostro, mientras que Galliano era acerca de poner cara a un nombre, aunque ese nombre estuviera detrás de Christian Dior la mitad del tiempo. En su propia línea, salpicó el nombre de John Galliano por todos lados como parte de su estampado de periódicos, mientras Margiela usaba solamente cuatro -poco pretenciosas- puntadas blancas detrás de su ropa. Margiela nunca apareció al final de sus desfiles. Galliano era el highlight de sus propios shows, paseándose por la pasarela en fantásticos atuendos como un comandante que regresa de las grandes batallas de la Alta Costura. Tomando todo esto en cuenta, el reclutamiento de Galliano para Margiela es uno de las decisiones más sorprendentes de la industria de la moda.

Además de su entendimiento mutuo por dar un gran espectáculo -sin importar que sea en formas distintas- la Maison y Galliano tienen una cosa en común: su unión sucede en un momento agitado para ambas partes. En febrero de 2011, Galliano fue grabado diciendo comentarios anti semitas bajo la influencia del alcohol, a un grupo de gente desconocida afuera del hotel La Perle en París. Como consecuencia, fue despedido de Christian Dior y su marca homónima; Galliano fue parte de una agresiva cacería de brujas, además de ya haber estado en rehabilitación en Estados Unidos. En una entrevista con Charlie Rose el año pasado, el diseñador explicó que el cansancio de sus responsabilidades en Dior le habían cobrado factura, y que sus comentarios habían sido desvaríos de borracho provocados por terceros buscando problemas.

En una giro de eventos no tan dramáticos -pero lo suficiente para ellos- los estrictos principios de anonimidad de Maison Martin Margiela y su equipo fueron transgredidos este verano cuando Suzy Menkes hizo público el nombre de su diseñador, Matthieu Blazy, en Vogue.co.uk, junto con una foto de él que tomó backstage. La Maison dió una declaración diciendo que las reglas no cambiarían en Margiela Inc., y que Blazy dejó la casa de moda el primero de octubre para irse a otra igualmente importante. Justo una semana antes de la publicación de Menkes, en el desfile masculino de Margiela, hubo un evidente cambio de diseño que tuvo a los editores chismeando sobre si se contrató a cierto diseñador de culto o no, y el cual su nombre sigue siendo aún un misterio. (No hay nada que indique que la llegada de Galliano afecte este ajuste en el equipo de diseño, de todas maneras, mantenemos los dedos cruzados para que él permanezca en la casa de moda.)

Por supuesto, la salida de Blazy bien pudo haber sido consecuencia de los rumores de Galliano en Margiela, mismos que hicieron ruido en la industria desde hace ya tiempo gracias a que Galliano fue visto en Central Saint Martins, donde sin lugar a dudas, estaba reclutando talento para su nuevo equipo de trabajo. Así de voluble es la moda, y la industria no es precisamente la misma que Galliano dejó hace tres años. (Aunque disfrutó de un breve trabajo en Oscar de la Renta la temporada pasada, no fue el acto principal). Muy lejos han quedado los increíbles exhibiciones teatrales y la opulencia características de Galliano durante su épico reinado de trece años en Christian Dior, estos siendo reemplazados por exhibiciones minimalistas igualmente costosas de, pues, minimalismo. Esto es lo que se considera elegante estos días, y con lo que Galliano tendrá que lidiar al mismo tiempo que se reinventa, si es que quiere llegar a tener una segunda era de dominación en la moda.

Hay una casa de moda en París donde el eterno espíritu de Galliano aún penetra las paredes y ropa: la casa de John Galliano y su tienda insignia en la calle de Saint Honoré, la cual LVMH es dueño -sus antiguos jefes en Dior- y fue diseñada por su entonces mano derecha, Bill Gaytten. Aún más peculiar que la nueva residencia de Galliano en Margiela y todas las preguntas que vienen con ella, es el inminente retorno del diseñador a una capital de la moda que sigue presentando dos desfiles con el nombre de John Galliano, sin tener una sola conexión con él. La industria ama el juego de las sillas musicales, pero sus participantes raramente terminan presentándose en la misma ciudad y con tres días de separación. De todas maneras para Galliano, esconderse detrás de la máscara de Margiela por un poco más de tiempo, le de una especie de cobijo a su talento fuera de este mundo, antes de que vuelva a entrar en el campo de batalla como el magnífico comandante de la moda que es. Bienvenido de regreso, señor.

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Sean Ellis [De i-D No. 199, The Heartbeat Issue, julio 2000]

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