​derek ridgers: cultura juvenil en acción

David Owen de IDEA Books habla con el documentarista londinense Derek Ridgers sobre su nuevo libro 'The Others'.

|
12 noviembre 2015, 7:03pm

Después de Contacts de Collier Schorr, 635 de Willy Vanderperre y Youth Hotel de Gosha Rubchinskiy, el próximo proyecto de IDEA Books los ve hacer equipo con el fotógrafo Derek Ridgers para presentar The Others, una colección de fotografías inéditas tomadas en clubes y fiestas de Londres en los años ochenta. Las escenas íntimas en los clubes más seminales de la época como Le Beat Route, Cha-Cha, Heaven, The Mud Club, y Cafe De Paris, no se tratan de las fotos modernas borrosas y embriagadas de Instagram, sino de una documentación atemporal de la cultura juvenil británica en acción. Los sujetos del libro son, con toda la intención, "menos identificables como parte de un culto juvenil claramente definido", según Ridgers. "No todos son punks o skinheads o new romantics: estos son los otros".

Antes de su lanzamiento este viernes, le pedimos a David Owen de IDEA Books que explicara la atmósfera eléctrica y los coloridos personajes que marcan las fotos de Derek, con el mismo Derek.

¿Qué edad tenías cuando empezaste a tomar fotografías? y, ¿comenzaste a fotografiar en clubs inmediatamente?
Tenía como 22 o 23 años. Era director de arte en una agencia de publicidad y mi jefe me dijo que empezara a usar la cámara. Trabajaba en la cuenta de cámara de Miranda SLR. Empecé a fotografiar shows de rock del público: Los Stones, Clapton, y otros que realmente te asustarían

Me imagino. Todavía tienes el look de alguien en un concierto de Eric Clapton. Cola de caballo y lo suficientemente alto como para oscurecer la vista de cualquier persona detrás de ti.
Estoy de acuerdo. La cola de caballo de los años ochenta ya está regresando, ¿sabes? Muy pronto aprendí a ir al frente, presuntuosamente, y simplemente saltar al pit. En ese entonces había poca o nula seguridad en los conciertos así que si te hacías pasar por fotógrafo, no había nadie para comprobarlo o expulsarte.

¿Fue la música la que te atrajo a la escena de club y fiesta?
Totalmente. Cuando era adolescente solamente había discotecas. No había en realidad clubs de baile que no fuera The Flamingo, hasta donde sabía. Fui un aficionado implacable a los conciertos en mi adolescencia. Mi primer concierto fue The Jimi Hendrix Experience en diciembre de 1966. Estaba lo suficientemente cerca como para entregarle sus picks de guitarra.

Así que cuando estabas tomando la mayoría, o todas, las fotos en The Others no te pagaban por tomarlas. Incluso cuando eras fotógrafo profesional. Es de suponer que nadie compraba estas fotos. Entonces, ¿por qué? ¿Qué te impulsó?
Cuando empecé a tomar fotos de chicos en los conciertos y luego en los clubes, simplemente tenía una compulsión por registrar lo que veía. Pero muy pronto vi el valor en tratar de encontrar un público para mis fotografías. Fue el hombre de publicidad en mí quien me motivo a mostrárselas al mundo y el atrevido hombre de publicidad el que me permitió, desde mi oficina de West End, llamarle a todos e intentar que las vieran. No tenía problema en llamarle al editor de una revista o a alguien como Sarah Kent en el ICA. Cuando comenzó The Face, estaban a 40 segundos caminando desde mi oficina, así que ése fue unos de los primeros lugares a los que fui. Creo que las personas deben haberse sorprendido por mi optimismo descarado en mi propio trabajo. Recordando esas fotos ahora, el 90 por ciento de ellas eran basura, pero la gente estaba muy interesada en la gente que fotografié. No tanto en mis fotos.

Bueno vamos a ver una foto ahora. Es brillante por ella, pero también por ti. Tendrías que estar ahí y poder verlo. Hay millones de personas en millones de partes cada noche con iPhones y todos con Instagram y ¡no toman esa foto!
Recuerdo con claridad tomarla. Fue en una fiesta casera de skinheads en, o cerca de, Stoke Newington. Casi me dan una paliza en mi camino hacia ahí, y cosas por el estilo que se quedan en la memoria. Un tipo llamado Bonner me salvó. Se acercó y dijo 'él está bien' y me dejaron en paz. Le tomé muchas fotos porque era tan pequeña y se veía tan pícara. En la mayoría de las otras fotos está sonriendo. Simplemente tomé ésa cuando la máscara cayó un poco. En este tipo de entornos la gente olvida muy pronto que alguien está tomando fotografías. También soy bastante callado y tranquilo y no me meto con nadie.

Te diré una cosa que he notado sobre tomar fotos en estos días. Las selfies y las fotos tomadas por las computadoras son por lo general fantásticas. He fotografiado a mucha gente creativa muy impresionante, y sus selfies eran mucho, mucho mejor que mis fotos de ellos. ¿Supongo que es porque están trabajando con un sujeto que aman?

Ésa es una gran observación. Probablemente sean modelos más pacientes para sí mismos de lo que serían para otros.
Frecuentemente también en los espejos, que es un punto de vista maravilloso, totalmente imposible para que un profesional lo replique con exactitud.

Cuentame lo que sabes acerca de la foto de la portada. Nos resulta muy intrigante y seductora.
Bueno, sé quién es el chico de la izquierda. No lo sabía hace 34 años, pero Facebook trabajó su magia. Creo que le pregunté si le podía tomar una foto. Es probable que haya estado muy oscuro y ruidoso, eso a menudo mitiga otra cosa que no sea la comunicación más básica. Me gusta esta fotografía porque los tres se ven tímidos, nada prepotentes.  

Parece un poco un fan de Orange Juice o Aztec Camera… los álbumes de Scottish Postcard se ven inusuales para Londres. Es por eso que nos gustó tanto el título de The Others. Las personas más interesantes para nosotros no solo eran los punks, skinheads o new romantics, en verdad son los otros. Tú no fuiste ni skinhead, ni punk, ni new romantic, pero, ¿te llevabas bien con algún culto juvenil?
En realidad no tuve ningún tipo de simpatía con ninguno de ellos. Me encantaba la funcionalidad de las prendas de los skinheads e intenté brevemente ser uno de ellos por ahí de 1966 o 1967. El pelo corto más como una respuesta a la demanda constante de papá de "córtate el cabello" que a otra cosa. Odiaba los puntos de vista sociales y políticos de la mayoría de los skinheads que fotografié, pero la mayoría de ellos fueron lo suficientemente amables conmigo.

En realidad, si pudiera ser parte de algo, me gustaría ser un hippie de mediados o finales de los sesenta. Todavía soy un hippie en mi cabeza lo cual debe ser bastante obvio, ¿no te parece? Me encantan los pre-Raphaelites y escuchar a The Dead y Pink Floyd regularmente. Ni siquiera estoy bromeando. Me encantó el optimismo de mediados a finales de los sesenta. Me gustaba la ropa, incluso la más ridícula. Me encantaban los gráficos de la época y, sobre todo, me encantaban los anuncios. Bill Bernbach es mi héroe, tanto como Jerry Garcia o Frank Zappa.

Era demasiado viejo, o eso creía, para ser un punk. Tenía 25 años cuando empezó. Y muchas de las prendas eran más como shock value cómico que nada. Tampoco podría haber sido un new romantic. Me veo demasiado torpe para la high fashion y es probable que no sea lo suficientemente afeminado.

Aunque ahora te estás volviendo high fashion: el lanzamiento del libro en Comme des Garçons en París organizado por Kim Jones. Cena en Caviar Kaspia. Simplemente un típico jueves por la noche para ti, ¿verdad?
Oh, sí, nunca no estoy con la gente de la moda.

The Others estará disponible exclusivamente en el Dover Street Market de Londres y Nueva York, las tiendas Bookmarc de Marc Jacobs en Nueva York, Los Ángeles, Londres, París y Tokio y en línea en idea-books.com.

Credits


Texto David Owen
Todas las fotografías © Derek Ridgers / IDEA 2015