adèle exarchopoulos tiene cosas lindas que decir sobre el amor

Charlamos con la actriz francesa acerca de las expectativas de género y sobre cómo liberar al mundo de ellas.

por Tess Lochanski
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30 Septiembre 2015, 5:05pm

No se dice lo suficiente: es difícil ser mujer. Sin importar de dónde seas, ni quién seas. A veces lo olvidamos, como si nuestro género importara igual que el color de nuestro pelo. Luego mujeres como Adèle Exarchopoulos se hacen visibles. Una fuerza de la naturaleza, valiente y hermosa, humilde y sexy. Y de repente, recuerdas tu condición. Mejor aún, te enorgulleces de ella.

Cuando i-D le reveló a Adèle que este número era sobre el género y la sexualidad, la actriz de 21 años dijo, riendo: "Putain, ¡los asuntos sexuales siempre me importan!" Hace dos años, actuó en la película febril adolescente Blue Is the Warmest Colour y se llevó la Palme d'Or, junto con su co-estrella Léa Seydoux y el director Abdelatif Kechiche. Fue la primera vez en la historia del prestigioso premio que un director es premiado junto con sus actores. Y junto con Jane Campion, las chicas son las únicas mujeres que lo han ganado. La película cuenta la historia del despertar emocional y sexual de una chica, desde su insignificante primer beso hasta su devastador primer amor. Es espeluznante, sexual, cruda y magnífica. Y en realidad no es coincidencia que la heroína lleve el nombre de la actriz. Ella aparece en cada escena, con incesantes primeros planos con la boca llena de pasta, sus ojos cándidos o su nariz moqueante. Toda la película está construida como una oda a su asombroso atractivo, hasta el punto de que en Francia incluso fue titulada La vie d'Adèle.

"Esa película cambió mi vida para siempre. Hay un antes y un después de Adèle", dice. "Gracias a Dios no soy exactamente como ella, pero sí tenemos mucho en común: ambas somos intensas y apasionadas y tratamos de seguir nuestro propio camino". Intensa es algo que tienes que ser para actuar en una película como ésa a los 19 años. No fue su primera vez (Adèle comenzó a actuar cuando tenía 13 años), pero hay que tener agallas para trabajar con un director tan exigente y grabar las escenas de sexo (muy realistas y muy largas) ahora legendarias "hasta el punto del agotamiento total". "La única manera es dejarte llevar y dar todo de ti frente a la cámara", explica. Léa Seydoux criticó los métodos de trabajo excesivos de Kechiche, pero Adèle se enfocó en los matices. Respetuosa y tal vez con menos experiencia, optó por ver el lado bueno de las cosas: "Abdel me empujó hacia un lugar al que ni siquiera sabía que podía ir. Me daba miedo que si él no estaba para desafiarme, no podría actuar así de bien. No debería decirlo, pero trabajo mejor bajo presión, cuando estoy ansiosa de no decepcionar a alguien. Necesito ser atrapada, estimulada, ya sea suave o salvajemente. Necesito intensidad, con silencio o con ruido".

Inevitablemente, la gente le sigue pidiendo su opinión sobre temas LGBT, sobre todo porque la película se estrenó a la par que se aprobó la legislación sobre igualdad de matrimonio en Francia. "Me hace feliz si mi trabajo puede ayudar. Todavía me siento muy conmovida cuando la gente se me acerca en la calle para darme las gracias. Para mí, Blue lucha por la libertad. Sí, es una historia de amor entre dos mujeres, pero primero es un encuentro. No se trata de saber si Adèle va a terminar con un hombre o con una mujer. Lo que importa es que debe evolucionar en una sociedad donde todo tipo de amor puede suceder, cuando y donde quiera".

Adèle se describe a sí misma como "sin filtros e instintiva", un diamante en bruto que simplemente aspira a grandes cosas. Y no solo para sí misma: "Estoy harta de los interminables debates en la televisión que se detienen en el odio. Tuve la gran fortuna de ser criada por una familia súper tolerante. No discutíamos sobre un tema por horas, pero intentamos amarnos, ser buenas personas. Creo que hablar constantemente sobre los conflictos los exagera". Cuando Adèle habla de alguien a quien admira, se toma su tiempo y siempre trata de encontrar las mejores palabras para describirlos, ya sea a una estrella de cine, un rapero francés, sus padres y sus dos hermanos pequeños, un ícono de la moda o su "grupo de amigas, mis she-wolves". Sobre Sean Penn, con quien trabajó en la nueva película The Last Face, rodada en Sudáfrica, dice: "Es generoso y comprometido. Tiene un desastre poético en su interior, pero es muy preciso, como un boxeador". Sobre Nicolas Ghesquière, quien la ha vestido muchas veces para la alfombra roja, dice: "Es de mente abierta, apasionado y super moderno. Su obra está llena de posibilidades para las mujeres. Todas sus chicas son heroínas. Y eso es exactamente lo que amo de la moda. Es como el cine, puedes elegir ser quien quieras".

Lo que sorprende más es la forma en la que se refiere sistemáticamente a las mujeres. En su Instagram, alaba, se ríe y vive plenamente. Con una cita pacífica de Tupac o una foto de sus amigas "súper sexis", Adèle tiene mucho amor para dar. "No entiendo por qué a veces es tan difícil para las chicas ser amables las unas con las otras. No hay nada como la amistad femenina. Con tu abuela, mejor amiga o hermana puedes abordar temas con ligereza o con profundidad. Honestamente, ¿qué es mejor que una buena conversación con otra mujer?" Recuerdo conmoverme muchísimo por cómo las dos actrices de Blue parecían tan cercanas, dando entrevistas, caminando por la alfombra roja, posando para la campaña de Miu Miu o abrazándose en una sesión de moda. Ambas se veían increíblemente bellas y sexis, apoyándose mutuamente, indestructibles porque se tenían la una a la otra. Allí estaba, algo que no había visto en mucho tiempo: la increíble belleza de la hermandad. Adèle dice que simplemente es una actriz: "El cine es un arte donde muchas causas diferentes pueden ser defendidas. Soy una página en blanco en la que la gente puede proyectar cosas, soy solo un medio". Sin embargo, conforme avanza la conversación, Adèle, al igual que cualquier otro artista (con doscientos mil seguidores más) reconoce que su voz importa: "No quiero que se me malinterprete y mi mensaje al mundo es tan simple como yo: quiero que las personas se preocupen las unas por las otras. Chicos, chicas, perros, lo que sea, hay que mantenernos unidos".

Credits


Texto Tess Lochanski
Fotografía Angelo Pennetta 
Estilismo Julia Sarr-Jamois
Peinado Luke Hersheson at Art + Commerce
Maquillaje Miranda Joyce @ Streeters usando MAC
Manicure Jenny Longworth @CLM usando CND
Asistentes de Fotografía Willow Williams, Liz Seabrook
Asistentes de Estilismo Roberta Hollis, Bojana Kozarevic 
Asistente de Peinado Jordan Garrett.
Adèle lleva toda la ropa y accesorios de Louis Vuitton