Gluten Freedom, 2017, © Chloe Wise. Fotografía Rebecca Fanuele. Cortesía de la artista y de la Almine Rech Gallery.

chloe wise convierte nuestro fetiche por la comida en arte

La artista nos habla sobre su nueva exposición, las mujeres de las lecherías y la ambigüedad moral de la quinoa.

por Sarah Moroz; traducido por Eva Cañada
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14 Septiembre 2017, 2:07pm

Gluten Freedom, 2017, © Chloe Wise. Fotografía Rebecca Fanuele. Cortesía de la artista y de la Almine Rech Gallery.

Este artículo apareció originalmente en i-D US.

La obra de Chloe Wise gira en torno a lo lúdico y lo provocativo. Esta artista nacida en Canadá y residente en Nueva York emplea un enfoque que es, como recientemente expresó la revista New York, "glamuroso, o grotesco, o divertido, o las tres cosas". Y las nuevas obras que se exponen actualmente en París y que conforman la serie Of False Beaches and Butter Money no son una excepción.

Su trabajo se enfrenta a clichés sobre la glotonería de los norteamericanos y su fetiche por la comida. Es muy como Katy Perry en el esplendor de "Bon Appétit" ("me extendió como un buffet...") y quizá también con un toque de la Liga de la Leche. Wise reinventa los modos tradicionales de realizar retratos, capturando a mujeres sentadas que abrazan envases de aliño para ensalada y leche de almendras.

Las naturalezas muertas clásicas se convierten en instalaciones vivas, una estilizada abundancia sobre superficies brillantes o pieles de vaca, con conjuntos de frutas falsas y cuñas de queso rociadas con riachuelos de nata líquida.

Satirizando el modelo de la lechera, las fantasías pastorales y la obsesión por el consumo, Wise entremezcla lo kitsch con lo crítico. La artista habló con nosotros sobre el Pop Art, la ambigüedad moral de ser carnívora y las percepciones interculturales de los productos lácteos.

¿Por qué es la comida un tema interesante que explorar? ¿Este tema presente en tu obra está relacionado con la actual obsesión por la alimentación sana?
Empleo la comida para explorar temas que no necesariamente están relacionados con ella, como la sexualidad, la identidad, la clase y el género. Muchos de estos temas pueden desvelarse mediante aspectos mundanos de nuestra vida.

El movimiento hacia la alimentación saludable es un punto de partida hilarante para mí, porque sin duda me suscribo a él y también amo/odio los tipos de anuncios que se relacionan con sus productos. Soy sumamente crítica con las incongruencias que pueden encontrarse si se rasca la superficie de la industria de la alimentación sana. Por ejemplo, la quinoa literalmente está deforestando Sudamérica, pero se considera un superalimento, así que nos permite llevar una "vida ecológica y moral". Creo que podemos examinar la construcción social a través de estos hábitos.

Virgo Triennal, 2017, © Chloe Wise. Fotografía Rebecca Fanuele. Cortesía de la artista y de la Almine Rech Gallery.

En tu obra se percibe cierta sensación de que encadenas géneros tradicionales de la historia del arte. ¿Cómo influyen los recursos artísticos clásicos en tu estética?
Soy una gran admiradora de la obra de Sargent, Waterhouse y Lucian Freud. En mi actual exposición hay un montón de referencias a Vermeer y otros pintores clásicos holandeses de la Edad de Oro. Ahora mismo me siento totalmente fascinada por [el artista holandés Cornelis] Pronk, por sus ostentosas naturalezas muertas.

¿Puedes explicarnos de dónde sale el título de la exposición, Of False Beaches and Butter Money [De playas falsas y el dinero de la mantequilla]?
Hay un dicho en francés, "vouloir le beurre, l'argent du beurre, et le cul de la crémière", que se traduce como "querer la mantequilla, el dinero de la mantequilla y el culo de la lechera", que equivaldría a "desear ser dueño del pastel y también comértelo".

Pertenece al imaginario de la exposición en torno a las mujeres lecheras, pero también a la idea de alguien que lo quiere todo. Encapsula nuestro deseo de consumir y nuestro deseo simultáneo de vivir nuestra vida de forma ética, pero esos dos deseos a menudo se contradicen.

Mi exposición especula sobre la disonancia cognitiva que se produce cuando cosificamos la carne y los productos lácteos. Pierden su cualidad de "criatura viviente" para permitirnos consumirlos sin sentir que estamos actuando de forma inmoral. Si decimos "tomaré el bistec, por favor" en lugar de "tomaré el cadáver de vaca, por favor", estamos empleando un lenguaje que crea una barrera moral entre la realidad de lo que estamos comiendo y lo que hemos decidido que está bien consumir.

Además, Picasso tiene un montón de poesía que he estado leyendo últimamente. Repite el verso "falso como una playa" en numerosas ocasiones y a mí me encanta porque implica el papel que desempeña la ficción en nuestras ideas y suposiciones acerca del paraíso.

También hay mucho humor en tu obra. ¿Qué te hace reír?
Los gatitos en Instagram.

¿Quién consideras que emplea bien el humor en su arte?
Cindy Sherman, Tom Wesselmann y Ryan Trecartin.

¿Cómo funcionan las marcas y los logotipos en tu obra? Tan solo en esta serie aparecen una gorra de béisbol de Shell, edulcorante Splenda, latas de Lacroix y cartones de Lactaid.
Creo que las marcas y sus logos han llegado a representar un conjunto de señales visuales y autoridades que aceptamos e incluso recibimos con agrado como consumidores. Creamos y manifestamos nuestra individualidad en base a un número de elementos, pero muchos de ellos pertenecen a nuestros hábitos de consumo. Así que cuando compramos artículos de marca, los estamos añadiendo a nuestro inventario de "cosas con las que me asocio".

Me interesa mucho la idea de la formación de la identidad a través del consumo. Incluso cuando elegimos no participar, esa decisión da forma a nuestra sensación de nosotros mismos. Además, pienso mucho en Warhol y en Claes Oldenburg, y el uso que hacen estos artistas de Pop Art de artículos icónicos de la lista de la compra es una parte importante del diálogo. Las marcas funcionan como una conversación silenciosa pero constante.

Inceste de Citron, 2017, © Chloe Wise. Fotografía Rebecca Fanuele. Cortesía de la artista y de la Almine Rech Gallery.

La cultura de la comida es muy diferente en Francia, donde estás exponiendo, en comparación con Norteamérica, donde creas tus obras. ¿Crees que eso tendrá algún efecto en el modo en que se perciba tu trabajo?
Estoy emocionada por explorar el imaginario de la industria de la leche, porque su propia naturaleza saca partido de diferentes narrativas, dependiendo de a quién se esté vendiendo. En EE. UU., estamos presenciando actualmente un extendido miedo a los productos lácteos debido a la popularidad de las bebidas sin lactosa y a la concienciación de que, sí, ¡la leche es en cierto modo asquerosa! Así que me interesa todo el imaginario que acompaña a estos nuevos productos.

En Europa y en Francia, la cultura de los lácteos tiene una historia más larga y creo que hay un bello imaginario que la acompaña. Pero también hay cierta vinculación con los símbolos de la leche natural, aunque en realidad se alejan mucho de los productos que acaban en los estantes de los supermercados. Mi exposición contiene elementos que se relacionan a estas dos formas de ver los lácteos: como algo abyecto y asqueroso y como algo natural y bello. El momento de fricción entre dos formas diferentes de ver algo es lo que me interesa.


¿Cómo encajan los diversos estados de desnudez en esta idea del apetito? ¿Qué papel desempeñan el sexo y la desnudez en esta serie de retratos?
El modo en que se anuncian los alimentos saca provecho de nuestros sistemas de deseo, que a menudo se vinculan a nuestro apetito sexual. Con frecuencia, el imaginario y el lenguaje de estos dos deseos aparentemente dispares se fusionan. La publicidad emplea el sexo para vender casi cualquier cosa, así que estamos acostumbrados a ver alimentos con género o sexualizados.

¿Quién posa para tus retratos y cómo son esas sesiones?
Amigas. Hago fotos con mi teléfono o, si me siento más organizada (cosa rara), pido a una amiga que es fotógrafa profesional que haga las fotos. Cubro a mi amiga-modelo en aceite de coco y la fotografío luciendo brillante y maravillosa.

¿El clima político actual en Norteamérica ha cambiado el modo en que deseas representar y exponer a las mujeres?
Sí, suscita una sensación y una necesidad bastante urgentes de expresar resistencia: exponer temas significativos para nosotras, alzar la voz, hacernos oír y representar cuerpos que para empezar ya sufren marginación pero que todavía la sufrirán más con el clima político actual.

He leído que titulas tus cuadros siguiendo una lista de frases graciosas, dichas por ti o por tus amigas, que guardas en tu iPhone. ¿Alguna joya reciente?
Es una mezcla de frases que he oído inadvertidamente, letras de canciones, cosas que no he oído bien, frases graciosas leídas en el envase de algún producto... Depende. Algunos títulos de mi nueva exposición: "Mi triste corazón y tus pezones duros en la Biennale", "El cielo es para la historia", "Visiones de piel suave, salsa de tabasco".


"Of False Beaches and Butter Money" se expone en la Almine Rech Gallery de París.

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