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5 declaraciones de amor históricas

Genesis P-Orridge transformó su apariencia física para demostrar amor... Y nosotros seguimos preocupándonos por un mensaje de texto. Aquí las declaraciones más fuertes de amor por artistas icónicos.

por Samira Larouci
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10 Febrero 2016, 6:45pm

Jeff Koons y Cicciolina

Cuando Jeff Koons presentó su serie Made in Heaven en la Bienal de Venecia de 1990, la polémica obra se recibió con una mezcla de disgusto, admiración y asombro. El trabajo estaba compuesto por fotografías a gran escala y esculturas de cristal de él y su futura esposa en cualquier situación hardcore que había estado evitado hasta el momento (desde el punto de vista profesional).

Eliminando toda frontera entre el arte y la fotografía, las obras sirven como un recuerdo de toda una vida de sus aventuras sexuales sin límites. La mirada de devoción la podemos apreciar en el rostro de ella en Exaltion (la fotografía berniniesca del bukkake), mientras que la ternura en la mirada de él está perfectamente retratada en Silver Shoes -la obra más cara de la serie-. En esta última obra se ve cómo Cicciolina echa la cabeza hacia atrás en un momento de éxtasis, con las piernas en el aire y los pies adornados con zapatos plateados, mientras el pene semierecto de Koons le roza delicadamente el culo. No hay penetración, solo amor.

Genesis P-Orridge y Lady Jaye

Imagen cortesía Georg Gatsas 

El músico y artista de performance de culto Genesis P-Orridge se enamoró de la que fue su pareja al final de su vida, Lady Jaye, tan pronto como la vio de espaldas en 1993. Su enamoramiento fue tan profundo que pronto se convirtió en una obsesión. "Sentíamos eso de 'Desearía poder comerte entero. Desearía poder tomarte y convertirme en ti y que tú te convirtieras en mí'", dijo en una entrevista con NYmag.

Para su décimo aniversario en 2003, la pareja se dio el regalo perfecto: unos implantes mamarios a juego. Luego vino la cirugía de ojos y nariz, implantes de pómulos y barbilla, liposucción y terapia de hormonas. Empezaron a vestirse de forma idéntica y, como parte de su proyecto Pandrogeny, adoptaron un nuevo género y literalmente se convirtieron en una sola entidad que bautizaron como 'Breyer P-Orridge'.

Frida Kahlo y Diego Rivera

"Solo una montaña puede conocer el corazón de otra montaña". Esta es una de las hermosas citas que se encuentran en las cartas de amor que Kahlo escribió a Diego. La pareja se conoció cuando Frida era estudiante y se metió en lo que ahora se conoce como una de las relaciones más tumultuosas y volátiles de la historia del arte. Fueron 25 años llenos de cientos de cartas de amor, un matrimonio seguido de divorcio y de otro matrimonio y numerosas aventuras por parte de los dos (Frida con el teórico marxista Leon Trotsky y con Josephine Baker), mientras ambos seguían manteniendo que el otro era el amor de su vida.

Tras su divorcio, Frida continuó representando a Diego en su trabajo. En Autorretrato como Tehuana, Frida aparece sentada con la misma pose imponente que se ve en el resto de sus autorretratos, pero este es profundamente simbólico, puesto que el retrato de Diego aparece dibujado en su frente, como un tercer ojo, y su mirada está llena de amor, mientras que el lienzo hecho pedazos simboliza el fin de su matrimonio.

Christo y Jeanne-Claude

El Reichstag envuelto. Berlín, 1971-95. Imagen cortesía de Wolfgang Volz. © 1995 CHRISTO

Para los artistas, algo imperativo en su obra es que haya alguien que la entienda y la acepte. Si tu pareja quiere apilar 150 barriles de petróleo y utilizarlos para bloquear una calle en el centro de una ciudad para una de sus instalaciones, ¿intentarás detener a la policía para que los periodistas puedan hacer sus fotos? 

Lo que Christo y Jean-Claude encontraron el uno en el otro fue una relación colaborativa armoniosamente romántica y creativa. La marroquí Jeanne-Claude nunca quiso ser artista y llegó a decir "Si él hubiera sido dentista, me habría hecho dentista".

Las emblemáticas y monumentales obras artísticas de la pareja llegaron a su punto álgido con su obra del 1995, que consistía en cubrir todo el Reichstag -la sede del Parlamento alemán en Berlín- y que les llevó más de dos décadas. La pareja atribuye la longevidad de su relación a respetar dos cosas sagradas: nunca tomaron un vuelo juntos y se repartían las tareas (Christo hacía los bocetos, mientras que Jeanne-Claude se ocupaba de los impuestos).

Marina Abramović y Ulay

Marina Abramovic. 'The Artist is Present'.

Seguramente el romance más popular y desgarrador de todos sea el de Marina Abramović y Frank Uew Laysiepen (que lleva más de 50 años trabajando bajo el seudónimo de Ulay). La pareja se conoció en 1976 y empezó una apasionada y pionera relación que duró hasta 1988, cuando su separación se convirtió en un retrato del amor perdido, con un performance titulado Los amantes: la gran caminata de la Muralla China.

En la obra, ambos decidieron que caminarían la mitad del recorrido de la Muralla China partiendo de dos extremos opuestos, y que se encontrarían justo en medio para decirse su último adiós. Esto no solo marcó el final de su relación amorosa, sino también el fin de una larga relación artística.

Y justo cuando pensabas que la cosa no podía ponerse más poética, 22 años después, cuando Marina se encontraba en medio de su mayor performance hasta la fecha -The Artist is Present en el MoMa- y para la que se pasó 750 horas sentada en silencio durante ocho horas ante desconocidos, adivina quién apareció por allí.

Exacto: Ulay. 

Tras hacer la cola con el resto de visitantes, se sentó delante de Marina y la pareja se vio por primera vez desde su despedida en China. Cuando la artista abrió los ojos, juntaron sus manos y se miraron profundamente a los ojos con una emoción que no se puede describir con palabras. Después de historias así te das cuenta de que deberías replantearte lo de romper con alguien por Facebook. 

Credits


Texto Samira Larouci