sobre cómo el horror se convirtió en el género más inteligente del cine

Una nueva generación de jóvenes cineastas está respondiendo a un mundo lleno de problemas con algunas películas realmente geniales.

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abr. 4 2017, 11:59pm

Mia Goth in 'A Cure for Wellness.'

Las películas de terror siempre han representado una manera de examinar el mundo que nos rodea. Cuando estamos asustados y temblando, nuestro entorno se revela de una manera diferente. Las líneas cambian y se reacomodan a medida que nuestro propio miedo ajusta nuestras prioridades, haciendo evidente lo que realmente nos interesa.

Aislar la esencia de lo que nos asusta significa preguntar, no sólo lo que tememos perder, sino también lo que tememos ver distorsionado y pervertido. Durante los años sesenta y setenta, cuando se produjeron algunas de las películas doradas del cine de horror, éstas abordaron temas que amenazaban con dividir a la sociedad. The Shining, Rosemary's Baby y The Exorcist aprovechan nuestras ansiedades con respecto a la familia, dios y la decencia humana -tomando los tótems morales de nuestro mundo y declarándolos caducos. Esas películas jugaron con los temores reales que la gente llevaba en sus vientres, sobre todo mientras se ajustaba a los nuevos paradigmas sociales que trajo la invención de la píldora anticonceptiva, la amenaza de una guerra nuclear y la caída de la administración Nixon.

Mia Farrow en 'Rosemary's Baby'.

Durante los años ochentas y posiblemente los noventas el género decayó. Aunque aún se hacían películas de horror, dando lugar a franquicias y grandes carreras, eran considerablemente menos reflexivas. Las películas de horror cada vez más estaban unidas por tropos, trucos y sangre falsa. Incluso películas deslumbrantes como la Scream original -una meta obra maestra- se degradaron a través de sus innumerables refritos. Surgieron bromas en torno a las películas de horror -no tengas sexo, no seas de otra raza que no sea la blanca y definitivamente no te quites la camisa si quieres vivir-, ya que se convirtieron en juegos de sobrevivencia y no de análisis. Nuestro miedo se volvió unidimensional.

Essie Davis y Noah Wiseman en 'The Babadook'

Pero en los últimos años, esta pizca de inteligencia y sensibilidad hacia la amplitud del mundo ha vuelto. Hemos empezado a mirar más allá de los monstruos y los asesinatos para preguntarnos qué es realmente lo que nos mantiene despiertos por la noche. Revisando las películas que ahora pueblan los cines, es claro que una vez más estamos conscientes del terror real que acecha en el mundo real. Películas como Get Out, Raw, The Babadook e It Follows no están ancladas en nuestras pesadillas, sino en nuestros vecindarios. Toman sus temas del periódico, y de las continuas inquietudes que perturban nuestras conversaciones y nos hacen preocuparnos por nuestro futuro. No están retomando los temores comunes, sino que reconocen y definen otros nuevos.

'It Follows'.

Siendo así, en 2017 estas películas han evolucionado para ser más que un espejo, están comenzando y extendiendo las conversaciones sociales. Agregando elementos nuevos a los diálogos existentes, desmenuzando temas que el resto de los medios de comunicación sólo abordan de manera superficial.

Quizás el ejemplo más visible y alabado de esto es la película debut de Jordan Peele, Get Out. Él ha comentado que el proyecto comenzó cuando se dio cuenta de que la película que quería ver no existía. Superficialmente, puede parecer que se refiere a su decisión de crear una película de terror entorno a un protagonista negro -el personaje que, en la mayoría de las películas de horror subsecuentes, generalmente muere primero.

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Daniel Kaluuya in 'Get Out.'

Pero lo que inicialmente es una inversión de papeles y un desafío a las estructuras, rápidamente se devela como un comentario acerca del miedo y peligro reales que involucra ser un hombre negro en Estados Unidos. Las cuestiones relacionadas con la violencia por motivos raciales y el arraigado racismo figuran entre las que más están en circulación en la actualidad. Pero amparadas bajo el género de horror, millones de personas en todo el mundo pueden desentrañarlas, escribir innumerables publicaciones al respecto y hacer un sin fin de análisis privados. Es difícil imaginar cualquier otro medio que pueda llevar el tema de la seguridad de los hombres negros a tantos hogares; sin embargo, envuelta en el género de horror, la mentira de un mundo post racial es filtrada en mentes que de otra manera podrían cerrarse ante ella.

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'The Witch'.

Un movimiento similar ha surgido en relación con el género, posiblemente uno de los temas más discutidos de nuestra era. Pero una vez más, asimilado a través del horror, emergen nuevas preguntas y consideraciones que revitalizan una conversación que estaba en peligro de volverse estéril. The Witch, Raw e It Follows han usado la sangre, las tripas y la violencia como un conducto para los delicados temores alrededor del crecimiento y el paso de la adolescencia a la edad adulta. Mientras que otras películas de adolescentes se anclan en el romance y quizás en un artístico desvirgamiento, aquí la violencia y el horror son la expresión más natural para las muchas ansiedades femeninas que experimentan las jóvenes al sentirse arrancadas de la comodidad de la infancia. No es de extrañar que el efecto indirecto resultante de esto ha sido la transformación de esta clase de títulos de horror en una plataforma de lanzamiento muy real e inteligente para actrices jóvenes. Mujeres como Anya Taylor-Joy, Maika Monroe y Chloe Moretz han utilizado a las películas de terror para definirse como talentos singulares e intensos.i

Pero lo más impresionante, esta nueva generación de películas de horror nos ha permitido ver cosas que no estábamos del todo listos para ver. Ha moldeado sentimientos que aún no se habían convertido en pensamientos. Aunque hoy estamos menos reprimidos de lo que estábamos cuando George A Romero hizo The Night of the Living Dead en 1968, todavía hay temas que nos es difícil enfrentar.

Maika Monroe en 'It Follows.'

La reciente serie de películas que analizan la maternidad son un ejemplo de cómo el horror nos permite volver a usar a este género como herramienta para decir cosas que de otra manera serían demasiado amargas en nuestra boca. La amargura del ideal parental es difícil de expresar, al igual que el miedo al embarazo o la maternidad. Pero en The Babadook vemos a una madre enloquecida por un niño difícil y por las circunstancias cada vez más aterradoras y sofocantes. No todos los padres sufren el acosos de un libro para niños, pero muchos reconocerán el desgaste que sufre el lazo de Amelia con la realidad a medida que el agotamiento y el dolor erosionan su cuerpo y su mente.

Del mismo modo, Prevenge y Afterbirth invierten la narrativa del milagro de la vida para dar paso al auténtico miedo a lo desconocido de llevar a otra criatura dentro de ti, especialmente una que sea capaz de impactar y controlar tu cuerpo. Anteriormente, el embarazo y las vulnerabilidades vinculadas a él fueron la base de películas clásicas como Rosemary's Baby y Alien, pero las ofertas más recientes no sólo tratan las ansiedades con respecto a nuestros cuerpos, sino también al cambio de roles. Permiten a los personajes femeninos preguntarse incluso si quieren ser madres, y cambiar su libertad y placeres egoístas para servir como cuidadoras y protectoras de otro ser.

Alice Lowe en 'Prevenge'.

En última instancia, las películas de horror hoy en día se centran menos en el exterior, más bien tienden a mirar en la oscura realidad de nuestras propias vidas. Los monstruos no están emergiendo desde las oscuras profundidades, sino que son piezas de nuestra identidad que hemos permitido que se exacerben. En 2002, Gore Verbinski adaptó el éxito de terror japonés The Ring para la audiencia occidental. Literalmente encontró a su antagonista en un objeto extraño que aparece en la vida de las personas para destruirla. Quince años más tarde regresó al género con A Cure For Wellness, una película que pone a nuestra propia obsesión con una idea de salud extremadamente pura y manufacturada como la amenaza final. Convenientemente, también toca el tema de la cultura moderna del lugar de trabajo y nuestra abierta inclinación a permitir que nuestro deseo de "tenerlo todo" literalmente nos mate.

'Raw'.

De forma similar, Get Out -que ha sido en gran medida un catalizador para que haya una conversación entorno a la raza- nos trae a villanos que están dolorosamente "lúcidos". Su liberalismo hueco y forzado no es sólo una fuente de comedia, sino también una advertencia de cómo nos ocultamos tras un diálogo brillante y pensamos que eso evitará que nos revelemos como el problema definitivo. Antes de esta película, había un dilema moral que quizás sólo se reflejaba al incordiar a alguien en Twitter.

Finalmente, estos nuevos temas en el cine de horror hablan de nuestra creciente capacidad y disposición para cuestionar nuestro propio mundo, y no confiar en lo que vemos y oímos. No es de extrañar que una generación alimentada por la amenaza de "noticias falsas" y mensajes políticos manipulados e inventados como si fueran cuentos de hadas, haya desarrollado un nuevo nivel de visión crítica. La simple lectura de un periódico requiere la habilidad de filtrar los hechos y la ficción, y de cuestionar la realidad del mundo que nos presentan, así que no es de extrañar que este nuevo conjunto de habilidades para la vida se cuelen en los guiones de horror. Quién podría hacer una película de horror mejor que una generación que ha crecido con las preguntas: ¿Qué es real? ¿Quién dice la verdad? Y, ¿somos las víctimas o los villanos?

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Credits


Texto Wendy Syfret
Imágenes vía IMDB