atardeceres en venice beach: así es como se captura la eterna juventud

Fusionando lo íntimo y lo mundano, la fotógrafa Daria Kobayashi Ritch retrata a sus jóvenes modelos en parajes de ensueño.

por J.L. Sirisuk; traducido por Laura Castro, y Eva Cañada
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02 Octubre 2017, 8:41am

Este artículo apareció originalmente en i-D US.

Chicos y chicas adorables, aceras suburbanas, palmeras cuya silueta se recorta contra un amplio cielo azul... Las fotos de Daria Kobayashi Ritch hacen que esos temas tan familiares parezcan como de otro mundo a través de su fantasiosa perspectiva. Hay algo nostálgico y romántico en la obra de Ritch, enraizado en su adolescencia en el sur de California, etapa que pasó recibiendo clases de acuarela y haciendo retratos callejeros en Venice Beach.

Graduada en la Facultad de Diseño Art Center, Ritch lleva desde entonces perfeccionando sus dotes para el retrato trabajando para revistas como i-D y Rolling Stone. Y algunas de sus imágenes se han incluido en el nuevo libro de Amanda de Cadenet, #Girlgaze: How Girls See the World. También se está aventurando en el mundo de la imagen en movimiento y ha finalizado recientemente su tercer cortometraje, Guppy.

"Me gusta mucho fotografiar a la gente a solas. Es como tener una amistad durante un solo día", dice Ritch acerca de su proceso. "En ocasiones va más allá, pero es esa extraña interacción mediante la cual realmente te encuentras en una situación íntima con otra persona". Cole Sprouse, Haim, Rowan Blanchard, Amandla Stenberg, Sasha Lane, Kim Gordon y su hija Coco son solo algunas de las personalidades que ha fotografiado.

A lo largo de su obra, Ritch ha demostrado la capacidad de desvelar el esplendor y la profundidad de la vitalidad juvenil de sus modelos. Recientemente nos reunimos con ella en Nueva York para hablar de su trabajo.

¿Recuerdas tu primera cámara?
La primera cámara con la que fotografié fue una cámara con película de tipo "apuntar y disparar" que había sido de mi madre, pero mi primera cámara profesional fue una Nikon FM2 que me regaló mi padre cuando me gradué en el instituto. Creo que la compró en una tienda de segunda mano. Fuimos al paseo marítimo de Venice y me enseñó a utilizarla, porque yo no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Simplemente hacía retratos callejeros de la gente que había en el paseo.

Estaba a punto de preguntarte qué te obsesionaba fotografiar cuando conseguiste tu cámara.
Siempre han sido retratos, siempre me ha obsesionado fotografiar personas. No creo que haya sentido nunca interés por otra cosa.

Tus imágenes son muy distintivas. ¿Qué crees que ha influido en tu estética?
Crecí en Malibú, en un entorno natural, así que creo que eso tuvo una enorme influencia sobre mí. Y también la gente que vive en Los Ángeles, con la que crecí. Durante un tiempo también el mundo de la música y la cultura de la juventud fueron muy influyentes. Definitivamente creo que los jóvenes ejercen una enorme influencia sobre mí.

¿Qué factor común dirías que comparten los protagonistas de tus fotografías?
Es mucho más que solo su apariencia externa. Creo que hay mucha profundidad en ellos y que tienen mucho que decir, son todos personajes complejos y están un poco locos. Suelo rodearme de gente a la que no le importa realmente lo que piensen los demás.

¿Cómo ha cambiado tu enfoque desde que empezaste a fotografiar?
Cuando empecé todo giraba en torno a crear una imagen con visión artística. Asistí a la U.C.L.A. durante dos años y estudié Bellas Artes. Había una técnica de laboratorio con la que realmente conecté y fue ella quien me habló de hacer más retratos en lugar de fotografías de moda. Para mí todo era estética, todo era moda, todo tenía que ver con la belleza femenina. Ella me influyó para que empezara a fotografiar personas en lugar de hacer fotografías de moda. Aquello cambió cómo veía la fotografía e hizo que me sintiera emocionada por ella.

¿Es cierto que conseguiste tu primer trabajo profesional gracias a Instagram?
Me sumergí en el profundo agujero de las pequeñas revistas online y empecé a enviarles mi trabajo. No tuve suerte, pero seguí publicando cosas por mi cuenta y subiendo fotos a Instagram. No estoy realmente segura de cuál fue el punto de inflexión en Instagram, pero la editora de belleza de Nylon empezó a seguirme, así que le envié un mensaje que decía, "De verdad que quiero trabajar contigo". Y al final aquello acabó sucediendo. Fue algo así como por capricho, de modo que aquella fue mi primera revista.

También te has movido hacia los cortometrajes y el más reciente, Guppy, es tan idílico como tus fotos.
Lo hice con el mismo tío que ha hecho todas las demás películas conmigo [Marz Miller]. Resulta que había alquilado una cámara para otro rodaje y me dijo, "Tengo tiempo extra si quieres hacer algo". El corto es básicamente yo dejando volar lo que sentía. Estéticamente hay muchas cosas implicadas, pero más allá de eso, capturar un momento y un sentimiento era mi principal objetivo.

¿Qué te gustaría hacer a continuación?
Me encantaría que mi trabajo me llevara a otros países. Disfruto viajando porque encuentro inspiración en otras culturas y otros estilos de vida. Creo que experimentar otros lugares y personas puede ayudarnos a comprender lo similares que somos.

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