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      moda Tim Chan 8 mayo 2017

      los secretos que esconden las tendencias del 'street style' en seúl

      Rebelándose contra las restricciones del conformismo y la obligatoriedad de los uniformes, los jóvenes coreanos están tomando las calles con sus looks extremos y únicos.

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      Photography Alex Finch

      "¿Te has fijado, cuando vas a Corea, en la cantidad de espejos que hay?".

      El diseñador Siki Im describe un reciente viaje que hizo a Seúl, la ciudad natal de sus padres y el lugar donde pasó gran parte de su infancia. Aunque ahora reside en EE. UU., este vanguardista diseñador de moda masculina afirma que la inspiración que puede obtenerse en la capital surcoreana no tiene límites, debido en gran parte a la refrescante aportación de una juventud obsesionada con el estilo que está girando el espejo hacia sí misma y la cámara hacia una de las áreas más prósperas de Asia en el campo de la moda de fantasía.

      Conforme el streetwear va decayendo en Nueva York y París, capitalizado por blogueros con gran inteligencia empresarial que abarrotan los desfiles llevando prendas de su patrocinadores y posando para sus cuentas de Instagram, el fenómeno público de concebir la moda como espectáculo sigue expandiéndose en Seúl gracias a una nueva generación de jóvenes que está descubriendo una libertad que antes era prácticamente inaccesible.

      Aunque el estilo coreano estaba en su día gobernado por barreras culturales procesales e institucionalizadas, esta generación está adoptando una nueva creatividad gracias a las cambiantes normas de género y a un discurso más abierto de autoexpresión.

      Michael Hurt, profesor adjunto de la Universidad Hanguk de Estudios Extranjeros (que también fue uno de los primeros fotógrafos de moda que hubo en Corea a principios de la década de 2000) afirma que la motivación para vestirse es algo más que simplemente hacer una declaración de principios: también tiene que ver con la libertad.

      "Los niños coreanos deben llevar uniforme hasta después del instituto", explica Hurt, "y básicamente se les enseña a no destacar. Poder llevar estas tendencias es una vía de escape total para ellos".

      Fotografía Michael Hurt

      No hay más que mirar las fotos de la reciente Semana de la Moda de Seúl. Los fotógrafos se alejaron del epicentro de la acción y se dirigieron al distrito Dongdaemun, frente a la futurista estructura en forma de huevo diseñada por Zaha Hadid, para capturar motivos inspirados en el hip-hop y el streetwear con logotipos superpuestos como sacados de los noventa, cierta androginia romantizada, tatuajes que cubren todo el cuerpo y looks sexualizados que rayan lo fetish. Como muchas tendencias que llegan hasta Asia, la mayoría de estas influencias tienen su origen en el Hemisferio Occidental.

      Revistas como Nylon y Dazed and Confused tienden un puente hasta Asia publicando ediciones coreanas, mientras que blogs locales como el del fotógrafo Lee Jaedoo JDIN KOREAYour Boyhood, que tiene una década de antigüedad pero sigue prosperando, ofrecen inspiración diaria en forma de fotos, collages y reflexiones en formato documental sobre las campañas de las firmas de moda, el estilo de las celebridades y las nuevas colecciones.

      Instagram también ha creado un bucle global de feedback entre Seúl y las capitales occidentales de la moda. Internet ha conseguido que sea más fácil que nunca buscar inspiración y nuevos códigos de vestimenta. Corea del Sur es famosa por tener la conexión a internet más rápida del mundo y, siendo el lugar donde se encuentra la sede central de Samsung, también ofrece acceso a los más novedosos smartphones, cámaras y otras herramientas para las redes sociales.

      La inmensa escena de celebridades nativas de Corea siempre ha ejercido influencia en la moda callejera del país (un buen ejemplo: recientemente las Nike Air Vapormax se agotaron en menos de un minuto después de que el rapero y cantante G-Dragon apareciera en la campaña publicitaria). Pero la vigencia de las redes sociales ha traído consigo nuevos modelos que consultar e imitar.

      "Todo se ha abierto a nivel global gracias a internet", indica Im. "Los críos tienen mayor acceso que nunca, así que son muy conscientes de las tendencias de todo el mundo". Y Alex Finch, fotógrafo de street style residente en Seúl que ha cubierto la Semana de la Moda coreana añade: "Toda la gente que conozco parece estar siguiendo la últimas colaboraciones y lanzamientos. Si funciona en el extranjero, puedes estar seguro de que aquí también sucederá".

      Los fabricantes de ropa se esfuerzan al máximo para estar a la altura de los nuevos estilos popularizados por las imágenes que llegan de fuera. Los omnipresentes hervideros de marcas privadas de Dongdaemun son núcleos literales de producción, fabricación y venta de ropa bajo un solo techo, que se apresuran a lanzar réplicas de prendas de Vetements o Gosha Rubchinskiy en cuestión de días. ¿Quieres las zapatillas Princeton de Gucci, o un cinturón de Off-White? Los expertos en estilo se hacen con las versiones de imitación y las emparejan con prendas vaqueras desgastadas o looks deportivos exagerados, llevando la mezcla de lo más alto y lo más bajo hasta nuevos extremos.

      Estos ejemplos de moda se remezclan de formas emocionantes e inesperadas, incluso aunque su significado se pierda en la traducción. Corea se encuentra a miles de kilómetros de donde se originan esos looks y esas tendencias, así que es comprensible que se produzca cierta desconexión. El contexto, según Im, es diferente. Aquí te mostramos algunas de las tendencias de estilo callejero más curiosas de Seúl:

      Hip Hop


      Fotografía Michael Hurt

      El estilo hip-hop llena las calles de Itaewon, el bullicioso distrito internacional de Seúl que linda con la Yongsan Garrison, una base militar estadounidense. La presencia tanto de turistas norteamericanos como de miembros del ejército, así como las embajadas cercanas, han traído un influjo de nuevos signos culturales, desde el garito hip-hop de reciente apertura Compton Club, hasta tiendas de música y ropa que también tocan la cultura skate y la cultura streetwear (piensa en Stussy, Supreme y HUF). El programa de televisión Show Me the Money es un popular concurso de raperos que rompió todos los récords de audiencia cuando se estrenó y que anda ya por su sexta temporada. "Fue toda una sensación", afirma Chan Kim, responsable de compras de ropa masculina para BEAKER, la tienda multimarca más grande del mercado coreano que se centra en marcas contemporáneas y de streetwear. "Todos los críos escuchan hip hop ahora".

      En las calles, se ven jerséis excesivamente holgados, bombers llenas de parches y chaquetas Fear of God combinados con pantalones vaqueros desgarrados y Timberlands. A otros les tira más el estilo completamente inspirado en los 90 y llevan sudaderas XL bajo abultados monos y sneakers impolutas.

      Estilo hipersexualizado

      Fotografía Michael Hurt

      Aunque los fans del hip hop llevan sudaderas varias tallas más grandes al más puro estilo Yeezy y camisetas con eslóganes de aire retro, algunas coreanas jóvenes van por ahí llevando zapatos de tacón alto, botas hasta el muslo y chokers de cuero.

      "Ves a chicas en la semana de la moda que toman prestadas muchas cosas de la cultura BDSM y no saben muy bien lo que representan las prendas que llevan, aunque sí entienden algunos significados", explica Michael Hurt. "Estas chicas comprenden que los objetos tienen una naturaleza cargada de sexualidad y saben que nadie lleva tacones de 15 centímetros a clase".

      Punk

      Fotografía Alex Finch

      Botas robustas y chaquetas de cuero caracterizan la escena del punk coreano en las calles. Los cuadros escoceses surgen en minifaldas rojas o atados en torno a la cintura por encima de pantalones vaqueros negros y creepers. Maquillaje oscuro, piercings y cadenas que acaban desviándose hacia lo gótico, mientras la presencia de calaveras y tibias cruzadas se luce en la ropa y en los accesorios sin el más mínimo atisbo de ironía.

      Im, que tocó en alguna banda punk en sus años de juventud, afirma que los looks "nouveau-punk" que se ven en las calles destacan mucho, pero que carecen de la típica naturaleza antisistema. "La gente que lleva Doc Martens o una chupa de cuero no se cuestiona nada ni quiere lanzar ningún mensaje contra nada", dice. Y aun así, "como el look punk resulta tan oscuro en Corea, estos críos siguen haciendo una declaración de principios".

      Logomanía

      Fotografía Alex Finch

      "Cuando nuestros padres eran jóvenes no tenían dinero, Corea era un país muy pobre", explica Im. "El estilo de vida era más modesto y sobrio. Ahora ya no es una vergüenza expresar tu riqueza". Esa riqueza se expresa mediante la superposición de logotipo sobre logotipo, con looks completos de Chanel, Kenzo, Moschino y otras casas de moda, sobre todo europeas.

      "Esta es la primera generación de jóvenes que ha crecido expresándose mediante el consumo", añade Hurt, que opina que la juventud coreana celebra ahora la creatividad. "Son súper consumistas y la moda es algo a lo que se han aferrado, así que ahora todo gira en torno a '¿Cómo puedo destacar?', tanto si es a través del color de una funda para el móvil o llevando ropa extravagante".

      Ambigüedad de género

      Fotografía Michael Hurt

      El cambio de las normas aceptadas sobre el género ha facilitado que también se fomente el estilo individualizado. Las mujeres coreanas, en tiempos obligadas a ser súper femeninas, ahora abrazan los cardados, las cabezas rapadas y los cabellos cortos mientras juegan con el género luciendo sudaderas extra grandes, gorras de béisbol y siluetas holgadas y agresivas. Hoy en día es más probable ver sudaderas con capucha llevadas por chicas, mientras los hombres coreanos experimentan también con formas más andróginas de vestirse, optando por chaquetas largas y envolventes y estampados caprichosos de aire infantil.

      Los hombres coreanos, que durante mucho tiempo han defendido el uso de maquillaje, ahora también cambian sus peinados y el color de su cabello cada pocos meses, imitando los estilos en constante evolución perpetuados por grupos de K-pop como EXO y Big Bang.

      Modificaciones corporales

      Fotografía Alex Finch

      Tanto hombres como mujeres están experimentado también con los piercings y los tatuajes que cubren todo el cuerpo, continuando con la fascinación que se siente en Corea del Sur por la manipulación del cuerpo y la imagen, pero sin imitar la obsesión de la generación anterior con la cirugía plástica.

      Sin embargo, la modificación corporal es ilegal en Corea, porque se vincula a historias antiguas de actividades de bandas y comportamientos decididamente poco decorosos. "Todos los tatuajes", indica Chan Kim, "se hacen de forma clandestina".

      Cuando están en público con sus familias, la mayoría de coreanos se cubren los tatuajes y piercings con camisas de manga larga y gorros. Pero en las calles, frente a la curiosidad de las cámaras, se desabrochan los botones para mostrar tatuajes que cubren todo el pecho o se remangan las camisas para mostrar su nueva incorporación de tinta bajo la piel, mientras otros tatuajes asoman bajo medias de encaje y los jóvenes vuelven a colocarse sus piercings, que llegan a extremos exagerados.

      "Es un acto de rebeldía", afirma Kim. "Muchas cosas se consideran 'prohibidas' para los coreanos, pero ahora están encontrando valentía para expresarse".

                                                                                                                                    * * *

      Esta imitación generalizada de la cultura occidental, especialmente del estilo hip-hop, ha suscitado numerosos debates sobre lo indignante que resulta la apropiación cultural. Se ha escrito mucho sobre estrellas del K-Pop como CL, que han incorporado figuras estilísticas sobre moda y música popularizadas por los raperos norteamericanos. Y esto se ha filtrado hasta el mundo de la moda: la icónica camiseta de RUN DMC es omnipresente en las calles de Seúl, mientras que el estilo B-girl ha hecho su aparición en todas partes, desde las pasarelas de moda hasta los frenéticos vídeos musicales del grupo ya disuelto 2NE1.

      Hurt afirma que esta imitación generalmente no es tan profunda, sino más bien superficial. "No he conocido a nadie que llevara la famosa camiseta y que supiera quiénes son RUN DMC", dice. "No saben de dónde procede, pero no pasa nada, porque no intentan hacerte creer que sí lo saben. Simplemente les gusta el estilo".

      Como leen los textos culturales de forma diferente, los coreanos los interpretan y reinterpretan a su propia manera, vaciando así de significado símbolos o palabras que en realidad sí tienen significado. Aunque esto no exime a los coreanos de la apropiación, sí que explica el contexto de la misma.

      Los mensajes culturales también se descodifican de forma diferente aquí. Cuando una chica joven lleva medias de rejilla o una camiseta de Playboy, no está necesariamente intentando hacer una declaración sobre la sexualidad femenina. Simplemente va escogiendo motivos superficiales para crear su propio estilo único. Y para ser una cultura que a menudo alaba el conformismo y condena la originalidad, se trata de un signo muy alentador para la industria.

      Al parecer, el objetivo no se centra tanto en crear nuevas identidades como en crear múltiples identidades que pueden adoptarse o desecharse, como una versión más elevada y sofisticada del cosplay. Es al mundo de la moda lo que el sampling al de la música. Los jóvenes coreanos están derribando las barreras de la autoexpresión, obteniendo su inspiración en varios géneros sin ironía ni cinismo. Y, en una ciudad donde imperaba la modestia pero que ahora es la ciudad de los espejos, todo gira en torno a abrazar la idea de vanidad como oportunidad para conseguir que tu voz sea escuchada.

      "Creo que están pasando muchas cosas en la calle a las que deberíamos prestar atención", afirma Finch, el fotógrafo de street style. "Tanto si se trata de asumir riesgos como de hacer las cosas a tu manera, hay mucho que la gente puede aprender del modo en que la juventud se viste en Seúl".

      Hurt, que lleva más de una década documentando la moda coreana, indica que se alegra de que su país por fin esté obteniendo la reputación que merece. "Siempre me dijeron que los coreanos tienen un sentido horrible de la moda y que Japón era el sitio donde tenías que ir para encontrar buenos estilos", afirma. "Pero ahora por fin estamos potenciando el capital creativo de la ciudad".

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      Texto Tim Chan
      Fotografías cortesía y copyright de Alex Finch y Michael Hurt

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      Temas:moda, street style, cultura, corea, subculturas

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