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      musica Emily Manning 15 marzo 2017

      smart girl club: princess nokia y las mujeres más importantes de su vida

      Destiny Frasqueri ―Princess Nokia para ti y para mí― crea música que nace de sus raíces en los diversos rincones de la ciudad de Nueva York y, ahora, nos presenta a las dos mujeres más importantes de su vida: Gia y Rafa.

      Gia lleva camisa de Tome. Ropa interior de GAP. Destiny lleva camisa de ManGo. Sujetador Araks. Boxers de GAP. Ropa interior de la modelo. Rafa lleva camisa de DKNY

      Cuando nos reunimos con Destiny Frasqueri —más conocida como Princess Nokia— en su Nueva York natal, nos espera con dos de las mujeres a las que se siente más unida (arriba en la imagen). Una de ellas es Rafa y, según Destiny, es "una miembro increíble de una organización comunitaria cuya labor gira en torno a la planificación urbanística, el feminismo y la deconstrucción de la gentrificación". 

      Actualmente, Rafa está ayudando en el desarrollo de la escena hardcore organizando conciertos de punk para adolescentes en el Bronx. La otra, Gia, "lleva años con su labor activista a favor de los derechos de los animales y de la justicia social". También es profesional en el ámbito de la suspensión corporal y practica su complejo proceso para instalaciones artísticas y entretenimiento público.

      Nos encontramos en la casa que tiene Gia en el Bronx donde, al estar especializada en medicina con serpientes, tiene cinco reptiles al alcance de la mano. "Cuando estamos en casa de Gia, pasando el rato en su habitación, viendo películas y jugando con los niños, hablando de chorradas entre nosotras, siempre tenemos serpientes alrededor", explica Destiny. "Tienen muchísimas cualidades holísticas que nos permiten estar en paz entre nosotras. Nos mantienen en un estado de calma y meditación". 

      Aunque la fortaleza, la inteligencia y el poder que son tan evidentes en la música de Destiny son fáciles de descubrir en su voz, también lo son la compasión, la empatía y la sabiduría que transmite a sus letras. "Yo soy un apoyo para ellas; ellas son un apoyo para mí. Juntas somos guerreras. Nos guardamos las espaldas mutuamente todo el tiempo; nos buscamos; nos queremos incondicionalmente", afirma Destiny acerca de su tribu. "Es algo difícil de ver en este mundo".

      Destiny tiene mejores palabras que "amiga" para describir a Rafa y a Gia. Una de ellas es "comay", que en Latinoamérica significa "tu hermana, la persona que cuida de tus hijos", explica. "Yo soy la madrina de sus hijos, así que soy su comay. Y cuando yo tenga hijos, ellas serán las madrinas". Otra palabra es "hoodrat", que Destiny describe como "una mezcla de tener identidades punk-rock, góticas y hardcore y además proceder del ghetto. Ese es nuestro rollo. No encajamos en ningún sitio porque personificamos el equilibrio".

      Y en ningún lugar es tan aparente este hecho como en el último disco de Destiny, 1992. La intérprete continúa su dinámica evolución como artista sin miedo a explorar y abrazar completamente todas las facetas de su identidad. Tras su álbum de debut en 2014, Metallic Butterfly —en el que iba saltando de un género a otro—, publicó Honeysuckle: un disco con aires a lo Donna Summer con unmarcado carácter lanzado bajo su propio sello. 1992 es una oda ricamente matizada al hip-hop del Nueva York de los 90 en el que creció Destiny, viviendo a caballo entre Harlem, el Lower East Side y el Bronx.

      El destacado tema Green Line está anclado en la producción introspectiva de los discos de jazz, repletos de vientos, y en las bulliciosas grabaciones callejeras tan comunes en las primeras obras de Nas. Brujas posee resbaladizos sonidos electrónicos underground sobre los que coloca su embriagador tributo a sus raíces afro-indígenas. Bart Simpson —el osado tema que abre 1992— se escribió en honor a los skaters de Manhattan. En las manos de Destiny, la abrumadora historia de esta ciudad es la base sobre la que construir algo emocionantemente nuevo.

      "Nueva York es un buque vivo y palpitante que navega repleto de poesía, arte, moda, dolor, tragedia, exclusividad, color, diversidad, excentricidad y pobreza. Para mí todo es fascinante", afirma Destiny. "Hay un gran desequilibrio y por eso me siento identificada. Está en la poesía, está en la cinética, está en el teatro". Y no solo está en la música. Parte de lo que une a Destiny, Rafa y Gia es su estrecha conexión con la comunidad, la experiencia compartida de la vida en la ciudad. "Estamos muy unidas al lugar donde vivimos y nos encanta. No nos gustaría vivir en ningún otro sitio que no fuera Nueva York. Eso es lo que significa para nosotras; estar con nuestra gente; estar en medio de la comunidad. Ahí es donde nos conocimos las tres y ahí radica nuestro carácter único".

      Destiny comprende el valor de reafirmar otras comunidades más allá de su vecindario, su barrio y su ciudad. Está profundamente comprometida con la creación de espacios seguros en sus conciertos en directo y los construye mediante la positividad y el respeto. En un reciente documental que reflejaba la fiesta de lanzamiento de 1992, Destiny exclama "¡las chicas al frente!", el grito de guerra de Kathleen Hanna, líder de Bikini Kill, y también inicia una fila al estilo de Soul Train. Le pregunto por qué es eso tan importante para ella. "Sé lo que se siente siendo extremadamente marginada en un espacio; sé la ira que puede hacerte sentir esa marginación y sé cómo es no sentirte segura en un espacio", explica. "Como mujeres jóvenes de color, es importante que nuestras voces, nuestras opiniones, nuestros valores y nuestras historias sean comprendidas, incluidas, escuchadas, respetadas y honradas".

      Fuera de los lugares donde organiza sus conciertos, Destiny está contribuyendo a la comunidad mediante la comunicación. Su vehículo principal es el Smart Girl Club, un colectivo que ha organizado talleres, programas de radio y recitales de poesía. Su finalidad es crear colaboraciones creativas entre mujeres de todos los colores, formas y sexualidades a través del arte y el desarrollo de la comunidad. Para Destiny, el Smart Girl Club es "un espacio seguro para desestresarme y convertir mi ira y mi insatisfacción en cosas positivas. Y creo que, por eso, es importante que existan espacios seguros: una cosa es sentir la ira y otra muy distinta buscar una solución saludable para ella".

      El Smart Girl Club nace a raíz de la perspectiva y las experiencias del feminismo urbano, "una forma tangible de feminismo que resulta accesible para las mujeres que viven en las ciudades y que no tienen acceso a las formas institucionalizadas de feminismo" representadas por las clases culturalmente más elevadas. "Es para mujeres como yo, que se identifican a innumerables niveles y que necesitan algo en lo que sentirse representadas. El feminismo urbano está en la comunidad en la que crecí, no somos invisibles", afirma. "Es como decir que, tanto si te gusta como si no, vamos a vernos representadas; vamos a exigir respeto; vamos a combatir la marginación con nuestra presencia; vamos a crear herramientas de concienciación y protección para la sororidad, para la educación y para encontrar formas mejores de gestionar nuestra vida. Ese es nuestro objetivo". 

      Seguiremos atentos a los movimientos de Princess Nokia —a quién podremos ver en la próxima edición del Sónar Barcelona— y esperamos que su reinado sea largo y próspero.

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      Texto Emily Manning
      Fotografía Zachary Chick
      Estilismo Katelyn Gray
      Asistente de estilismo Marie Choi

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      Temas:musica, princess nokia, destiny frasqueri, the family values issue, moda

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