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      musica Clementine de Pressigny 20 marzo 2017

      kim gordon y su hija coco nos hablan sobre su relación

      Es idolatrada en todo el mundo, pero para su hija Coco Gordon Moore, Kim Gordon es su madre, su confidente y su mejor amiga. Ambas comparten una gran complicidad y eso es algo muy bonito.

      Kim lleva camisa y pantalones propios. Coco lleva vestido de Sandy Liang. Pulseras de Rodarte. Anillos de COS.

      Kim Gordon va conduciendo por Los Ángeles cuando se conecta nuestra llamada a tres. Su hija, Coco Gordon Moore, ya está disponible, hablando desde la casa de su madre. Inmediatamente queda claro que hay un problema cuando se habla con las dos al mismo tiempo, porque sus voces son muy, muy parecidas. Afortunadamente se las puede distinguir por el modo en que responden a las preguntas. Coco es más habladora, más rápida en responder. Hace gala de una gran despreocupación juvenil mezclada con la confianza de alguien que ha crecido rodeada de personas famosas, pero que todavía no brilla demasiado con luz propia en ese ámbito, aunque no por falta de interés por parte del público. Después de todo, desciende de leyendas de la música y posee sus propias capacidades artísticas y la cantidad exacta de misterio a su alrededor. 

      Kim es muy amistosa cuando habla, pero tiene la comprensible reticencia de una artista a quien ya le han preguntado todo y no está especialmente entusiasmada con la idea de contar mucho más. Por supuesto, ya ha expuesto su vida en sus propios términos con su publicitada y aclamada autobiografía de 2015 La chica del grupo, en la que hablaba de la intensa timidez y la gran sensibilidad que la han caracterizado desde que era una niña y de las que solo se libera cuando está sobre el escenario.

      Coco ha vuelto a vivir temporalmente con su madre después de graduarse en el Instituto de Arte de Chicago el año pasado y está lista para mudarse a NYC en breve, siguiendo los pasos de su madre. "Estoy muy emocionada, pero mudarme durante el invierno será duro", afirma. "Supongo que estoy en esa etapa de la vida post-graduación en la que todavía no sabes muy bien qué hacer con tu vida. Por eso he decidido mudarme a Nueva York, me da la sensación de que es la elección correcta, tratar de hacer arte allí".

      Nuestra relación cambió después de que yo fuera a la universidad. Ahora somos más como amigas. ¡Nunca fuimos amigas cuando yo era adolescente! Pero ahora podemos estar juntas sin fastidiarnos la una a la otra.

      Después de Sonic Youth, Kim se embarcó junto a Bill Nace en una nueva colaboración musical de libre formación: Body/Head. Y a finales del año pasado lanzó su primer single grabado bajo su propio nombre después de 36 años en la industria musical. Actualmente, sin embargo, trabaja sobre todo en sus cuadros mientras observa cómo su hija se establece en el mundo de un modo muy similar a como ella misma lo hizo a principios de los 80. "Coco sin duda ha tenido una educación mucho más centrada", explica Kim. "Yo fui pasando por varios colegios y me mudé a Nueva York cuando tenía veintitantos años. Es una buena edad para vivir en Nueva York, ser joven y soportar las penurias. En realidad no me gustaba nada andar en la veintena, de hecho lo odiaba". 

      Esa es otra cosa que tienen en común: Coco, que actualmente tiene 22 años, se siente igual. Las dificultades que tuvo que soportar Kim en los 80, cuando la ciudad era un lugar desastroso e impredecible pero abierto a infinitas posibilidades creativas, se alejan mucho del sofisticado y adinerado panorama del Nueva York actual. Pero da la sensación de que Coco hará algo con ese entorno que es totalmente suyo porque, igual que su madre, crear arte es lo único que se ha planteado hacer. "Es algo innato en mí, siempre ha tenido todo el sentido del mundo", afirma. "Coco siempre ha sido muy buena de una forma expresiva con los materiales y también una buena escritora", continúa Kim. "De hecho no podría imaginármela haciendo nada que no fuera crear arte, o escribir, o alguna otra cosa de carácter creativo". 

      Para Coco, su madre le ha proporcionado tanto inspiración como una sólida base. "Yo, por supuesto, me fijo mucho en las obras de mi madre, porque gran parte de su trabajo es muy conceptual", dice. "Desde que era muy pequeña mi madre siempre ha sido realmente buena criticando mi obra. En aquel momento era difícil de asumir, pero finalmente me ayudó a ser mejor artista y cuando fui a la escuela ya tenía muy sentadas mis bases artísticas".

      Coco sabía que sus padres eran muy importantes desde muy pequeña. "Solía ir de gira con Sonic Youth cuando era un bebé y verlos sobre el escenario y ver las reacciones de la gente ante mi madre... Veía gente que flipaba totalmente". Pero igual que cualquier adolescente normal, no se acababa de sentir cómoda pensando en su madre como algo más que exactamente eso, su madre. "En el instituto traté de alejarme de ello y no prestarle atención, no pensar en ella de ese modo. Primero es mi madre y después una figura cultural", indica Coco. "No pensé en ella como un icono artístico feminista hasta que llegué a la universidad. No creo que lo entendiera del todo hasta entonces". 

      Como podréis imaginar, tener una madre que ha llevado ―y sigue llevando― una existencia tan creativa significa tener línea directa con una buena guía para la vida. "Me ha dado muchos buenos consejos", confirma Coco. "Yo diría que da los mejores consejos del mundo". Kim se sorprende un poco por las declaraciones de su hija. "¡Qué bonito!", contesta. Entonces, ¿qué le gustaría haber sabido a Kim cuando tenía la edad de su hija? "Supongo que todo eso de que el mundo es tan grande y abrumador. También que podía tener la carrera artística que más se ajustara a mí, en lugar de la que pensaba que debía tener".

      Es conocido que las relaciones entre madre e hija son difíciles de llevar cuando, al dejar atrás la adolescencia, surge un creciente sentimiento de identidad en ambas y la relación finalmente se convierte en algo diferente. Diferente para bien, en este caso. Kim y Coco han atravesado una época tumultuosa y han conseguido llegar al otro lado, más unidas que nunca. "Cuando eres adolescente es tu trabajo separarte de tus padres", dice Kim. "Pero después regresan a ti y eso es muy bonito. A Coco se le da muy bien ser ella misma y a mí me parece fantástico. Lo admiro mucho". Coco está de acuerdo: "Creo que nuestra relación empezó a cambiar cuando estaba en la universidad. Ahora somos más como amigas. ¡Nunca fuimos amigas cuando yo era adolescente! Pero ahora podemos estar juntas sin fastidiarnos la una a la otra". 

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      Texto Clementine de Pressigny
      Fotografía Daria Kobayashi Ritch
      Estilismo Leah Adicoff
      Peluquería Brian Fisher de The Wall Group con productos Oribe 

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      Temas:kim gordon, cultura, musica, moda, daria kobayashi ritch, leah adicoff, coco gordon moore

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