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      cultura André-Naquian Wheeler 19 junio 2017

      ‘factory fanzine’ es la publicación queer que pasa de tus limitaciones de género

      El fundador y director creativo del fanzine comparte con nosotros un avance exclusivo del próximo número, ‘Retro Erotico’.

      ‘factory fanzine’ es la publicación queer que pasa de tus limitaciones de género ‘factory fanzine’ es la publicación queer que pasa de tus limitaciones de género ‘factory fanzine’ es la publicación queer que pasa de tus limitaciones de género

      Este artículo fue publicado originalmente en i-D UK.

      Hablemos de sexo. Del mismo modo que luchar por la representación y la visibilidad son partes inherentes a la comunidad queer, recordemos cuál es la base de esas identidades: la atracción sexual. Y, para ser sincero, no existe demasiada variedad en el tipo de tíos que los medios mainstream ofrecen a los hombres queer como objeto de deseo. Existe el personaje tipo Sean Cody del que tanto se ha escrito: machote, masculino y norteamericano de pies a cabeza. Un rápido vistazo a todos esos chicos perfectos pone en evidencia la adoración por la hipermasculinidad, la juventud y la blancura que muestra el porno gay.

      Por eso es tan necesaria una publicación digital como FACTORY Fanzine. Con sus chicos vestidos con medias de rejilla, botas hasta el muslo y chokers, está ayudando a remodelar la mirada queer masculina. Es el producto de la mente del fotógrafo Baldovino Barani, que se vio en la necesidad de crear una oda a los atractivos chicos que definen su sexualidad más allá del género binario imperante tras encontrar su musa en el modelo turco Taner Sigirtmac. "Me recordó a uno de esos grandes modelos masculinos de los 90 como Marcus Schenkenberg y Mark Vanderloo", dice Barani. "Es un gran contraste con la obsesión actual de la industria de la moda por los chicos post grunge y prepúberes".

      En línea con los tiempos que corren, la principal forma que tiene Barani de hacer llegar su FACTORY Fanzine a las masas es a través de Instagram. Su cuenta está llena de imágenes deliciosamente suculentas de chicos bailando en pointe (una técnica de ballet tradicionalmente realizada solo por mujeres), vestidos con abrigos de pieles a lo Joanne the Scammer y llevando un montón de suspensorios. Todo ello da la sensación de conformar una estética de género creada de forma muy personal, extrayendo la feminidad que se oculta dentro de la masculinidad. Para su octavo número, Barani ha subido el nivel de sexualidad hasta el máximo empleando sus modelos masculinos para rendir homenaje a las pin-ups como Bettie Page.

      En un adelanto exclusivo, Barani comparte con i-D algunas de sus fotos favoritas de este número y nos explica por qué el hecho de que un chico lleve falda sigue siendo una de las cosas más subversivas que se pueden hacer. 

      ¿Cómo se creó inicialmente FACTORY Fanzine?
      Me interesaba muchísimo la Factory de Andy Warhol, el modo en que funcionaba y como, adelantándose a su tiempo, Andy creó el concepto de los 15 minutos de fama (que es básicamente en lo que consiste Instagram hoy en día). Siempre me gustó la idea de que saliera algo auténtico y sincero de un medio tan prefabricado como Instagram.

      Pero en lo más profundo, diría que el objetivo de FACTORY Fanzine es crear esos editoriales caseros que dicen algo sobre el momento que estamos viviendo mientras juegan con los códigos y arquetipos del pasado.

      Trabajas frecuentemente con los mismos modelos. ¿Cómo han influido ellos en lo que constituye FACTORY Fanzine?
      Es algo así como procesar la obsesión estética que siento por estas musas masculinas (Taner, Wilfred, Milan, Matt y Onnys) de un modo que les muestre bajo una luz diferente, como personajes que nunca imaginaron que interpretarían. Nada de todo esto sería posible sin estos fantásticos chicos.

      ¿Eres el único editor del fanzine?
      Sí. Desde la producción al estilismo, la fotografía, los retoques, la promoción de los números, etc. Sé cómo funciona esto ―y siempre me siento fatal rechazando a quienes desean contribuir―, pero es realmente la única forma que tengo de que mi mensaje no se diluya... la única forma de poder decir algo personal y contundente…

      Tus sesiones de fotos tienen bastante tendencia izquierdista. ¿Cómo se te ocurren los temas?
      Cada número surge de una forma ligeramente diferente. A veces se centra en torno a uno de los chicos (como el "Matt Corrias Issue") o en torno a un tema específico. Por ejemplo, el último número estaba basado en los vestuarios de las películas y en imágenes de pruebas de continuidad. Y también tengo una lista de ideas para fotografiar que escribo en un pequeño diario rojo.

      ¿De qué modo tratas de ampliar o subvertir las representaciones de la masculinidad con tu publicación?
      Creo que el fanzine habla por sí solo. Es decir, en 2017, que un hombre lleve falda sigue siendo una de las cosas más subversivas que se pueden hacer. Yo simplemente impulso esta idea.

      Sin embargo, la representación es importante. Es importante mostrar que existen diferentes imágenes que validan el sexo a las que podemos aspirar. Pero creo que, en última instancia, son las personas que realmente llevan ese tipo de ropa que desafía el género binario en su vida diaria, en la calle, las que son realmente subversivas y están consiguiendo que haya un progreso. Ellas son las valientes. 

      Hay algunas piezas BDSM realmente fantásticas en este número. ¿Qué papel desempeña el juego sexual en tu estética?
      Yo lo llamo la dicotomía de Tom of Finland: la dualidad de un hombre que lleva un elegante traje de tres piezas de Ralph Lauren con un collar de perro y un suspensorio de cuero sobre el pantalón, un surfista que lleva un arnés sobre el traje de neopreno, o un sacerdote que lleva el rosario colgando de un diminuto bañador de Rufskin.

      Siempre me fijo en aquellos pioneros del erotismo posterior a la Segunda Guerra Mundial (Bettie Page, Tom de Finlandia, Bob Mizer, etc.) porque su obra siempre parece poseer una frescura de la que nuestra generación de Instagram desesperadamente carece. 

      ¿Cómo esperas ver crecer la publicación?
      Lo que me gustaría realmente es lanzarme a la carretera y hacer números dedicados específicamente ciudades concretas, quizá empezando por San Francisco. "FACTORY Fanzine va a SAN FRAN" suena bastante bien. Y poder imprimir el fanzine en papel es mi objetivo. Puedo incluso verlo como suplemento de otra publicación. Una especie de souvenir que puedes conservar. Y, finalmente, ¡merchandising! Me encantaría hacer ropa y tazas de FACTORY Fanzine. Sería muy divertido. 

      @factoryfanzine


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      Texto André-Naquian Wheeler
      Fotografía Baldovino Barani

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      Temas:factory fanzine, queer, lgbtqi, cultura, entrevista, retro erotico

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