la ropa interior como bandera feminista

Desde el icónico sostén JPG con el que Madonna salió al escenario hasta la revolución feminista actual, exploramos la relación entre la mujer y el poder de su ropa interior.

por Jane Helpern
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19 Mayo 2015, 4:35pm

Photography Charlyn Zlotnik via Getty Images

¿Os acordáis de cuando el tanga era un accesorio imprescindible? ¿De cuando chicas como Christina Aguilera y Halle Berry se subían con orgullo las tiras hasta la cintura?

Aunque los tiempos han cambiado bastante desde entonces, los looks inspirados en la ropa interior han resurgido tanto en la cultura pop como en las pasarelas, difuminando los límites entre la moda y la provocación. Desde los slip-dresses de la alta costura hasta los sujetadores llevados por fuera, la ropa íntima ha decidido despedirse del anonimato para salir a la calle.

Pero lo cierto es que la incursión de la ropa interior en el mundo de la moda no es una novedad. En los años 20, los kimonos japoneses y los camisones transparentes eran el sello distintivo de las chicas flapper; las mujeres -y muchos hombres- de la subcultura punk y gótica londinense experimentaron con el uso de ropa interior subversiva desde finales de los años 70; Jean Paul Gaultier diseñó en 1990 un armario lleno de corsés para el tour Blond Ambition de Madonna que incluía el famoso body rosa que todos conocemos; Courtney Love y sus amigas más grunge optaron por los camisones desgastados y los vestidos de satén de corte recto y todavía no nos hemos olvidado de los bóxers Calvin Klein de Marky Mark (esos que se asomaban por encima de sus pantalones caídos a principios de los 90).

Fotografía Daniel Jackson

Recientemente, los belgas A.F. Vandervorst han recuperado algunos de sus trabajos de finales de los años 90. Para la temporada primavera/verano'10, Marc Jacobs lanzó unos pantalones bombachos azules con sostenes a juego y algo similar hizo también en 2013 para Louis Vuitton cuando vistió a las modelos con blusas transparentes y túnicas de piel con pedrería. A Miuccia Prada también le gusta jugar constantemente con ligueros, sujetadores y camisones tanto en Prada y como en Miu Miu: en su desfile primavera/verano'14 politizó el sujetador a través una colección muy colorida que suponía una oda tanto al feminismo como al arte moderno. Desde entonces, mostrar la ropa interior se ha convertido en un gesto un tanto revolucionario, coincidiendo con un cambio de actitud de la industria de la moda respecto a los cánones de belleza y la celebración del cuerpo femenino sin censura.

Probablemente la expresión más radical de la indumentaria sado (bondage y boudoir) venga del trabajo de la diseñadora neoyorkina Zana Bayne. Gracias a sus arneses hechos a mano el estilo S&M ha salido de las mazmorras y ha escalado hasta llegar a las calles de la Gran Manzana. Esta irreverente reina del cuero ha confeccionado prendas para Madonna, Marina Abramović y Lady Gaga y ha conseguido que muchos vean el arnés como una prenda de uso diario, y no solo para llevar con esposas y pinzas en los pezones, sino también con vaqueros y camisetas. Bayne es una de las pocas diseñadoras que rechaza los estándares de la industria de la moda y lo demostró recientemente en su desfile de primavera/verano'15, en el que pudimos ver a mujeres con cuerpos muy diferentes a lo que estamos acostumbrados (hasta nos encontramos con madres con sus hijos a cuestas).

Fotografía Petra Collins

Poco después, Marc Jacbos llamó a Bayne para crear una colección cápsula de San Valentín repleta de pezoneras en forma de corazón, látigos con borlas bañadas en oro y esposas hechas a mano. "Mi trabajo está basado en el fetichismo, por tanto cuando hago juguetes sexuales siempre les doy un toque de alta cosutra", nos confesó Zana en la presentación de la colección.

Pero esta tendencia no solo "provocar". Calvin Klein ha conseguido que resurja su prenda más básica con una campaña mundial en la que pretende que personajes como Justin Bieber o Kendall Jenner muestren la banda elástica de su ropa interior. #MyCalvins es un guiño a los emblemáticos anuncios de la marca en los 80 y los 90 y nos trae a modelos como Miranda Kerr (y hasta un total de más de 150.000 personas en Instagram) posando semidesnudos y presumiendo de bragas y calzoncillos. Es inevitable pensar en el deporte cuando nos paramos a observar la ropa interior de Calvin Klein y es que es muy probable que esta tendencia sera una consecuencia dada por el auge del la cultura sport en la moda.

Es imposible hablar de la relación amor/odio entre la moda y los genitales femeninos sin mencionar a las líderes del movimiento "Candy-coloured empowerment". Mayan Toledano y Julia Baylis (en colaboración con artistas como Arvida Byström y Petra Collins) han creado una nueva línea de ropa interior feminista que incluye prendas como unas bragas de tiro alto cubiertas de besos rosas con la palabra 'Feminist' impresa en el culo. El lookbook lo firma Petra Collins y en él podemos ver desde minifaldas de tul a leotardos de gasa. "Me gustaría que la moda fuera más tolerante de lo que es. Debería celebrar la condición de ser mujer en lugar de explotarla. Sería maravilloso ver más variedad en los cuerpos, la edad y el color de las chicas que aparecen en las revistas y las campañas publicitarias", declara Mayan.

Desde las múltiples apariciones públicas de Rihanna hasta el trabajo de la diseñadora Becca McCharen, está claro que existe una conexión innegable entre la ropa (no tan) interior y la feminidad radical. Al igual que ha ocurrido con #FreeTheNipple, a estos diseñadores y a sus clientes les importa bien poco lo que la sociedad considera correcto y juegan con los límites de lo que se puede enseñar y lo que no.

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Texto Jane Helpern
Fotografía Charlyn Zlotnik vía Getty Images

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