los chicos están bien: fendi cierra los desfiles masculinos de milán

En el último día de la semana de la moda masculina de Milán, Fendi sorprendió con un nuevo código de vestimenta para los 'millennials' que están a punto de tomar las riendas del mercado laboral.

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21 junio 2017, 7:25am

En lo que respecta al mercado laboral y, bueno, a todo lo demás, los millennials no siempre tienen la mejor de las reputaciones. Si tenemos que creer a la gente de mayor edad y más sabiduría que nos señala con el dedo en los debates televisivos, la generación de entre 20 y 30 años de edad está demasiado consentida como para tener trabajos de verdad. "Copos de nieve", nos llaman, a la preciosa, precaria y ultra liberal juventud que está creciendo con Instagram, Uber y Supreme a su disposición, con demasiados privilegios y opiniones demasiado marcadas para sobrevivir en el mundo real. Pero, ¿qué sucederá cuando el mundo de los millennials se convierta en el mundo real?

Silvia Venturini Fendi, madre de tres millennials, tenía en mente a una nueva generación de empresarios cuando ideó su colección primavera/verano '18, que ha presentado recientemente en Milán. "Trata sobre el hecho de que puedas trabajar estés donde estés", dijo en el backstage, optando por una visión bastante más optimista de la nueva generación. "Estaba fascinada con ese "look Skype" que tiene todo el mundo: puedes llevar zapatillas de estar por casa o unos shorts y entonces ponerte una corbata cuando tienes que hablar con alguien por Skype". Y ha ejecutado esa idea de una forma impecable, con combinaciones como shorts súper cortos con camisa y corbata, acompañados de chaquetas y abrigos de materiales como el cuero o el nailon. Sus americanas se reducían a la mínima expresión: el diseño súper ligero, casi transparente, con el que todos soñamos cuando intentamos desempeñar nuestro trabajo en el agobiante calor de la ciudad en esta época del año. En lugar de aplicar viejos valores a una nueva generación, Fendi diseñó un nuevo vestuario a medida para los jóvenes, que pronto tomarán las riendas del mercado.

"Es la planta de ejecutivos en Fendi, la tercera planta. Ahí está nuestro director ejecutivo, de modo que es un reflejo de un nuevo código de vestimenta para el trabajo diario y de nuevas oportunidades de empleo", continuó, refiriéndose al decorado, en el que los modelos entraban a la pasarela saliendo de ascensores y la abandonaban a través de torniquetes, como si entraran y salieran del trabajo. "Se están produciendo muchos cambios. Tenemos chicos jóvenes que se convertirán en empresas multimillonarias en unos años. La actitud está cambiando. Creo que nuestras vidas están cambiando. Están apareciendo nuevos empleos y muchos de los antiguos están desapareciendo. Hay nuevas oportunidades. Tienes que estar ahí y abrazarlas con optimismo", reflexiona Venturini Fendi.

Una perspectiva refrescante para una casa tan antigua como Fendi. Los comentarios de la diseñadora ponían de manifiesto el añejo dinosaurio que suponen los códigos de vestimenta en las oficinas, algo con lo que las nuevas generaciones ya han roto. Y su compromiso entre la moda formal y el streetwear resulta verdaderamente natural: una mezcla fluida de "códigos antiguos", como ella llamaba a las corbatas, los tirantes y los jerséis que mezcla con excelentes guardapolvos ligeros, cárdigans estampados y camisas con aires de los 50 e impresiones de diseños de la artista Sue Tilley ―que se repetían en los bolsos― de cosas mundanas como tazas de café, plantas de oficina y copas de cóctel.

"Lleva toda su vida haciendo lo mismo, llevando una doble vida, trabajando en una oficina en Charing Cross, pero manteniéndose en contacto con su creatividad, con sus sueños, con personas creativas, siendo musa de Lucian Freud, pasando tiempo con Leigh Bowery y ahora siendo una artista en sí misma", dice Venturini Fendi sobre Tilley. "Ya lo hacía antes de que llegara esta generación de jóvenes". El desfile de Fendi fue la cúspide del tema de la temporada, centrado en los millennials, que arrancó en San Petersburgo con una colaboración entre Burberry y su diseñador de streetwear de referencia Gosha Rubchinskiy, que hizo una divertida referencia a la historia de exhibicionismo de la década de 2000 de esa gran marca para una nueva generación de fans de la moda, que conocen la historia de la moda gracias a retrospectivas en las redes sociales y a la nostalgia que han creado. 

Después siguieron los diseñadores emergentes de Londres, con Charles Jeffrey y su banda de club kids a la cabeza, que están insuflando nueva vida a las escenas de la moda y la vida nocturna de la ciudad. Unos días después, en Florencia, dos de las marcas más jóvenes de la moda, J.W. Anderson y Off-White, portaron el estandarte de la nueva generación. Y en Milán los desfiles siguieron con ese tema conforme Dolce & Gabbana hizo desfilar a las estrellas del "reality" Made in Chelsea junto a fornidas personalidades de Instagram. Mientras tanto, Emporio Armani envió al cantante de 18 años Shawn Mendes a desfilar por la pasarela. Por no mencionar a Prada, donde la locura por los superhéroes de las décadas recientes ―telón de fondo natural con el que ha crecido cualquier millennial― fue protagonista absoluta.

"Leí en un artículo en que decían que próximamente los jóvenes cambiarán de trabajo once veces a lo largo de sus vidas, así que es preciso tener la mente abierta y estar ahí para aprovechar la oportunidad", dijo Venturini Fendi. "Existe cierta preocupación porque las máquinas, la tecnología y los androides nos quitarán el trabajo, pero creo que la diferencia es que nosotros tenemos fantasía. Soñamos. No somos reemplazables". Así se pronuncia Fendi a favor de los jóvenes.

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Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Mitchell Sams
Traducción Eva Cañada