16 formas en las que tener 16 años ha cambiado

"Tu generación tenía las cejas muy delgadas, y ahora mola quitártelas".

por Annie Lord
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06 Agosto 2018, 9:45am

Si tienes 16 años ahora mismo, prepárate, porque lo tienes realmente difícil. Mientras que los millennials ya pasaron por todas esas "fases feas", afeitándose las cejas con maquinillas Bic y aprendiendo a hacerse la raya del ojo bien recta, la generación Z se pasa el día practicando el contouring a lo Kardashian. Cuando estaba en el instituto, los chicos solo llevaban esas camisetas de Topman con tres botones en el cuello y las chicas llevaban chalecos con Uggs falsas hechas polvo; los adolescentes de 2018 llevan prendas de colecciones cápsula de edición limitada que cuestan más de un mes de alquiler.

Los miembros más pudientes de mi generación llevaban, como mucho, unas buenas Nike. En 2018, los adolescentes le venden sudaderas de Supreme a los adultos que no tienen tiempo para tirarse un día entero en la cola de la tienda para llevarse algo antes de que se agoten existencias.

Básicamente, los adolescentes son mucho más guay ahora. O eso parece. Me siento como si tuviese 107 años, pero solo tengo 23. Por eso, para saber si las cosas han cambiado tanto, hablé con algunos chicos y chicas de 16 años, y esto es lo que me contaron.

Ava, una partidaria del Partido Laborista de Londres, sobre la relación de los jóvenes con las drogas
"Solo veo consumir drogas a mis amigos más ricos y privilegiados. Creo que en esos círculos es mucho más aceptable y normal. Sin embargo, si salgo con mis amigos menos ricos y más trabajadores, encuentran que la idea de consumir drogas a nuestra edad es estúpida, y estoy de acuerdo. Algunos de mis amigos que toman Xanax [lo que en España se denomina Trankimazin] y fuman hierba han cambiado mucho; son tan aburridos ahora que casi no soporto estar con ellos. Es como si las drogas les hubieran chupado la vida. Creo que esto se está convirtiendo en una opinión generalizada; cada vez veo a más adolescentes pasando el rato sin alcohol ni nada".

George, un fanático de los tiburones blancos, de Lincoln, sobre lo que supone ser "un rarito" en el colegio
"En la escuela no me trataban de manera distinta por ser trans. A la mayoría de las personas no les importaba. Es decir, había personas que simplemente no lo entendían y me hacían preguntas invasivas e inapropiadas sin darse cuenta, que me miraban raro todo el rato y usaban los pronombres equivocados a mis espaldas. Algunas personas incluso se quejaban de lo incómodo que era ir a la escuela con una estudiante transgénero porque nunca sabían qué decir. Pero también había chicas que utilizaban el nombre correcto sin tener siquiera que preguntarme. También hubo un chico que me enseñó a "abrazar a un hermano" y actuar como un tío. Y hubo muchos profes que me defendieron y le explicaron las cosas a los demás para que yo no tuviera que hacerlo".

Ellie, futbolista de Manchester, sobre si la educación sexual sigue siendo una mierda
"Durante el instituto, mi amigo encontró algo realmente desalentador. Nuestros pupitres para los exámenes eran muy viejos, por lo que tenían 30 años de pollas grabados. Encontró un mensaje escrito por un chico hace años: era muy asqueroso. Estaba repleto de cosas explícitas que quería hacer con las mujeres. Había firmado con su nombre y apellido, era el mismo que el de nuestro maestro de inglés, que al parecer iba a nuestra escuela. Fue algo divertido, pero aún así un poco perturbador. A los chavales todavía les da miedo la regla. Mi profesor de teatro pensaba que podíamos controlarlo como el pis. Era muy extraño. Me da miedo cómo ha podido llegar a ser para ti".

Tommy, un fanático de Stephen King de Wellington, Nueva Zelanda, habla sobre maquillaje
"Tu generación tenía las cejas muy delgadas, y ahora muchos de nosotros nos afeitamos las cejas, así dejamos más espacio para la sombra de ojos. Es una 'fase fea', solo que en este caso es algo que hacemos a propósito. Por otra parte, también tuvimos una fase realmente ridícula de ponernos delineador de ojos líquido sin nada más, algo que no llamaría oscuro, sino aburrido. Pero nada comparado con vuestros flequillos laterales".

Sid, un skater de Londres, sobre la música
"La música es muy accesible hoy en día, está en todo Internet, así que no tienes que ahorrar para comprar un álbum. Hay muchos artistas que están fusionando géneros y sonidos, como Brockhampton, mi favorito, que mezcla muchos elementos diferentes en su música: hip hop industrial, psicodelia y rock. Creo que mi generación de adolescentes tendrá un gusto mucho más amplio en música porque tenemos acceso a muchos tipos diferentes de sonido. También me gusta cómo las redes sociales les permiten a los artistas atraer fans a través de su personalidad; los notas cercanos, como si fueran tus amigos y te puedes identificar con ellos. Esto ha hecho la música mucho más interesante; las canciones significan más cuando entiendes a la persona de la que viene".

Meg, una 'influencer' londinense y entusiasta de la marca Aries, habla sobre moda
"Mis padres obtuvieron la mayor parte de su inspiración en moda de la mano de Top of the Pops, mientras que yo tengo todo Instagram para buscar ideas. Es por eso que creo que los jóvenes tienen un sentido del estilo tan variado ahora. Cuando mi madre era adolescente, tenía que hacerse su propia ropa porque no podía comprar las cosas que realmente quería en las tiendas. Mi abuela le enseñó a coser. Creo que por aquel entonces la gente tenía una mentalidad muy 'DIY', que, si se mira toda la ropa hecha a mano que encontramos en DePop, creo que estamos recuperando esta mentalidad astuta y creativa.

Creo que los jóvenes ahora están más interesados en las marcas, algo que es peor porque son más caras, pero gracias a eso compramos menos y resulta realmente satisfactorio cuando logras ahorrar para comprarte algo que realmente quieres. También compro productos menos baratos porque soy más consciente de los sistemas poco éticos del fast fashion".

Raheem, el dueño de una tienda Depop de Kent, habla sobre cómo los jóvenes son mucho más emprendedores
"Todos hemos visto que ir a la universidad no significa que vayas a conseguir un trabajo y hemos aprendido a ser mucho más ahorradores. Un montón de mis compañeros de colegio hacen cola para comprar en Supreme, llevan la ropa un tiempo y luego la revenden con grandes beneficios. Puedes conseguir mucho dinero así; a veces me pregunto por qué me molesto en ir a la escuela".

Sara, una fotógrafa de Southampton, sobre el medio ambiente
"Creo que los jóvenes ahora están más preocupados por el futuro del planeta. Todos mis amigos reciclan, comen alimentos veganos e intentan no usar plástico. No quiero hacerme mayor en un planeta marrón oscuro y agonizante".

Marnie, una aspirante a artista de Liverpool, sobre las redes sociales
"La gente siempre se queja de las redes sociales, pero muchos de mis amigos se han convertido en fotógrafos documentales increíbles a través de Instagram; otros se han vuelto realmente buenos en la gestión de su página o están convirtiéndose en cómicos de éxito en Twitter. Sí, Facebook es aburrido, pero ya ya no conozco a nadie que lo use, excepto a mi madre".

Samira, una panadera experta en pastelería de Norwich, que emplea el tiempo libre en sí misma
"Mi generación pasa mucho menos tiempo viendo la televisión. Si queremos ver algo, es porque es realmente bueno; no nos quedemos en el sofá viendo programas de reformas o lo que sea".

Zoe, una excursionista de Brighton, sobre madurar
"Nunca vamos a poder permitirnos una casa; creo que es por eso por lo que mi generación piensa más en a qué países queremos ir que en de qué color pintar nuestra sala de estar. Es una manera más divertida de vivir la vida: preferiría escalar un volcán enorme con todos mis amigos que ahorrar para un lavavajillas".

Nadia, sobre si los adolescentes se están volviendo más políticos
"La mayoría de mis amigos están interesados en la política. La sociedad es muy desigual, se puede ver en todas esas personas sin hogar durmiendo en las calles. Estamos cabreados. Es frustrante ver a otras personas que tienen el cerebro lavado por sus padres. Algunos padres no se han adaptado a los cambios sociales como nosotros, que crecimos en una sociedad completamente diferente. Creo que deberíamos tener clases sobre política en la escuela y no solo centrarnos en los exámenes".

Camilla, aspirante a enfermera en Rochdale, sobre las relaciones
"La gente parece salir mucho con sus amigos, y mis amigos y yo intercambiamos novios todo el tiempo, no es tan grave. Ni quisiera ser una de esas parejas que simplemente caminan juntas agarradas de la mano. Muchos de mis amigos han comenzado a tener relaciones sexuales; la gente siempre dice "espera a alguien que realmente te guste", lo que podría ser nunca y no quiero esperar eternamente. Si no recuerdo la primera vez que compré una pizza (y eso sí fue un hecho trascendental), ¿realmente me importará perder mi virginidad? Toda la presión para que sea increíble es lo único que me está traumatizando en este momento".

Nathan, un fanático del cine documental, sobre socializar
"Recibo 5 libras a la semana [unos 5,60 euros] del bolsillo de mis padres. Podría buscarme un trabajo, pero soy muy vago. Mi amigo reparte el periódico y no puedo imaginar levantarme tan temprano. Aún así, puedo divertirme igual. No tengo que preocuparme por el alquiler o la comida, y mis amigos y yo a veces entramos en el cine diciéndole al personal que tenemos que usar el baño y luego nos colamos en una sala. Si te pillan, sé cortés y hazte el tonto".

Ruchira, una cantante de gospel de Newcastle, sobre la salud mental
"Muchos de mis amigos tienen ansiedad y depresión. Es confuso. ¿La gente siempre estuvo mentalmente enferma pero nunca se hablaba de ello, o el mundo ahora es aterrador y es por eso que todos sufrimos tanto? Todo el mundo dice 'tenemos que hablar de ello', pero creo que todavía es demasiado tabú, y es realmente difícil pedir ayuda. Tengo la suerte de que mis padres pueden pagar la terapia, pero si no fuera así, probablemente tendría que estar en la lista de espera de la seguridad social durante años. Siempre me pregunto qué pasará cuando tenga que conseguir un trabajo. Si digo "parece que se me está cerrando la garganta, tengo ansiedad y no puedo respirar", ¿crees que alguien me contrataría?".

Jamie, un obsesivo fan de Fortnite de Dublín, sobre los videojuegos
"Cada vez que a los jóvenes les gusta algo o forman su propia subcultura, los adultos quieren destruirla. ¿Recuerdas la locura masiva cuando los adolescentes eran 'adictos' a Pokémon Go? Ahora el Daily Mail dice que estamos perdiendo la cabeza por el Fortnight. Socialmente soy un torpe y jugar me ayuda a hacer amigos. Es divertido escapar a un mundo diferente, y solo porque ese mundo esté en una pantalla no significa que sea malo. Me alegro de tener 16 años aunque los adultos no lo comprendan".

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.