la primera colección de gina baldé reinterpreta la sociedad matrilineal de su isla de origen

La diseñadora de 23 años ha lanzado la primera colección de su marca homónima para darle a África el espacio que se merece en la industria.

por Raquel Zas
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07 Noviembre 2019, 8:49am

La moda puede ser la representación de muchas cosas. Puede hablar del pasado, puede hablar del futuro, de un sentimiento, de una opinión o de una persona. A veces su poder es subestimado, pero lo cierto es que una colección puede llegar a atrapar la idiosincrasia de un lugar. Eso es lo que ha hecho Gina Baldé Daviu, que con tan solo 23 años ha lanzado la primera colección de su marca homónima. Bissau 2050 está inspirada en la sociedad matrilineal de Orango Grande, y captura a través de sus prendas los grandes rasgos de su cultura, su pasado y su identidad. Hablamos con Gina para saber más sobre su trabajo, sus orígenes, y su lucha por la reivindicación de la lucha afrodescendiente.

Tu colección debut, Bissau 2050, está inspirada en tus orígenes. ¿Puedes explicarnos qué elementos has tomado para crearla?
Me interesaba mucho dar a conocer la sociedad de la isla de Orango Grande en la que predomina principalmente un orden matrilineal. Así pues, la colección se divide un poco en la organización de vida de esta sociedad en la que muestro los tres ámbitos más destacables de ésta: el ámbito laboral, el ritual, y el medioambiental/reivindicativo.

En el laboral por ejemplo hablo de los oficios principales de los habitantes de la isla. Las mujeres son básicamente recolectoras de ostras y los hombres son pescadores. (...) El segundo apartado está inspirado en los rituales de transición a la edad adulta tanto para hombres (fanado) como mujeres (ritual de cortar la paja). Son ceremonias muy ancestrales que se realizan en bosques sagrados a los que muy pocos tienen acceso. En el caso de las mujeres le di mucha importancia a la paja en las prendas; en cambio a los hombres el elemento principal es la bolsa conocida popularmente como “Ghana Must go Bags”, bolsas que se hicieron muy famosas en Ghana a causa de una crisis migratoria en los años 80 en la que muchos inmigrantes ghaneses fueron expulsados de Nigeria por la crisis del petróleo, provocando la migración hacia sus ciudades de origen.

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Por último, en el plano reivindicativo, hablo de la bauxita, el principal elemento del que se extrae el aluminio a partir del cual me inspiré para crear piezas que estuvieran hechas de aluminio o que fueran metalizadas. Guinea es uno de los principales países productores de bauxita y esto provoca que a día de hoy se estén explotando sin ningún tipo de legislación las reservas de este mineral. Esto produce una contaminación de los recursos que afecta a los campos de cultivo que se están quedando totalmente contaminados e inhabilitados. Esto, a su vez, hace que el agua cada vez sea más escasa, hecho que obliga a los habitantes a tener que andar más para conseguirla. Todo esto me inspiró a crear piezas como un top de coladores o una falda hecha a partir de una manta térmica. Este material me interesaba en especial por todas las connotaciones que lleva, ya que muchas veces se usa en situaciones de emergencia y de una forma u otra, el problema con la bauxita también se ha convertido en un tema de alarma en Guinea.

El proyecto pretende reivindicar muchas injusticias que viven los habitantes de Guinea-Bissau, ¿es en este caso la moda un instrumento para la denuncia por encima de su carácter estético?
La denuncia, la crítica y la difusión de la información se convierten en elementos primordiales en la colección. Evidentemente BISSAU2050 tiene mucho peso a nivel estético y visual por que, al fin y al cabo, es de moda de lo que estamos hablando, pero sin lugar a dudas todas las prendas y todos los materiales tienen un significado detrás. En este caso la indumentaria va de la mano de la crítica y me ayuda a reforzar el mensaje de denuncia que estoy intentando transmitir.

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¿Hasta qué punto el hecho de que seas una mujer racializada ha influido en tu trabajo y en tu vida en general?
Realmente en todo, es decir, en mi trabajo se convierte prácticamente en la principal fuente de mi inspiración. Como mujer afrodescendiente, me siento casi con la responsabilidad de tratar temas relacionados con la raza y el género. En mi día a día me influye en la manera en la que soy percibida por esta sociedad, ya que a pesar de haber nacido y crecido aquí durante toda mi vida, siempre se me considera “diferente”, cosa que hace que tenga que estar constantemente justificándome y respondiendo a preguntas y/o situaciones realmente absurdas.

A causa del racismo y el blanqueamiento que acecha esta sociedad, ser negro/a está intrínsicamente ligado a los estereotipos, y si eres mujer además tienes que lidiar con otras perlas como la cosificación, exotización y/o deshumanización que atraviesan nuestros cuerpos. No te mentiré, durante mucho tiempo estuve muy cabreada por la situación en la que se ven las personas racializadas en este país, pero poco a poco vas aprendido a canalizar este enfado y rabia en una energía más creativa y productiva que me ha ayudado a dar a luz a proyectos como mi última colección.

¿Qué quieres transmitir con ella?
Mi intención con la colección es honrar y dar a conocer el funcionamiento de esta sociedad matrilineal de Guinea Bissau así como sus habitantes. A la vez me gustaría que se hiciera un trabajo de reflexión respecto al hecho de que existan sociedades matrilineales y con organizaciones que benefician y otorgan el principal poder a las mujeres en países que consideramos como “tercermundistas” desde occidente. Creo que hay mucho que aprender de estas sociedades.

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¿A quién va dirigida?
La colección en su esencia se convierte principalmente en un homenaje a los habitantes de Orango Grande, y aunque lo que me interesa es que llegue a un mayor número de personas, mi trabajo siempre estará principalmente enfocado a personas migrantes, racializadas, afrodescendientes, que de alguna forma puedan inspirarse en lo que hago así como nutrirse de una imagen distinta que huya de los topicazos con los que los medios nos bombardean constantemente sobre África, presentándola como si fuera una masa homogénea. Quiero proyectar una visión más empoderada y esperanzadora que huya de los clichés por los que se rige el continente.

Con 2050, ¿te refieres a que así será la ropa que nos pondremos en el futuro?
El hecho de elegir el año 2050 se debe a que la principal intención con este proyecto era rediseñar la indumentaria de la isla de Orango Grande a treinta años vista, siempre teniendo en cuenta sus bases culturales. ¿El porque de treinta años? En teoría son los años necesarios para que se desarrolle una nueva generación de individuos que pueda cambiar la manera de funcionar de una sociedad, y la verdad, me divierte pensar que esta podría ser la ropa que los habitantes de esta isla podrían usar en un futuro, aunque sea de forma un tanto utópica.

¿Está el futuro de la moda en manos de la tradición?
Me gustaría pensar que la tradición tendrá un papel importante en el día de mañana. A pesar de que nuestra sociedad está evolucionando hacia un futuro totalmente tecnologizado, el papel de la artesanía, la tradición y el slowdesign también están cogiendo mucho peso, creo que en unos años la presencia de la tradición se impondrá poco a poco ya no como tendencia sino como necesidad enfrente al desorbitado consumismo de la industria de la moda y a la cultura del usar y tirar. Quizá tendremos que aprender a coexistir entre esta modernidad imparable y la tradición.

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¿Crees que África está ocupando el lugar que se merece en la moda?
Si analizamos la representación de diseñadores, artistas o modelos africanos en las semanas de la moda occidentales, definitivamente África no está ocupando el lugar que se merece en el mundo de la moda ya que la presencia de todos estos creativos en la industria continua siendo muy escasa, y en el caso que tengan algún tipo de presencia o representación muchas veces se muestra estereotipada o de forma errónea como por ejemplo con prácticas tan conflictivas como la famosa apropiación cultural que muchísimos diseñadores blancos ejercen. Pero bueno, esto es otro tema. Creo que será cuestión de pocos años que África se convierta en el centro neurálgico de la moda. El hecho de que durante tanto tiempo haya sido la “gran olvidada” hace que su potencial artístico no haya podido florecer tan fácilmente como en otras regiones del planeta y como consecuencia aún quede un importante caudal creativo sin explotar. Solo hay que fijarse en la cantidad de diseñadores africanos que están emergiendo cada día así como las innumerables plataformas creativas que celebran la creatividad africana/afrodescendiente.

¿Qué opinas acerca del estado actual de la moda y todo el consumismo y la producción masiva que la domina?
Opino que es realmente urgente que cambiemos nuestra forma de consumir y producir. Está llegando un punto en el que este sistema no es sostenible de ninguna forma y realmente estamos viendo como ya no queda otra alternativa. La moda es una de las industrias más contaminantes del planeta, y aunque como consumidores tenemos mucha responsabilidad a la hora de elegir donde vamos a comprar nuestros productos, es necesario que haya un cambio de consciencia general dentro del sector donde se priorice la salud del planeta, las condiciones laborales de los trabajadores del fast fashion y la preservación de los recursos naturales antes que las ganancias. Aunque por el momento soy un poco pesimista respecto a este cambio, pues hay demasiados intereses de por medio, creo que llegará un punto en el que no habrá opción y tendremos que replantearnos el modelo de negocio que rige en la industria.

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