hablamos con jean-paul goude sobre su nueva colección para desigual

Descubre todos los detalles de la última propuesta del visionario para la firma española.

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jun. 25 2018, 9:17am

Grace Jones, Vanessa Paradis, Rihanna, Laetitia Casta, Kim Kardashian, Alaïa... A lo largo de su interminable carrera, Jean-Paul Goude y su mágico objetivo han retratado a casi todos los iconos de moda que se te pueden llegar a pasar por la cabeza, trasladándonos de esta forma a un universo completamente nuevo donde de poco sirven las leyes de la física y de la razón.

Su perfil multidisciplinar le ha brindado de la capacidad de triunfar en casi todo lo que se ha propuesto y seguir en activo a los 77 años. Ahora, se adentra en su última travesía de la mano de Desigual, que le ha nombrado director artístico y con la que presenta Desigual Couture: una línea de edición limitada que aúna los valores de la nueva era de la firma y la imaginativa visión de Goude.

Con motivo de su presentación en 10 Corso Como, la conocida 'concept store' de Milán, hablamos con él para saber un poco más acerca de sus fuentes de inspiración, su infancia y su proceso creativo.

Después de tantos años en la industria, ¿por qué has decidido embarcarte ahora en un proyecto como este?
Afecto. Todo lo hago por afecto. Un día, dos hombres vinieron a verme a mi casa por la tarde. Hablamos y me preguntaron: "¿Nos llevarías la comunicación?". Yo dije que sí, pero tenía mis dudas. Era un reto, todo se convirtió en un verdadero reto. Me dijeron si me veía capaz de diseñar. Yo no soy diseñador; soy lo que a mí me gusta llamar "fetichista".

La gente de la moda no lo es; muchos diseñadores de moda no son fetichistas. Producen ropa para gente por la que no sienten ningún deseo sexual y para los desfiles. Eso es muy aburrido. Por eso, como broma, la llamé [a la colección] Desigual Couture, porque me interesa un tipo de persona en un determinado momento, no los grupos. No tengo esa necesidad de diseñar para mucha gente; me gustan ciertos tipos de físico. [Thomas Meyer, fundador de Desigual] Me retó y yo volví con una respuesta. He creado esta colección para el verano y hay otra para el invierno.

¿Fue difícil tomar la decisión?
¡No! No fue difícil porque lo único que puedes hacer es ser tú mismo.

¿Te has inspirado en alguna mujer en concreto a la hora de crear esta colección?
No, [cuando diseño] lo que veo es una silueta sin cara. Si tuviese cara, tendría los ojos rasgados, los dientes bonitos... Tengo un cliché con el tipo de personaje que me gusta; todos lo tenemos. Todos tenemos debilidad por cierta gente, y mi debilidad es definitivamente el allure de las personas.

Vemos mucho de Jean-Paul Goude en la propuesta. ¿Hay alguna época o lugar que haya determinado tus diseños?
Siempre he hecho lo mismo desde que tengo 19 ó 20 años. [Mi obsesión] Siempre ha sido la cintura, las caderas pequeñas. Teniendo una madre bailarina, [te das cuenta de que] la gente de la danza es de lo único que habla: quién tiene las mejores piernas, quién llega más alto, quién tiene el perfil más bonito...

El mundo de la danza está muy cerca al de la moda, supongo. Así me criaron. Toda la ropa que ves y todo el imaginario que he dibujado o fotografiado vienen del mismo origen: es mi infancia, siempre lo ha sido. No se trata de ser nostálgico —no me gusta la nostalgia—, pero hay que admitir que en la vida de cada uno, hay momentos en los que te dejas inspirar por ciertas cosas, por el ambiente, y en mi caso es la infancia. Fue una época muy emocionante; no salía nunca de mi cuarto.

¿Cómo consigues combinar tu carrera en la fotografía con esta nueva etapa profesional en Desigual?
Yo soy ilustrador, lo dibujo todo. Por tanto, antes de hacer una foto, ya sé exactamente lo que quiero. Hay una gran diferencia entre eso y ser fotógrafo; los fotógrafos improvisan en el estudio. Me encantaría hacer eso, pero no puedo; no está en mi mentalidad. No soy fotógrafo, soy un hombre que dibuja imágenes y las "renderiza" fotográficamente con la ayuda de un grupo de personas que son muy buenos técnicamente pero que no tienen ningún interés en ser fotógrafos. Mis fotos, cuando las he acabado, parecen fotografías, pero no lo son. Por eso soy diferente y sigo trabajando a mi edad.

¿Qué consejo le darías a los jóvenes creativos que quieren que su trabajo siga siendo relevante con el paso de los años?
Tengo un hijo de 19 años al que siempre le digo "sé tú mismo". Eso es lo que me decía mi madre [...]. También solía decirme: "mira chico, tienes que saber desde ya que con quien realmente te casas es con tu trabajo". Eso es lo primero que me dijo cuando cumplí los 18 años, estaba loca. Sin embargo, lo más importante es que seas tú mismo. Si eres tú mismo no puedes llevarte decepciones porque, si cometes un error, es culpa tuya y de nadie más.

Además de esto, ¿en qué otros proyectos andas metido últimamente?
Sigo trabajando, así que siempre tengo cosas que hacer, otros clientes... También colaboro con museos en Japón. En mis exposiciones, como la que hice en Kyoto, le enseño a la gente mi universo. Films, objetos, ropa, bailarines... Es como una atmósfera. Cuando vas, descubres que es muy entretenido. Es una nueva forma de entretenimiento; lo prefiero a una película. Las películas son muy caras y nunca acaban de mostrar cómo eres en realidad. En estos eventos, el público es mucho mejor y realmente vienen a verte. Son muy respetuosos y hablan muy bajito, como si estuviesen en una catedral.