10 señales que apuntan a que estás madurando

Huye ahora que puedes o ¡te acabarás convirtiendo en tus padres!

por Raquel Zas
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23 Julio 2015, 3:00pm

Imagen de 'Gummo', Harmony Korine.

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¿Algo raro pasa contigo? Te sientes... ¿Diferente? ¿De repente te interesa más el último estreno de cine indie japonés que el último single de Rihanna? ¿Antes tu consejera amorosa era la Cosmopolitan y ahora lo es tu abuela? No te preocupes, no es contagioso. Puede que estés madurando, o simplemente te estés volviendo una persona más aburrida.

1.- Tu familia (que antes era un foco de agobio, tensión y preguntas incómodas) de repente se convierte en un grupo de amiguetes a los que añoras y con los que te parece de lo más divertido ir a tomar unas cañas. Un día te da por ojear los vinilos de tu padre, los libros de tu madre, y esas fotos en las que aparecen de novios con melenas rizadas y pantalones de campana y te das cuenta de que tienes más cosas en común con ellos de lo que pensabas.

Imagen vía @gigihadid

2.- Un día tu pareja de toda la vida -ese ser que nunca tuvo nada que ver contigo y que a día de hoy todavía no sabes muy bien por qué estabais juntos- te deja por vuestras diferencias irreconciliables (o sea, por otra persona). En lugar de echarte a llorar mientras te hinchas a Donetes y buscas en Google un cambio de look que por supuesto te harás tú (puede que hayas alcanzado la madurez, pero sigues ganando mil euros al mes). Tienes la esperanza de resucitar tu moribunda autoestima, esta vez simplemente sientes un gran alivio y sabes que lo que ha hecho el que era tu gran amor es lo mejor que te ha pasado en los últimos cinco años. Era alto, guapo, cocinaba genial… era perfecto, pero no perfecto para ti.

3.- Después de un par de rupturas, tu idea sobre el amor ha cambiado radicalmente. Con el tiempo empezarás a conocer el cinismo y a desechar la idea de buscar a tu alma gemela -una idea que a esas alturas te parecerá de lo más ridícula-. Lo de morir sin pareja ya no crees que sea algo triste cuando compruebes que la mayoría de las que están a tu alrededor no se soportan cuando llevan más de dos años juntos. De repente, tu ideal de vida es tener muchos amigos, alguien con quien hacer el amor de vez en cuando -el sexo sigue siendo imprescindible por mucho que madures- y cuidar a todos tus perros (que todavía no tienes, pero tendrás).

Imagen vía @hannegabysees

4. Tienes más yogures con bífidus que cervezas en la nevera. Tu dieta ha pasado de la pizza pre-congelada al hummus con verduras crudas, las cervezas de 20 céntimos ahora son copas de buen vino antes de dormir y la obsesión por la pasta con atún y tomate se traduce en pensamientos veganos que inundan tu mente.

5. Después de haber trabajado siete veranos en el chiringuito del primo de tu padre, trabajar como becario cobrando 150 euros al mes y llegar hasta el punto de mendigar trabajo gratuito tan sólo por 'hacer currículum' -y que te rechacen- tus sueños profesionales post adolescentes van decayendo y ahora te conformas con tener un sueldo que te dé para llegar a fin de mes y con suerte poder comprarte un vestido de temporada. Pero no te confundas: conformarte no es bueno, y con suerte algún día encontrarás tu diario de la universidad -esa moleskine llena de frases absurdas y sueños rotos- y te invada una crisis existencial que soluciones a lo largo de tu treintena.

Imagen vía @luckybsmith

6. La moda… La moda cuando maduras te da igual, simplemente porque te deja de importar lo que piensen los demás. (Y -qué casualidad- es cuando empiezas a vestir realmente bien).

7. En la amistad, te das cuenta de que los verdaderos amigos son aquellos que te dicen todas esas verdades incómodas que todo el mundo piensa pero nadie se atreve a decir. Sí: cuanto más daño te hagan más les importas. Punto. Entonces será cuando te darás cuenta de que te sobrarán los dedos de una mano para contarlos, ¿a que Facebook te parece un lugar horrible ahora?

Imagen vía @binxwalton

8. De repente, te fijas más en las neuronas de un tí@ que en sus abdominales/tetas.

9. Antes, empezar el día con buen pie significaba levantarte 'en buena compañía' y comprobar que no te habían robado nada la noche anterior. Ahora, el hecho de que te coincidan todos los semáforos en verde de camino al trabajo te parece una señal inequívoca de tu buena fortuna.

10Envidias la juventud. Probablemente no tengas ni 25 años, pero ya envidias a los adolescentes de 16. No sólo porque pesen la mitad que tú, tengan más años de vida por delante y sean más flexibles, sino porque tienen esa ilusión por las mismas cosas que a ti te asquean. Pero recuerda, a ellos todavía les queda sufrir todos los rechazos y decepciones por los que tú ya has pasado.

Imagen vía @jarlos420

Todo lo demás -lo de las resacas de tres días, ir al trabajo en traje, obsesionarte por el running, el detox y las arrugas- no significa que estés madurando, sino que te estás haciendo viejo (que no es lo mismo). La madurez es aprender a vivir y hacerlo bien, es equivocarte mil veces, perder el miedo y aprender. Y supongo que para eso no importa la edad, sino más bien las tonterías que hayas hecho en tu vida. Pero seamos honestos: si te ha hecho falta leer este artículo para descubrir este aprendizaje puede que aún te queden algunos años de loca juventud.

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Texto Raquel Zas
Imagen de Gummo, Harmony Korine.

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