Un grupo foxcore, Lunachicks. New York, 1989. Fotografía por Joe Dilworth .

cómo una generación de chicas revolucionó la escena musical 'underground'

'Untypical Girls' es un análisis de un grupo de mujeres que lucharon por hacerse un hueco en un mundo dominado por hombres.

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06 Octubre 2017, 8:45am

Un grupo foxcore, Lunachicks. New York, 1989. Fotografía por Joe Dilworth .

Durante décadas el negocio de la música estuvo dominado por hombres y las mujeres no lo tuvieron nada fácil. Tuvieron que alzar su voz para ser escuchadas. Untypical Girls, el nuevo libro de fotografía de Sam Knee, muestra los sonidos, las actitudes y los outfits de tienda de segunda mano de unas mujeres pioneras que se negaron a ser silenciadas.

Debsey Wykes, del grupo Dolly Mixture, lo recuerda así dentro de la obra: "Siempre que hablábamos con discográficas grandes asumían que no seríamos capaces de tocar los instrumentos en la grabación y que necesitaríamos músicos de sesión. Esta actitud nos enfurecía y generalmente hacía que la negociación llegase a su fin."

PJ Harvey, Londres, 1991. Fotografía por Mick Mercer © Cicada Books Limited 2017.

El ejemplar es un viaje desde los lejanos días del punk hasta la escena riot grrrl de los noventa, haciendo parada en fenómenos como el indie, la no wave, el hardcore o el grunge. "La idea del libro era simple – expone Sam Knee para i-D–. Nadie ha hecho una crónica del auge del fenómeno de la indie girl, sobre todo desde la perspectiva de la moda. ¡Así que me sentí extrañamente obligado a asumir el desafío!"

El autor ha desenterrado cientos de fotografías inéditas y ha entrevistado a algunas de las protagonistas. Por las páginas de este tomo desfilan Courtney Love, Kim Gordon o Debbie Harry, así como fans, promotoras de conciertos o decenas de bandas como Bikini Kill, Pussy Galore o The Cramps. De esta manera se traza el hilo estético conductor que une las escenas inglesas y norteamericanas más subterráneas.

La escena juvenil de Washington DC, 1983. Fotografía por Ellie Moran © Cicada Books Limited 2017.

Bajando al sótano (1977-82)
A mediados de los setenta entre Nueva York, Londres y el área de California se estaba fraguando lo que se llegará a conocer como punk, punto de partida de esta historia. Grupos como Ramones, Blondie o Talking Heads empiezan a destacar en la gran manzana con una propuesta que mezcla la bohemia decadente con el rock and roll de garaje.

"Creo que Nueva York estuvo más influido por los New York Dolls, Patti Smith, el glam y las chaquetas de cuero –explica Kira Roessler, la bajista de Black Flag–. Siempre me sorprendieron estas mujeres de la escena de Los Ángeles famosas por su aspecto increíble. Maquillaje salvaje, medias de rejilla hechas jirones. Aparecían en las cubiertas de nuestros fanzines, ¡y a menudo ni siquiera estaban en bandas!".

Kim Gordon, Connecticut, 1987. Fotografía por Scott Munroe © Cicada Books Limited 2017.

En Londres, el terremoto estético-musical desatado por Sex Pistols en 1977 es devastador. De esa escena llena de imperdibles, surgirán mujeres con las ideas claras que montarán grupos como The Slits, The Raincoats o Siouxsie and the Banshees. Y para hacerlo vestirán camisetas rotas llenas de chapas, denim y jerséis de mohair. Viv Albertine, guitarra de The Slits lo resumía así en su libro de memorias: "Nuestra ropa era suficientemente guay, nuestra actitud suficientemente rebelde y nuestra música inusual y poderosa".

Ardiendo en un infierno punk pop (1983-87)
A medida que se desvanece el post-punk, y ya bien entrados los años ochenta, surgen a ambos lados del Atlántico una serie de escenas musicales que harán bandera de su oposición al mainstream del momento. Son los días del indie, el garage revival, el noise y el hardcore. Estilos muy diferentes entre sí pero con un denominador común: su apuesta por la independencia creativa. Sellos como SST o Creation Records publicarán discos de Sonic Youth, Black Flag, My Bloody Valentine o The Pastels, grupos todos ellos con influyentes mujeres entre sus filas que servirán de modelo a generaciones venideras.

Bikini Kill tocan en un concierto organizado por el colectivo Positive Force. Washington DC, 1991. Fotografía por Brad Sigal © Cicada Books Limited 2017.

En este mundo pre-Internet las redes de contactos entre fans, músicos, promotores de conciertos y editores se tejerán de una manera analógica. "Era habitual que los grupos pusiesen su dirección detrás de sus singles, cassettes o fanzines – comenta Gina Davidson del grupo Marine Girls–. Había mucha correspondencia por carta e intercambio de cintas recopilatorias. Era algo natural. Por supuesto también iba de tocar e ir a conciertos."

Chicas rebeldes y enfadadas (1988-93)
El grunge de Seattle y el movimiento riot grrrl de Olympia dan sus primeros pasos entre finales de los ochenta y principios de los años noventa. Grupos mixtos como Hole o Fastbacks conviven con ruidosas bandas de jóvenes mujeres feministas como Bikini Kill o Bratmobile. Tiempos de looks estudiadamente desaliñados, conciertos en pequeños clubs y fanzines como Girl Germs o Jigsaw, que denuncian el sexismo y la homofobia imperante, incluso dentro de la misma escena musical.

Debsey Wykes de Dolly Mixture en el Hope and Anchor, Londres, 1979. Fotografía por Rich Gunter © Cicada Books Limited 2017.

A propósito de esto el autor de Untypical Girls comenta: "La sensación de igualdad sexual dentro de la escena de guitarras indie fue en retrospectiva un fenómeno raro, en comparación con la estúpida mentalidad machista de la mayoría de otras escenas rockeras de los ochenta, con la excepción del movimiento anarcho-punk que era en gran parte liderado por mujeres."

Con el paso del tiempo, el grunge creció hasta convertirse en un fenómeno a nivel mundial que vendería millones de discos y que tendría a Nirvana como sus mayores exponentes. La escena riot grrrl, por el contrario, permaneció incomprendida en el underground. "Fue vista demasiado a menudo como un movimiento centrado en la moda en lugar de en la música o en el feminismo –explica Erin Smith de Bratmobile–. Creo que desafortunadamente la moda empezó a ensombrecer el verdadero significado del movimiento, al menos en la prensa mainstream".

Angela Jaeger, cantante de Stare Kits en un estilo vintage western. Fotografía por Angela Jaeger © Cicada Books Limited 2017.

Untypical girls sale a la venta a mediados de octubre y nos da la oportunidad de volver a aquellos días de guitarras distorsionadas y sudor. Un tomo que quiere ser una fuente de inspiración para las nuevas generaciones y que fascinará a feministas, amantes de la moda y conocedores del underground. Concluye Knee: "Los jóvenes deben luchar contra el ogro mediocre que es la sociedad o todo estará perdido".

'Untypical Girls', de Sam Knee, sale a la venta el 10 de octubre. Publica Cicada Books.