'yoyo', un cortometraje sobre perder la virginidad en el fin del mundo

¿Podríamos seguir viviendo en la Tierra si estuviésemos completamente solos?

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19 Julio 2017, 6:50am

still from 'yoyo,' courtesy of nicole delaney

Este artículo fue publicado originalmente en i-D US

Los cortometrajes de Nicole Delaney consiguen superar la división entre proyectos profundamente personales y éxitos de taquilla. Ha creado cortos sobre una chica que busca el amor y una cura para su fetiche con el papel y sobre un hombre que encuentra compañía después del fallecimiento de su esposa aprendiendo a usar Internet. Todos estos personajes, explica la directora, "lidian con diferentes tipos de ansiedad en torno a la soledad". Lo mismo podría decirse de la protagonista del proyecto más reciente de esta cineasta de 31 años de edad: una mujer completamente obsesionada con perder su virginidad durante el fin del mundo.

Nacida en Los Angeles, Delaney regresó recientemente a su ciudad natal después de casi una década en Nueva York asistiendo a la Escuela Gallatin de Estudios Individualizados de la Universidad de Nueva York (donde creó su propia especialidad, llamada "El Arte de Narrar Historias") y obteniendo un máster en la escuela de cine de Columbia. Mientras trabajaba en una serie de Netflix en Los Ángeles, de pronto se dio cuenta: "Tengo que hacer algo o me volveré loca". Y así es como nació el filme YOYO.

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YOYO se estrenó en el Festival de Cine de Tribeca y está protagonizada por Martin Starr y Sophie Von Haselberg (hija de Bette Midler) como las dos últimas personas sobre la tierra. Caroline (interpretada por von Haselberg) está atormentada por ser virgen. Tanto, que ni siquiera se ha molestado en salir de su apartamento en busca de algún otro superviviente. "Está tan centrada en perder su virginidad", explica Delaney, "que no es capaz de procesar el resto de cosas que está experimentando".

Francis (interpretado por Starr), por su parte, se ha convertido en un nihilista tras perder a su mujer con el misterioso desastre que ha asolado el planeta. Adopta un papel casi totalmente profesional en el mundo de Caroline, aunque también profundamente melancólico y crítico, señalando que la vida y el amor giran en torno a mucho más que el simple acto físico.

En lo que respecta al contexto más amplio de la historia, Delaney añade, "Creo que, en general, quería que la película expresara que la conexión humana es complicada e inevitable, tanto si la deseas como si no. Un personaje se siente afortunado de seguir con vida, pero el otro desearía haber desaparecido junto al resto de la humanidad. Creo que mi tema principal de conexión era: ¿merece la pena vivir si no hay nadie más contigo?". Ambos personajes abordan esta pregunta hasta el mismo final de la cinta.

Con YOYO, Delaney quería explorar el tema de la virginidad como un ritual de tránsito, algo con lo que podía identificarse porque ella misma perdió la suya un poco más tarde que la mayoría de sus amigas. "Creo que puedo narrar esta historia mejor que nadie porque es mi propia historia", indica. En Norteamérica, explica, la virginidad sigue siendo ese marcador definitivo que separa la infancia de la edad adulta, "sigue siendo esa cosa que te hace pensar, 'Oh, estoy en un escalón diferente de la existencia humana porque he follado con alguien. Ahora ya puedo mantener una conversación sobre sexo'". Pero, mientras escribía el filme, se dio cuenta de que aunque esta apuesta podría ser elevada para los adolescentes, no sería suficientemente elevada para el espectador medio. "Finalmente se me ocurrió que el mundo tenía que acabar", indica.

A pesar de la ambiciosa visión de la película, explica Delaney, "la rodamos sin presupuesto. Nos hicieron muchos favores, por ejemplo, mi madre preparaba las comidas. Fue algo así como bastante improvisado". Dado que también trabajaba a tiempo completo como coordinadora de desarrollo en una empresa de producción en aquel momento, ella y su equipo, en su mayoría formado por mujeres, eligieron rodar el fin de semana del Día del Trabajo, lo que les proporcionó un Los Angeles adecuadamente vacío como telón de fondo. La ciudad inquietantemente desierta fue perfecta para capturar el fin de la humanidad con poco presupuesto.

"YOYO nació de esa necesidad de simplemente hacer algo. Si era mala sería culpa mía, y si era buena, también", indica Delaney. Sin embargo, cree que "YOYO es una historia sobre encontrar la conexión humana. Punto". También trata sobre las muchas formas en que gestionamos los traumas de la vida, grandes y pequeños. "Todo el mundo tiene derecho a lidiar con el duelo o a no lidiar con él de su propia forma personal y específica. Y creo que eso es por lo que lucha el personaje de Sophie. Se ha perdido un fragmento enorme de su vida y por eso se centra en la virginidad, porque es algo en torno a lo que puede envolver su mente. El personaje de Martin ha logrado experimentar todas esas cosas bonitas y ella se pregunta, '¿Por qué yo no puedo tener mi historia?'. Todos buscamos nuestra propia historia".

¿Qué historias nos contará Delaney a continuación? Actualmente está escribiendo una comedia para Netflix y creando su propia serie de animación para TBS, con Elizabeth Olsen como protagonista y Dan Harmon y Lesley Arfin como productores ejecutivos. Pero dado que sus tres primeros proyectos han girado en torno al amor, la pérdida y el apocalipsis, podemos imaginar cuál será la temática principal.

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Texto Emily Kirkpatrick
Traducción Eva Cañada